Administra impulsos eléctricos estables, se controla desde el móvil y se desprende si la piel se recalienta

Redacción
Un parche de microagujas desarrollado en Corea del Sur administra impulsos eléctricos estables, se controla desde el móvil y se desprende si la piel se recalienta. La tecnología promete un tratamiento personalizado del dolor, incluido el crónico, aunque todavía debe demostrar su eficacia en pacientes, informa Rex Molón.
El parche TEAM es un dispositivo portátil de estimulación eléctrica diseñado para el tratamiento personalizado del dolor. Su nombre procede de las siglas inglesas de thermoresponsive, electrically conductive adhesive microneedle, que puede traducirse como microaguja adhesiva, conductora y sensible a la temperatura.
La tecnología ha sido desarrollada conjuntamente por el Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea -KAIST- y el Instituto Coreano de Medicina Oriental -KIOM-, en Corea de Sur. El estudio, revisado por expertos, se ha publicado en la revista científica Nature Communications.
El dispositivo combina en una misma plataforma cuatro elementos: microagujas conductoras, un hidrogel que distribuye la corriente, un circuito inalámbrico controlable mediante el teléfono móvil y un sistema de seguridad que facilita su desprendimiento si la piel se calienta demasiado.
Los investigadores presentan esta tecnología como una posible alternativa no farmacológica para determinados pacientes con dolor crónico. Sin embargo, el parche todavía no está aprobado como tratamiento ni ha demostrado su eficacia analgésica en ensayos clínicos con pacientes.
Una opción con limitaciones
La necesidad de este enfoque es especialmente relevante para el tratamiento del dolor crónico. Los analgésicos se utilizan ampliamente para tratar el dolor crónico, pero el uso prolongado de la medicación suscita preocupaciones sobre los efectos secundarios y la dependencia.

En concreto, los analgésicos opioides utilizados para afecciones como el dolor oncológico conllevan un riesgo creciente de tolerancia y uso indebido con el uso prolongado, lo que ha impulsado la investigación sobre los electroceúticos, esto es, los dispositivos que modulan los nervios mediante estimulación eléctrica como alternativa a los fármacos.
Sin embargo, los electroceúticos actuales presentan algunas limitaciones. Los dispositivos implantables requieren una intervención quirúrgica, y los electrodos que se colocan sobre la piel pueden no transmitir la corriente eléctrica correctamente debido a factores como el sudor o las células muertas de la piel. Además, una corriente concentrada en puntos específicos puede elevar la temperatura de la piel o suponer un riesgo de quemaduras.
La piel dificulta la estimulación eléctrica
La capa córnea, la envoltura más externa de la epidermis, presenta una elevada resistencia eléctrica. Los geles conductores ayudan a salvar este obstáculo, pero pueden secarse, desplazarse o perder eficacia cuando la persona suda o se mueve. Si el contacto no es homogéneo, la corriente puede concentrarse en una zona reducida, provocar irritación y, en casos extremos, causar una quemadura.
La estimulación nerviosa eléctrica transcutánea, conocida como TENS, se utiliza desde hace décadas para tratar diferentes tipos de dolor. Sus electrodos se adhieren a la piel y envían pulsos eléctricos que pueden activar fibras nerviosas relacionadas con los mecanismos inhibidores del dolor y dificultar la transmisión de las señales nociceptivas hacia el cerebro.
Su principal atractivo es que se trata de una intervención no farmacológica, no invasiva y relativamente sencilla. No obstante, su eficacia puede variar en función de la colocación de los electrodos, la intensidad aplicada, la frecuencia de los impulsos, el tipo de dolor y las condiciones de la piel.
Cómo funcionan las microagujas contra el dolor
El parche TEAM intenta superar las limitaciones de los electrodos convencionales mediante una matriz flexible de microagujas de poliimida recubiertas con titanio, oro y materiales conductores.

Las puntas sobresalen aproximadamente 200 micrómetros del hidrogel y atraviesan la capa córnea y la parte superior de la epidermis.
Las microagujas están recubiertas por un hidrogel conductor capaz de retener una gran cantidad de agua. Este material mantiene el parche adherido y, al mismo tiempo, distribuye la corriente eléctrica por una superficie más amplia.
Sin este revestimiento, la electricidad tendería a concentrarse en las puntas afiladas de las agujas. Esa acumulación localizada podría elevar la densidad de corriente y aumentar el riesgo de irritación o calentamiento. Con el hidrogel, la corriente dispone de rutas adicionales a lo largo de la superficie de la piel y se reparte de manera más uniforme.
¿Puede controlarse el tratamiento del dolor a distancia?
El parche se comunica por Bluetooth con un teléfono móvil, que actúa como puerta de enlace hacia un servidor en la nube. El usuario puede activar localmente la estimulación, mientras que un profesional sanitario podría ajustar los parámetros, iniciar una sesión a distancia o programarla mediante un calendario digital.
La plataforma admite la conexión simultánea de más de diez parches, una característica que permitiría estimular varias zonas del cuerpo en personas con dolor distribuido. Además, los registros de cada sesión pueden almacenarse en la nube para controlar la intensidad, la duración y la frecuencia del tratamiento y prevenir un uso excesivo. Biología
Esta conectividad también plantea cuestiones pendientes relacionadas con la privacidad de los datos médicos, la ciberseguridad y la responsabilidad ante una activación incorrecta. Son aspectos que deberán resolverse antes de trasladar la tecnología a la atención domiciliaria.
Una tecnología aun en estudio
Los resultados todavía son preliminares: el efecto analgésico se comprobó principalmente en animales; en humanos solo se observaron cambios en los umbrales de sensibilidad al frío y al calor.
La promesa más interesante de esta tecnología no es la de un parche que elimine por sí solo la necesidad de medicamentos, sino la de una medicina bioelectrónica más precisa: dispositivos capaces de escuchar al organismo, administrar una estimulación adaptada a cada persona y detenerse cuando detectan un posible riesgo.
Antes de llegar a ese escenario, TEAM tendrá que demostrar en ensayos clínicos rigurosos que no solo modifica la sensibilidad térmica de voluntarios sanos, sino que alivia de forma segura, relevante y duradera el dolor de pacientes reales.
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Fuente: Rex Molon