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    Resuelto el misterio del oro púrpura de la Alhambra de Granada

    El hallazgo contribuirá a mejorar la conservación del conjunto monumental andalusí

    Redacción

    Dos investigadoras de la Universidad de Granada han logrado resolver, por fin, un misterio casi tan antiguo como la propia Alhambra: qué son esas enigmáticas manchas violeta que se van esparciendo por algunas decoraciones del conjunto andalusí, afeándolo.

    Después de casi 30 años trabajando en este monumento, las científicas han descubierto que la aparición de ese color sobre la superficie de las yeserías de algunos palacios, como el de los Leones, es el resultado de un fenómeno de corrosión electroquímica que hace que el oro se transforme en nanopartículas violeta.

    Este hallazgo, recogido en la revista Science Advances, no solo puede contribuir a evitar que el dorado de las yeserías de la Alhambra se siga deteriorando y a mejorar su conservación, sino que también se puede aplicar a otros muchos monumentos y piezas de arte que cuentan con recubrimiento de oro, como los que datan del Renacimiento, una época en que estaba muy extendido usar capas de dorado.

    Desde que se terminara de construir, hace 800 años, en la colina de la Sabika, en Granada, impulsada por la dinastía nazarí, algunos de los dorados ornamentales que la decoraban se habían ido deteriorando y habían aparecido motas lilas en la superficie de las yeserías. De hecho, la degradación de algunas zonas era tal ya en el siglo XIX que, en un intento de restaurarla, se aplicaron capas de yeso blancas sobre el dorado.

    En los años 90, las investigadoras Carolina Cardell y Carmen Navarrete caracterizaron las policromías de la Alhambra y comprobaron que ese violeta no era un pigmento aplicado como material pictórico en la ornamentación del monumento. En aquel momento, la falta de tecnología de alta resolución no les permitió averiguar el origen del color ni tampoco explicar los procesos de alteración del dorado que habían conducido al violeta.

    COLOR PÚRPURA

    Hasta el momento, no obstante, aunque las autoras habían documentado el color púrpura, se desconocía su origen y el proceso que lo causaba y cómo detenerlo. “Vimos que ocurría solo sobre algunos dorados que consistían en una fina lámina de oro colocada sobre una hoja de estaño”, explica Cardell. “Estos dorados estaban muy alterados, con manchas grisáceas, púrpura y áreas blanquecinas”, añade, “en zonas semi expuestas a la intemperie y a la humedad”.

    La situación cambió hace unos 10 años, cuando el Centro de Instrumentación Científica de la Universidad de Granada adquirió varios microscopios electrónicos de muy alta resolución con los que Cardell y Guerra pudieron analizar muestras del dorado.

    Hasta ese momento, “no sabíamos qué era y descubrir que se trataba de nanoesferas de oro depositadas sobre la capa blanca de yeso fue una enorme sorpresa”, recuerda Guerra. Pero, ¿cómo se habían formado?

    El dorado, en cuestión, de algunos palacios de la Alhambra se había realizado bruñendo una lámina de oro sobre una hoja de estaño; en ese proceso se producen pequeñas fisuras en la lámina de oro, que parecen cráteres de volcán, que ponen en contacto la solución rica en cloruros con el estaño; entonces, este se oxida, se corroe, forma óxidos de estaño que salen por esos cráteres y se depositan en la superficie de la lámina de oro, pero de forma no continua, sino formando una especie de islas de suciedad. Y eso provoca un tipo de corrosión específico que origina que el oro se disuelva y que luego vuelva a su estado metálico en forma de nanoesferas de, sobre todo, 70 nanómetros, que le confieren su color púrpura.

    En el siglo XIX el dorado estaba tan degradado que se aplicaron capas de yeso blancas para restaurarlo, concluyen las investigadoras.

    Fuente: lavanguardia.com