Redacción
Dicen que todos tenemos nuestro propio doble idéntico en algún lugar del planeta. Personas con las que no compartimos ningún tipo de vínculo directo, pero que, sin embargo, se parecen mucho a nosotros tanto en lo físico como en lo emocional. De hecho, hay quien tiene más de uno. Y si no, que se lo pregunten a la actriz Margot Robbie, quien ha sido comparada una infinidad de veces con otras artistas como Emma Mackey, Jaime Pressly y Samara Weaving. Pero, ¿qué hay detrás de estas personas y por qué se parecen tanto a nosotros si no formamos parte de la misma familia? Porque no compartimos ningún vínculo que nos relacione directamente, pero, a la hora de la verdad, podemos llegar a ser como dos gotas de agua.
Un tema sobre el que hemos hablado en La Ciencia del A Vivir, donde Javier Sampedro y Pere Estupinyà han tratado de explicar qué hay detrás de este fenómeno a partir del único estudio desarrollado hasta la fecha sobre los dobles idénticos. Una sección en la que también ha participado Carles Lalueza-Fox, director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona e investigador del Instituto de Biología Evolutiva, quien colaboró en el único estudio creado hasta la fecha acerca de esta singularidad: “Solo hay un estudio que ha hecho esto, que lo lideró Manel Estelle, y yo fui uno de sus colaboradores”.

¿Y qué hicieron? En declaraciones a la Cadena SER, el investigador recuerda que seleccionaron a parejas que aparecían en una página web de dobles y les pidieron permiso para secuenciar su genoma. Todo ello con el objetivo de descubrir si se parecían más que dos personas al azar de las mismas poblaciones, y en caso de que se parecieran, para descubrir por qué eran idénticos. Tras recoger varios casos, los investigadores descubrieron que los dobles cuentan con los mismos genes de morfología facial: “Tenían las mismas variantes, así que genéticamente también se parecían más que dos individuos escogidos al azar en la misma población”.
Pero lo más sorprendente de todo esto es que también compartían bastantes variantes de genes que han sido descritos asociados con el comportamiento, los hábitos o la dieta. Es decir, que este parecido va mucho más allá del físico porque tenía mucho que ver también con el estilo de vida. Por lo tanto, lo de los dobles idénticos va mucho más allá de un simple parecido físico. ¿Y cómo puede ser posible que contemos con un doble prácticamente idéntico? El investigador nos recuerda que somos más de 8.000 millones de personas en todo el mundo y que tenemos que coincidir en alrededor de 200 genes.

Es decir, estamos hablando de pura estadística. Y claro, es mucho más fácil que este doble salga de tu misma región que de la otra punta del mundo. Porque los rasgos mediterráneos que comparten españoles, griegos, turcos o italianos no son tan comunes en otras regiones del planeta. De ahí que este doble exista, principalmente, en un área geográfica bastante cercana.
De ahí que surjan otras preguntas filosóficas, todavía más profundas, sobre si tener un aspecto físico te condiciona a cómo te comportas psicológicamente. Porque, en caso de que fuera así, un rostro determinado podría ayudarnos a entender cómo sería una persona que naciera con los mismos rasgos en otro lugar completamente distinto.
Fuente: Cadena Ser