Japón sorprende con una construcción con futuro que conectará el edificio con los bosques de Ehime
Redacción
El pabellón fue diseñado por Yano Aoyama Architecture Design para el 76.º Festival Nacional de Plantación de Árboles de Japón, celebrado el 17 de mayo de 2026 en el Parque Deportivo General de Ehime, en Matsuyama. La construcción se ha proyectado desde el principio pensando en lo que sucederá después de desmontarla: sus piezas principales no terminan como residuos.
La ceremonia tiene bastante peso institucional en Japón. Se celebra desde 1950 y reúne cada año actividades relacionadas con la plantación de árboles, la conservación forestal y el aprovechamiento de los recursos del bosque.
Para la edición de Ehime se levantó una estructura ceremonial destinada a acoger al emperador y la emperatriz. Como ocurre con los pabellones de este festival, debía ser temporal. Y ahí apareció una oportunidad. En vez de entender el desmontaje como el final del proyecto, los arquitectos lo incorporaron al diseño.
Visualmente, el edificio se organiza alrededor de tres grandes planos asimétricos de CLT. No están colocados de forma completamente vertical ni horizontal. Se inclinan, giran y desplazan alrededor de un eje imaginario hasta generar la cubierta y el espacio ceremonial. La geometría responde también a las líneas de visión necesarias durante el acto.
Aquí aparece una decisión importante desde el punto de vista material: mantener las piezas lo más enteras posible. En arquitectura resulta habitual adaptar el material a la geometría diseñada mediante cortes. En Ehime se siguió en buena medida la estrategia contraria: la geometría se adaptó a los grandes paneles disponibles.
INDUSTRIA FORESTAL
El proyecto emplea cedro japonés y ciprés japonés procedentes de Ehime, dos especies estrechamente relacionadas con la industria forestal del país. El uso de madera local reduce la distancia entre bosque, industria y construcción, aunque eso por sí solo no convierte automáticamente un edificio en sostenible. La procedencia forestal, la gestión del bosque, el procesamiento industrial, los adhesivos del CLT, el transporte y las posibilidades reales de reutilización también cuentan.
El propio Festival de Ehime se planteó alrededor de la idea de plantar, cultivar, talar, utilizar y volver a plantar. Incluso se fabricaron objetos para el encuentro utilizando árboles procedentes de las plantaciones realizadas durante la edición celebrada en Ehime en 1966.
Sesenta años entre plantar un árbol y convertir parte de esa madera en un nuevo objeto. Una escala temporal bastante distinta de la habitual en la economía de usar y tirar. El Onodatesho Pavilion lleva esa lógica un poco más lejos: no basta con prefabricar para montar rápidamente; interesa también poder desmontar sin destruir el componente.
Después de la celebración, los grandes paneles pueden separarse de la estructura y reaprovecharse dentro de la red educativa regional para fabricar mobiliario a medida. También se aprovecharon los recortes generados durante la construcción. Algunos terminaron convertidos en elementos secundarios, entre ellos las escaleras del escenario.
Es una aplicación bastante clara del denominado diseño para desmontaje. En la construcción convencional, muchos materiales terminan unidos mediante adhesivos, morteros, soldaduras o sistemas difíciles de separar. Cuando llega una reforma o demolición, recuperar componentes completos resulta complicado.
Fuente: ecoinventos

