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    Brayan Manosalva: “Mi sueño era llegar a la universidad”

    Este joven peruano trabaja como técnico informático y estudia la carrera de Ciencias de Datos en la UOC

    Redacción

    Brayan nació en Guadalupe, en el norte de Perú. Cuando tenía 8 años de edad, un 23 de diciembre, una bala mató a su padre por defender el taller mecánico en el que trabajaba. Madre e hijo se trasladaron a casa de un familiar. Luego a un piso con otros primos. Su madre le dejaba la ropa preparada antes de ir a vendimiar.

    Un día, Brayan se vio repentinamente en un avión camino a Barcelona. Tenía 15 años. Los miembros de una mara habían pronunciado su nombre en el colegio y su madre no lo pensó dos veces: cogió los enseres básicos, compró billete para los dos y se plantaron en casa de una conocida que les consiguió alojamiento.

    En septiembre de 2019, Brayan fue matriculado en el Instituto Pedralbes, en el curso que le correspondía por edad, 4º de la ESO. “Al principio, estaba desconcertado. El nivel de la clase era alto y todo se impartía en catalán”. Le adjudicaron un aula de acogida donde le ayudaron mucho. “Entendí que aprender la lengua era fundamental para ir a la universidad y lo aprendí muy rápido, en pocas semanas ya lo entendía”.

    Estudió a fondo, en medio de una pandemia que vivió en el piso compartido, sin su madre que residía como interna con una anciana. Pasó a bachillerato y lo superó con un 7,5. No pudo ir a la universidad por no tener papeles regularizados. Así que hizo un ciclo superior de informática, en ese instituto. Sus prácticas fueron en el instituto de investigación biomédica IRB.

    Con el título en la mano, inicia la pantalla del trabajo. Nadie lo quería por su situación legal. Sus compañeros avanzaban hacia la universidad y él solo encontraba empleo de camarero o de conserje en un polideportivo. Hasta que le hablaron del programa Migrant-up de la fundación Barcelonactua.

    Brayan se matriculó en ingeniería de sistemas de telecomunicaciones en la UPC. Al tiempo la fundación lo contrató como técnico informático. Pero vio que telecomunicaciones no era lo suyo. “Mucho esfuerzo y no me gustaba. Me costó decidirme después de todo lo que habían hecho por mí”. Se atrevió a decirlo y su mentora le puso en contacto con el catedrático Juan Manuel O’Callaghan que lo escuchó y orientó. Lo que a él le gustaba se llamaba Ciencias de Datos.

    “Ahora estoy muy bien. Me gusta lo que estudio y me encanta ir a trabajar. Tengo un documento de identificación. Una novia, Alba. No puedo pedir más”. Le queda algo por cumplir. “Desde que murió mi padre, mi madre y yo siempre hemos vivido en casas con gente. Me gustaría alquilar un piso, vivir un tiempo los dos solos, tener, por fin, nuestro hogar”.

    MIGRANT UP

    “Barcelonactua es una organización que pone en contacto a voluntarios con personas vulnerables con historias de inmigración”, explica Laia Serrano, fundadora y directora general. Uno de sus proyectos estrellas es Migrant Up, a través del que acompañan a jóvenes con altas expectativas académicas a conseguir mantenerse en sus objetivos. “La tasa de éxito es muy alta porque damos un acompañamiento de calidad”, apunta.

    Barcelonactua no solo beca a estudiantes de gran capacidad (27 este año) a los que les acompaña con mentores y servicio legal y de orientación. Cuenta con otros programas como el que atiende a recién llegados y les ofrece lengua, asesoramiento y oportunidades para socializar.

    Me gusta lo que estudio y me encanta ir a trabajar

    BRAYAN

    Además, tiene tres casas donde conviven 47 jóvenes que reciben clases de catalán, con un acompañamiento de orientación formativa, laboral y social. Los voluntarios cocinan, toman café, juegan a fútbol o preparan salidas culturales. “Tenemos más de 700 ciudadanos catalanes que de forma altruista participan en iniciativas de este tipo”, indica Serrano. “Para estos adolescentes el contacto social es muy valioso”. Así lo entendió Marisa Muller que facilitó una de las casas de convivencia. El último programa es la ayuda para que aquellos que ya trabajan puedan emanciparse.

    Fincas Grau, una inmobiliaria muy implicada con Barcelonactua, les alquila pisos. “Los cedemos a los adolescentes a cambio de que nos abonen un 30% de su sueldo”. Con este proyecto, nuevo, ya se han emancipado ocho personas. “Necesitamos más pisos para dar más oportunidades a estos jóvenes que han luchado por formarse, trabajar y formar parte de nuestra sociedad”.

    Fuente: lavanguardia.com