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    Una pareja construye una casa con más de 300 neumáticos, botellas y latas recicladas

    La construcción se alza en Almería y aprovecha la energía solar, recoge el agua de lluvia y usa materiales reciclados para reducir su impacto ambiental

    Redacción

    En un paisaje árido de la provincia de Almería, cerca del municipio de Sorbas, se esconde una vivienda que parece sacada de otro planeta. Su estructura blanca, coronada por una cúpula geodésica, poco tiene que ver con las casas convencionales. Sin embargo, lo verdaderamente sorprendente no está en su aspecto, sino en los materiales utilizados para construirla: neumáticos usados, botellas de vidrio, latas y otros elementos rescatados de la basura.

    Detrás de este proyecto, bautizado como Cuevas de Sol, están Laura Davies y David Buchanan, una pareja que decidió cambiar su manera de vivir y apostar por una arquitectura más respetuosa con el entorno. Inspirados por las Earthships, las viviendas sutosuficientes popularizadas por el arquitecto estadounidense Michael Reynolds, comenzaron la construcción de su casa en 2007. Siete años después, en septiembre de 2014, pudieron instalarse en ella.

    Imagen de la vivienda / FOTO: @LAURADAVIESART

    La vivienda ocupa aproximadamente 80 metros cuadrados y reúne los espacios esenciales para la vida cotidiana: una cocina abierta al salón, un dormitorio, un baño y una zona destinada a las instalaciones.

    Pero su sistema constructivo es muy diferente al de una casa tradicional. Para levantar los muros, sus propietarios reutilizaron más de 300 neumáticos que rellenaron y compactaron con tierra. De esta manera, consiguieron crear una estructura de gran masa térmica, capaz de acumular calor y contribuir a mantener estable la temperatura interior.

    Las botellas de vidrio y las latas también encontraron una segunda vida, incorporándose a diferentes paredes y elementos decorativos. La pareja recuperó, además, puertas antiguas y piezas de mobiliario que ahora forman parte de la vivienda.

    El resultado es una casa de aspecto artesanal, con paredes de adobe, materiales naturales y una decoración que demuestra que reutilizar no tiene por qué significar renunciar a la personalidad.

    Una espectacular cúpula

    Uno de los elementos más llamativos del proyecto es su cúpula blanca, inspirada en las formas abovedadas de la arquitectura de tradición islámica presentes en el sur de España.

    Interior de la vivienda con amplios ventanales / FOTO: @LAURADAVIESART

    Lejos de limitarse a reproduciruna construcción tradicional, sus propietarios reinterpretaron esta geometría mediante una estructura geodésica con aberturas triangulares que permiten la entrada de luz natural.

    La cúpula, que tardaron aproximadamente dos años en completar, alberga el dormitorio. En su interior, los materiales naturales, las piezas recuperadas y los textiles aportan calidez a un espacio que destaca por su singularidad arquitectónica.

    Aprovechar el sol

    La sostenibilidad de esta casa no depende únicamente de los materiales reciclados. Su orientación y su diseño bioclimático resultan fundamentales para reducir las necesidades energéticas.

    La fachada acristalada orientada al sur permite aprovechar la radiación solar durante los meses más fríos. Mientras tanto, los gruesos muros de tierra y neumáticos contribuyen a amortiguar las variaciones de temperatura entre el día y la noche.

    Según explicaron sus propietarios, durante su primer invierno en la vivienda llegaron a registrar unos 17 °C en el interior cuando en el exterior había temperaturas de hasta tres grados bajo cero, sin necesidad de encender la calefacción.

    En verano, la apertura de ventanas y lucernarios favorece la ventilación natural, un aspecto especialmente importante en el clima cálido y seco de Almería.

    Un momento del proceso de construccion / FOTO: @LAURADAVIESART
    Energía solar y agua de lluvia

    Otro de los pilares del proyecto es su funcionamiento independiente de las redes convencionales de suministro.

    La electricidad se obtiene mediante paneles solares fotovoltaicos, con baterías que permiten almacenar la energía generada. Por otro lado, la cubierta está preparada para recoger el agua de lluvia, que se almacena en depósitos para su posterior utilización.

    El sistema de gestión del agua sigue los principios de las Earthships, que buscan aprovechar este recurso en diferentes etapas, desde el consumo doméstico hasta el riego de plantas y el tratamiento de las aguas residuales.

    La presencia de jardineras junto a la fachada acristalada también responde a esta filosofía. Más allá de su función decorativa, la vegetación puede integrarse en el funcionamiento de la vivienda y contribuir a crear un ambiente interior más agradable.

    Siete años de construccion

    Aunque el resultado resulta sorprendente, construir esta vivienda estuvo lejos de ser sencillo. A las dificultades propias de la autoconstrucción se sumaron los trámites administrativos, especialmente complejos al tratarse de una tipología arquitectónica poco habitual. La pareja tuvo que trabajar con técnicos y arquitectos locales para conseguir los permisos necesarios.

    Más de una década después de su construcción, Cuevas de Sol sigue siendo un ejemplo singular de arquitectura bioclimática y reutilización de materiales. Su principal enseñanza no está únicamente en demostrar que es posible construir una casa con neumáticos y botellas, sino en recordar que el diseño de una vivienda puede empezar por una pregunta mucho más sencilla: cómo aprovechar mejor los recursos que ya tenemos.

    Fuente: Arquitectura y diseño