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    Burros que sufrieron maltrato y abandono hoy son ‘bomberos forestales’

    Una organización sin fines de lucro del sur de Cataluña da una nueva oportunidad a estos animales que abren cortafuegos naturales por el paisaje mediterráneo

    Redacción

    Prevenir los incendios se ha convertido en una cuestión de alta tecnología, con satélites drones y sistemas de inteligencia artificial. Pero a 130 kilómetros al sur de Barcelona, una solución ancestral pasta tranquilamente por la montaña. Es un rebaño de burros.

    Tivissa Donkeys Firefighters, una organización sin fines de lucro del sur de Cataluña, rehabilita burros maltratados y abandonados y les da trabajo como “bomberos”, informa CNN Español. Al comerse las hierbas más inflamables por montañas y zonas rurales, estos abren cortafuegos naturales por el paisaje seco mediterráneo.

    Su fundador, Joan Cedó Sans, trajo los primeros burros en 2020, y hoy tiene una manada de 62 que se desplaza por la región despejando terrenos públicos y privados gracias a su apetito inagotable. “Agradecemos a los animales que creemos que merecen una segunda oportunidad”, declaró a CNN.

    Un adulto y tres crías hacen de ‘burros bomberos’ pastando las hierbas más inflamables / FOTO DE JOAN CEDÓ

    Recordando los incendios que arrasaron cerca de sus tierras en Cataluña en 2013, decidió probar si aquellos primeros burros despejarían el sotobosque de los alrededores. “Se lo comieron todo”, dijo.

    El experimento se convirtió en una operación a tiempo completo, y Cedó -que ahora es alcalde del pequeño pueblo de Tivissa- dejó el día a día en manos de Jordi García, un voluntario que se sumó en 2021. “Es muy gratificante, estás en plena naturaleza y les hemos dado una oportunidad a estos animales”, declaró.

    Uno de los primeros en llegar fue Roberto, un antiguo burro de carreras enviado al matadero cuando dejó de ganar por su complexión robusta. “Es especial, y creo que lo sabe”, dijo Cedó. Otra burra, Paloma, llegó con un problema de obesidad por “ir comiendo galletas de supermercado y terrones de azúcar,” añadió Cedó. “Eso no es dieta para un animal así… También es una forma de maltrato”.

    Cedó considera que el proyecto es de beneficio mutuo: los burros previenen incendios, y ese trabajo les da una “vida digna”: una manada de la que ser parte, atención médica de un veterinario voluntario y un suplemento alimentario de las sobras que donan granjas locales y un parque de atracciones cercano.

    Y su labor es ahora más crucial que nunca. En 2025, la Unión Europea vivió la temporada de incendios más destructiva jamás registrada, y España perdió cerca de 400.000 hectáreas por el fuego.

    Niños de visita y bomberos de la unidad de incendios forestales GRAF de Cataluña saludan a los burros de Tivissa / FOTO DE JOÁN CEDÓ

    ¿Por qué burros?

    Los burros son pastadores y prefieren las hierbas que se secan en verano y forman “combustible fino”, la biomasa vegetal que se prende con más facilidad y acelera la propagación del fuego, explicó el Dr. Jordi Bartolomé Filella, profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) e investigador en ecología de herbívoros.

    Para lograr “un efecto muy contundente… va bien combinar distintos tipos de herbívoros”, explicó Bartolomé, “para que actúen sobre los diferentes estratos y especies del sotobosque”.

    Los burros son pastadores y prefieren las hierbas que se secan en verano y forman ‘combustible fino’

    Jordi Bartolomé Filella, profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) e investigador en ecología de herbívoros.

    Las cabras, que despejan rápidamente las plantas leñosas, han dado lugar a negocios de goatscaping (pastoreo con cabras) en California, que alquilan rebaños para pastar laderas difíciles de limpiar para las personas.

    Pero Cedó ve algo especial en sus animales: “El trabajo que hacen los burros no lo pueden hacer ni las cabras ni las ovejas”, dijo. “Pesan más, así que cada vez que pisan, pisan más fuerte, y comen más”. Al pisar el terreno, rompen la capa continua de vegetación seca que los fuegos necesita para propagarse.

    Diversos estudios han demostrado que el ganado pastando puede ser una defensa eficaz y más barata que abrir cortafuegos con maquinaria, aunque — como toda prevención de incendios — no son una solución perfecta. “Es difícil garantizar que con ganado pastando no habrá incendios”, dijo Bartolomé, “pero sí se puede conseguir que (los incendios) sean de menor intensidad y, por tanto, más fáciles de extinguir”.

    Los burros de Tivissa también ayudan a mantener los cortafuegos artificiales de las mismas montañas. “Es un win-win”, dijo Cedó. “Ellos abren los cortafuegos, nosotros ponemos los animales allí, y lo mantenemos limpio”. Añadió que los senderos que abren los burros al pisar sirven “para pasar la manguera si hay un incendio”.

    Un helicóptero transporta agua sobre un incendio cerca de Xerta en el verano de 2025 / JAMES BREEDEN – GETTY IMAGES

    El retorno de una idea ancestral

    El fuego siempre ha sido característico del Mediterráneo y el pastoreo de animales, tanto salvajes como domésticos, ha mantenido a raya las zonas secas durante miles de años.

    “Sin grandes herbívoros, a esta biomasa tarde o temprano se la comería el fuego. A diferencia de los herbívoros, el fuego la consume de golpe, con diversas consecuencias para el ecosistema y riesgos para las poblaciones humanas”, dijo Jordi Bartolomé.

    En 2025, los incendios en Europa emitieron una cifra récord de 13 millones de toneladas de carbono. El daño se mantiene una vez que se extinguen las llamas: los bosques quemados dejan de absorber CO₂, y el humo puede persistir durante semanas, amenazando la salud publica incluso a miles de kilómetros de distancia.

    Cedó se inspiró y recibió consejo de El Burrito Feliz, una organización pionera del sur de España cuyos burros rescatados pastan desde 2014 en las fronteras del Parque Nacional Doñana.

    Siguen surgiendo proyectos similares por todo el país. En Galicia, en el noroeste de España, iniciativas de rewilding están recuperando caballos salvajes de una raza en peligro de extinción para que actúen como “cortacéspedes naturales” en una de región más propensa a los incendios del país.

    En Cataluña, la iniciativa Ramats de Foc (Rebaños de Fuego) conecta a pastores de ovejas y cabras con bomberos locales para que pasten en zonas críticas frente al fuego. La carne y el queso de esos rebaños se venden luego con un sello de prevención de incendios, de modo que los compradores ayudan a financiar el trabajo.

    Las administraciones reconocen el valor del ganado en la prevención de incendios, dijo Bartolomé, pero no están seguros de cómo actuar. Él sostiene que las iniciativas de pastoreo solo crecerán cuando los gobiernos les paguen como un servicio ecosistémico, igual que “se pagan los desbroces mecánicos”.

    Cedó dijo que a los pastores se les paga hasta 80 euros por hectárea despejada en terrenos privados y hasta 300 euros por hectárea en zonas públicas, una cantidad insuficiente para sostener su trabajo. Por ahora, Tivissa Donkeys Firefighters depende de donaciones y colaboraciones para cuidar del rebaño.

    Fuente: CNN Español