Los arqueólogos analizaron más de 1.000 kilómetros cuadrados de desierto en busca de estas estructuras. Tendrían entre 5.000 y 6.000 años de antigüedad
Redacción
Imágenes satelitales consultadas en Google Earth han permitido localizar en el desierto al este de Sudán 260 estructuras circulares desconocidas hasta ahora. El hallazgo, publicado en la revista African Archaeological Review y elaborado y dado a conocer por los arqueólogos e historiadores Julien Cooper, Maël Crépy y Marie Bourgeois a través de un artículo en The Conversation, apunta a una antigua cultura nómada del Sáhara olvidada en el tiempo.
La investigación, desarrollada durante años mediante búsqueda satelital, ha rastreado casi 1.000 kilómetros de paisaje árido. El equipo buscaba comprender esta región sin excavar de forma directa, observando desde el aire señales arqueológicas difíciles de detectar sobre el terreno.
Entre las estructuras identificadas destacan grandes recintos funerarios de planta circular, algunos de hasta 80 metros de diámetro. Estos monumentos contenían restos humanos y animales, en ocasiones dispuestos alrededor de una sepultura principal situada en el centro del recinto.https://datos.elconfidencial.com/pildoras-subsecciones/?section=cta-seo
Según los datos disponibles, estos enterramientos habrían sido levantados entre el cuarto y el tercer milenio a. C. Su cronología los sitúa justo antes de la consolidación del Egipto faraónico, aunque los autores subrayan que sus constructores pertenecían a un mundo muy distinto, ligado al pastoreo y a la vida nómada del desierto.
El hallazgo cambia la lectura de una zona que durante mucho tiempo fue observada desde la sombra de Egipto y Nubia. Lejos de ser grupos dispersos sin estructura, estos pastores saharianos dejaron un paisaje funerario complejo, repetido en amplias zonas y asociado a lugares donde el agua era un recurso decisivo.

La presencia de ganado en las tumbas resulta especialmente reveladora. Vacas, ovejas y cabras aparecen vinculadas a los difuntos, lo que sugiere que los animales tenían un valor económico, simbólico y social. Para estas comunidades, conservar grandes rebaños en un entorno cada vez más seco pudo ser una señal de prestigio.
Los investigadores relacionan estos monumentos con el final del llamado Periodo Húmedo Africano, cuando el Sáhara comenzó a perder pastos y fuentes de agua. A medida que retrocedían las lluvias monzónicas, las comunidades habrían tenido que desplazarse, reducir sus rebaños o buscar zonas más favorables junto al Nilo.
La historia que revelan estas estructuras no termina en la prehistoria. Algunos recintos fueron reutilizados miles de años después como espacios funerarios, prueba de su permanencia en la memoria del territorio. Sin embargo, muchos se encuentran hoy amenazados por la minería no regulada, capaz de destruir en pocos días lo que ha sobrevivido durante milenios.
Fuente: El Confindencial