En su último documental, el cineasta Andoni Canela contradice el estereotipo que la mayoría tiene de estos animales
Redacción
Amaia no había nacido cuando su padre, Andoni Canela, salió a buscar lobos por primera vez. El cineasta, fotógrafo de naturaleza y productor viajó durante años intentando observar a las manadas. “Me interesé por el lobo porque creo que representa el espíritu salvaje. Hice un primer intento de observarlo en un viaje hace unos veinte años y no lo conseguí. Al año siguiente, tampoco. En el tercero sí y ya publiqué fotografías y un libro”, cuenta a National Geographic España.

Ahora está presentando Durmiendo con Lobos, el intento de observar a estos cánidos entre 2020 y 2025 acompañado de su hija. En total, estima que han sido aproximadamente 100 noches refugiándose en sacos de dormir en tiendas o simplemente a la intemperie.
“El lobo no es peligroso. En el último siglo creo que hubo dos ataques en toda España. Seguro que han pasado mientras dormíamos con Amaia, pero el riesgo era nulo. El documental se llama ‘Durmiendo con lobos’ en un sentido poético de que dormimos con ellos, pero también figurado porque estaban allí y no nos consideraban una presa”, cuenta Canela.
El documental se llama ‘Durmiendo con lobos’ en un sentido poético de que dormimos con ellos
Andoni Canela, cineasta y fotógrafo de naturaleza
El director considera que este animal debería tener “mejor imagen” y así lo retrata durante el largometraje. Pero también es una película para ver sin prisa, disfrutar de los paisajes, la naturaleza y compartir la sorpresa que los propios protagonistas -padre e hija- tienen en cada escena.

Un día ascienden 2.000 metros en los Pirineos; hay un momento en el que se sobresaltan al ver cómo un lobo lleva un rebeco; y en otra ocasión destacan el encuentro con marmotas y nutrias. Amaia hace “peluquería” de los líquenes que tapan parte de la cámara de “fototrampeo” y su alegría es máxima al ver que la cámara térmica registró un ejemplar durante la noche.
La película combina música emotiva e imágenes que no forman parte de la vida cotidiana para la mayoría.
“Algunos lo mirarán y dirán ‘esto es Escocia’. Hay zonas desérticas, húmedas, de alta montaña… Es un homenaje a eso y a respetar la naturaleza. Nosotros vivíamos en los Pirineos, habíamos acampado, dormido al raso y hecho muchas cosas. Amaia no tenía miedo, pero una de las cosas que más podía molestarle eran las garrapatas y terminó siendo una experta en quitarlas”, cuenta Andoni Canela.
El lobo comienza su actividad cuando cae el sol y se mueve mucho de noche. Cazan, buscan carroña y son muy territoriales. Contrariamente a lo que la mayoría cree, aúllan a cualquier hora del día. Con conocimiento de causa tras años de seguirlo, Canela cuenta su secreto para encontrarlos:

“La clave principal es ir a una zona donde haya. Luego tienes que saber su movimiento, dónde se refugian, dónde alimentan, qué comen y anticiparse. También es importante no estar en medio de un bosque porque tienes poca oportunidad de ver su paso. En mi caso conocía muchísimas zonas y lo hizo algo más fácil. Pero debes tener esa base, paciencia ilimitada y disponibilidad de tiempo porque cada salida son varios días”.
La supervivencia de ambos en zona de lobos durante tantas noches es una prueba suficiente para demostrar su nula ofensividad hacia las personas:
“Los lobos son muy cuidadosos, no van a hacer ruido. Con intuición, olfato y oído casi siempre va a huir de ti, especialmente en España y Portugal, donde tras siglos de persecución y muerte les temen a las personas. Son esquivos y en las zonas donde hay pocos, más aún. Hay otros animales salvajes que pueden hacer cargas defensivas cuando se sienten asustados”, continúa Canela.
La mala fama del lobo no deriva únicamente del cuento infantil (Pedro y el lobo) o del dilema por el contrato social que planteó Thomas Hobbes (hombre lobo del hombre). Para los ganaderos es una amenaza latente que derivó en conflictos que persisten.

Hasta hace algunos años había desaparecido de Europa occidental por la caza y quedaban poco más de 500 ejemplares entre España e Italia. Tras medidas de protección, vigentes hasta 2025, la población se recuperó.
“Los lobos son un problema cuando atacan al ganado, pues son animales salvajes que siguen su instinto. Yo creo que lo que se tiene que hacer es buscar soluciones a cosas concretas. En algunos casos se ha hecho y en otros se puede hacer mucho mejor. No podemos eliminar una especie. Tiene que haber medidas de protección”, dice Canela.
“La legislación es dinámica y cada zona tiene problemas diferentes. Para mí el lobo debería estar protegido, pero no desde el papel. Durante los años que estuvo protegido se seguían matando lobos de manera furtiva. Ahora con la desprotección va a ser peor hasta para los ganaderos porque ya no estarán cubiertos por las indemnizaciones”, concluye.
“Durmiendo con lobos” se estrenó el 3 de septiembre en una sesión especial en Barcelona y continúa su gira por España.
Fuente: National Geographic