La idea de fabricar un medicamento único y exclusivo para la genética del tumor de cada paciente lleva años sonando en los laboratorios

Redacción
El tratamiento del cáncer está a las puertas de una revolución histórica impulsada por la hiperpersonalización de la medicina. Hasta ahora se trabajaba con la idea de fabricar medicamentos generales para tratar el cáncer, pero la idea de fabricar un medicamento único y exclusivo para la genética del tumor de cada paciente lleva años sonando en los laboratorios. El gran cuello de botella siempre ha sido el tiempo de fabricación y, lógicamente, los inmensos costes.
China ha dado luz verde a la primera línea de producción mundial de vacunas contra el cáncer impulsada enteramente por inteligencia artificial. Ubicada en Pekín, esta instalación es propiedad de Likang Life Sciences, una firma que ha invertido aproximadamente 16,1 millones de dólares en montar una fábrica pensada para operar a una velocidad sin precedentes, indica la información de Xataka.
Su producto más avanzado es la vacuna de neoantígenos LK101 y delega en la inteligencia artificial la compleja tarea de secuenciar el ADN tumoral, prometiendo sintetizar las dosis a medida en apenas un día. El objetivo definitivo de este despliegue tecnológico es que los pacientes reciban su inyección personalizada pocos días después de haberse sometido a la biopsia.
Por qué Inteligencia Artificial
La clave aquí está en los neoantígenos, unas pequeñas proteínas mutadas que están exclusivamente en las células tumorales, y encima en cada paciente se encuentran unos antígenos concretos. Aquí la IA interviene como un motor analítico ultrarrápido al escrutar la información genética del tumor y predice qué partes del antígeno serán más efectivas para despertar y dirigir a las células del sistema inmunitario para acabar con el tumor.
Porque aquí lo único que se busca es activar las defensas naturales, como ya se hace con la inmunoterapia, para que sea capaz de encontrar las células tumorales y destruirlas, al igual que hace, por ejemplo, cuando se tiene una infección. Pero este es un proceso que requiere de una gran personalización, y sobre todo una gran rapidez para actuar cuanto antes en los pacientes; y esto es algo que puede hacer una IA.

Vacunas oncológicas
Durante mucho tiempo la ciencia lleva allanando este camino. La integración de la IA en el diseño de vacunas oncológicas de ARNm y ADN es fundamental para conocer con la máxima exactitud la composición que tiene un tumor y sus puntos débiles. Y para evitar fallos, los algoritmos se entrenan con grandes bases de datosm donde se encuentran todas las posibles variantes que puede tener un tumor.
Hay que dejar bien claro, en primer lugar, que los prometedores resultados obtenidos en animales no garantizan de forma directa el éxito en todos los pacientes, siendo la eficacia clínica en humanos todavía muy limitada. Y es que en la actualidad la inmensa mayoría de estudios centrados en este nuevo tratamiento personalizado está en etapas muy precoces.
Por otro lado, aunque China haya construido la primera gran fábrica algorítmica, su ecosistema de investigación clínica sigue siendo muy cerrado, y es que los datos apuntan a que entre 2014 y 2024 se registraron 89 ensayos clínicos de vacunas oncológicas en este país. Algo que choca bastante con los 757 ensayos que se han hecho en Estados Unidos en este mismo periodo.
Fuente: Xataka