El país africano lidera el ránking mundial de déficit de acceso a la electricidad, con 86,8 millones de personas viviendo sin luz

Dos trabajadores instalan placas solares en la ciudad de Nnewi / IJEH WILLIAMS – GETTY IMAGES
Redacción
Durante años, Attahiru Bala, un profesional de la salud en la zona rural de Bwen, en Nigeria, siguió una estricta rutina diaria para asegurarse de que sus linternas frontales y lámparas de pie permanecieran completamente cargadas para estar preparado ante emergencias nocturnas.
En este pequeño pueblo de la región de Baruten, al norte del país africano, no hubo suministro de electricidad hasta hace tres años, cuando una compañía comenzó a instalar una microrred de energía solar.
Un año antes de que se hiciera la luz en Bwen, Bala vivió una noche infernal. “Tuve una emergencia para atender un parto por la noche, pero olvidé que no había cargado mis lámparas”, narra a El Pais.
Tuvo que sujetar su teléfono con la boca para dar algo de luz mientras luchaba por controlar el parto. Durante el proceso, el móvil se cayó e hizo añicos porque no había nadie disponible para sostenerle una luz. “Si tuviéramos luz estable, no tendría que usar mi teléfono durante un parto”, señala Bala.
Nigeria se enfrenta a una de las tasas de mortalidad materna más altas del mundo, con estimaciones que oscilan entre 993 y 1.047 muertes por cada 100.000 nacidos vivos.
“Pero la situación ha mejorado”, celebra. Desde la instalación de un campo de paneles, un sistema de baterías y una red de distribución local, ni Bala ni otros profesionales sanitarios volvieron a preocuparse por atender a sus pacientes en la noche. “Ya contamos con un suministro eléctrico fiable”, afirma.

La instalación de microrredes de energía solar no es un fenómeno exclusivo de las zonas rurales de Nigeria: está pasando en toda África. Llega, además, en un momento crítico debido a la subida del precio del combustible y los recortes históricos de ayuda al desarrollo,, en el que el acceso a la electricidad sigue siendo uno de los principales retos de desarrollo de África.
Según la Agencia Internacional de la Energía, casi 600 millones de africanos no tienen acceso al servicio, mientras que muchos de los que sí tienen, sufren un suministro poco fiable. Esta cifra representa casi la mitad de la población del continente y constituye la mayor proporción de personas sin alumbrado del mundo.
En 2025, África instaló alrededor de 4,5 gigavatios (GW) de nueva capacidad fotovoltaica, frente a los 2,9 GW de 2024. Este aumento del 54%, según el Consejo Solar Global, confirma la aceleración de la transición, en medio de una creciente demanda de electricidad. Sudáfrica lidera esta tendencia y le siguen referentes en el sector como Nigeria, Egipto, Argelia, Marruecos y Kenia.
Nigeria lidera el ranking mundial de déficit de acceso a la electricidad, con 86,8 millones de personas -casi el 40% de la población- viviendo a oscuras. Mientras que el acceso a la red nacional se sitúa en el 55%, se desploma hasta apenas el 24% en las zonas rurales.
En el área de gobierno local de Baruten, miles de personas han soportado décadas de oscuridad debido a infraestructuras abandonadas o a la ausencia total de conexiones a la red. Hay pueblos en los que los residentes llevan décadas sin haber visto siquiera un poste eléctrico.

La energía solar impulsa pequeños cambios
Bashiru Adamu, propietario de una pequeña farmacia en Bwen, es otro de los beneficiarios. La microrred le ha facilitado conservar medicamentos y vacunas y ampliar su horario de apertura de las 19.00 a las 23.00 horas.
“Antes de que la instalaran, teníamos que cerrar temprano, lo que afectaba tanto a nuestro negocio como a los trabajadores sanitarios que nos visitan. Solíamos recibir llamadas por la noche en casos de emergencia″, recuerda.
Omono Okonkwo, consultora de comunicación en materia de energía, considera que el hecho de que la red eléctrica nacional no llegue a las zonas rurales de Nigeria es el resultado de décadas de prioridades equivocadas y negligencia institucional y de un sistema que nunca se diseñó pensando en los nigerianos de las zonas rurales. “La energía solar es una solución más limpia y fiable que cualquier cosa que la red nacional haya ofrecido históricamente a las comunidades”, afirma Okonkwo
Es una solución más limpia y fiable que cualquier cosa que la red nacional haya ofrecido históricamente a las comunidades rurales
Omono Okonkwo, consultora
Bajo el sol abrasador de la tarde en Gwane, otra aldea de la región de Baruten, la pequeña tienda de Yunusa Ope cobra vida a medida que se acerca la noche. Cuando llega la llamada a la oración durante el mes del Ramadán, los aldeanos se reúnen en grupos frente a su tienda, secándose el sudor de la frente tras un largo día de ayuno.
Dentro, Ope se inclina hacia un frigorífico blanco. Saca bolsitas de agua que se han congelado y comienza a separarlas de las filas de refrescos. El frío le cala en los dedos, entumeciéndole las manos mientras trabaja rápidamente para dar abasto a la creciente multitud. Ope se mueve con rapidez, pasando bebidas por el mostrador mientras la cola se hace más densa.
Para muchos en el pueblo, una bebida fría y una bolsita de agua en el iftar -la comida nocturna que rompe el ayuno- son un pequeño lujo tras horas bajo el calor, y Ope ahora tiene existencias suficientes para satisfacer la demanda. Hace tres años, una escena así habría sido inimaginable. Por aquel entonces, sin un suministro eléctrico fiable, sus bebidas solían estar tibias y era casi imposible producir hielo.
Hoy, gracias a una microrred también instalada en 2023, su nevera funciona de forma constante durante todo el día, convirtiendo su puesto, que antes pasaba apuros, en uno de los lugares más concurridos del pueblo.
(El reportaje completo de Planeta Futuro en el link)
Fuente: El País