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    El calentador solar que no sabías que tenías en casa

    Un investigador mexicano propone convertir el tanque doméstico en un calentador solar capaz de aumentar hasta un 40% la disponibilidad de agua caliente

    Redacción

    Cuando se habla de energía solar térmica, la mayoría de las personas piensa en costosos sistemas de tubos al vacío o grandes paneles instalados sobre los tejados. Sin embargo, existe un elemento mucho más común que lleva décadas expuesto al sol y que, en muchos casos, pasa completamente desapercibido: el tinaco o tanque para almacenar agua potable.

    La propuesta desarrollada por el investigador mexicano Sergio Cortés, según la información de EcoInventos, parte de una idea tan simple como inteligente: aprovechar un equipo que ya está instalado en millones de viviendas para capturar energía solar y reducir el consumo energético destinado a la producción de agua caliente sanitaria.

    Lo interesante es que no se trata de sustituir los sistemas convencionales, sino de sacar partido a un recurso existente que ya está trabajando cada día, aunque nadie lo haya diseñado originalmente para ello.

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    La física trabaja a favor del ahorro

    El funcionamiento se basa en un principio muy conocido: los materiales oscuros absorben radiación solar y transfieren parte de ese calor al agua almacenada en su interior.

    Durante las horas de mayor insolación, la superficie del tanque actúa como una especie de colector solar rudimentario. A medida que el agua se calienta, se produce una estratificación térmica natural: el agua más caliente asciende y permanece en la parte superior, mientras que la más fría se concentra en la zona inferior.

    Por decirlo de forma sencilla: millones de hogares generan agua templada todos los días y después la desperdician. Este fenómeno ocurre diariamente en prácticamente cualquier depósito expuesto al sol. La diferencia es que, en la mayoría de las instalaciones, el diseño impide aprovechar de forma eficiente esa acumulación de calor.

    Una pequeña modificación con grandes resultados

    La innovación propuesta consiste en intervenir dos puntos clave del sistema. Por un lado, se incorpora una salida adicional en la parte superior del depósito para extraer el agua que ha acumulado más energía térmica.

    Por otro, la entrada de agua fría se prolonga hasta el fondo mediante una tubería interior, evitando que el agua recién incorporada rompa la capa caliente situada en la superficie.

    Aunque pueda parecer un cambio menor, esta modificación permite conservar durante más tiempo el calor acumulado y aprovecharlo cuando realmente se necesita.

    Además, el coste de implementación resulta muy reducido, ya que únicamente requiere accesorios de fontanería habituales y algunos metros de tubería.

    Mucho más que agua caliente

    El verdadero valor de esta estrategia aparece cuando se integra con otros sistemas.

    Un boiler de gas o un termo eléctrico consumen energía para elevar la temperatura del agua desde la temperatura ambiente hasta la temperatura de uso. Si el agua llega previamente precalentada gracias al tinaco, la energía necesaria disminuye de forma notable.

    En otras palabras, el sistema convencional sigue funcionando, aunque trabaja menos.

    Esta lógica es precisamente la que utilizan los edificios energéticamente eficientes: reducir la demanda antes de aportar energía adicional.

    El agua precalentada también puede emplearse para alimentar mezcladores de ducha, lavabos o sistemas solares térmicos convencionales, aumentando el rendimiento global de toda la instalación.

    Cómo mejorar todavía más su rendimiento

    Las posibilidades de optimización son amplias. Una de las más sencillas consiste en incorporar aislamiento térmico en determinadas zonas del depósito para reducir las pérdidas de calor durante la noche.

    Otra opción consiste en complementar el sistema con paneles solares térmicos de baja temperatura, similares a los utilizados para climatizar piscinas. Estos equipos suelen ser considerablemente más económicos que los colectores solares tradicionales y pueden incrementar notablemente la temperatura del agua antes de que llegue al sistema principal.

    También existen experiencias experimentales que combinan depósitos de almacenamiento con materiales de cambio de fase capaces de conservar calor durante más tiempo, una tecnología que está despertando un creciente interés en el ámbito de la eficiencia energética residencial.

    Fuente: EcoInventos