La salud ósea se forma décadas antes de que los huesos empiecen a mostrar signos de fragilidad
BBC / NoticiasPositivas.press
Nuestra densidad ósea empieza a disminuir antes de lo que imaginamos, así que asegurarnos de que nuestra dieta sea rica en ciertos nutrientes puede ayudarnos a mantener el esqueleto fuerte.
Uno de los primeros consejos de salud que muchos de nosotros recibimos es que beber leche nos ayudará a desarrollar huesos resistentes. De niños, a muchos nos animaban a terminarnos la leche en el recreo con la promesa de que el calcio nos ayudaría a desarrollar un esqueleto fuerte y sano.
Y aunque este consejo que hace hincapié en los lácteos suele quedar grabado en nuestra memoria desde que somos pequeños, luego no se habla tanto de lo habitual que es tener huesos frágiles en etapas posteriores de la vida, y de cómo, si no protegemos nuestros huesos cuando somos jóvenes, nos exponemos a un mayor riesgo de sufrir fracturas.
Lo bueno, por suerte, es que hay algo que podemos hacer al respecto, tengamos la edad que tengamos: con una dieta rica en nutrientes adecuados, junto con un estilo de vida activo, todos podemos tener los huesos más sanos. Y no, no sólo es la leche.
- Lácteos como el queso y el yogur
- Soya. Una de ellas son los alimentos de soya o soja, como el tofu y las habas de edamame: 100g de tofu contiene 200 mg de calcio.
- Semillas de chía. excelente fuente de calcio, magnesio y fósforo, y solo necesitamos una pequeña cantidad para obtener numerosos nutrientes. Una cucharada contiene 95 mg de calcio.
- Frutas secas como las ciruelas pasas e higos. Los higos y los albaricoques también contienen magnesio, que ayuda a favorecer la formación ósea y el equilibrio mineral.
- Pescado enlatado. Una lata pequeña de sardinas puede aportar hasta el 30% del calcio que necesitas al día (una lata de 60 gramos contiene unos 240 mg de calcio). El salmón en conserva también tiene un alto contenido en calcio, además de ser rico en proteínas.
Nuestra salud ósea se forma décadas antes de que los huesos empiecen a mostrar signos de fragilidad. Así que el esqueleto que tendremos en la vejez depende de la reserva ósea que acumulemos durante la infancia y la primera etapa de la edad adulta, cuando los huesos se vuelven más fuertes y densos antes de alcanzar su máximo desarrollo, afirma Kate Ward, profesora de salud musculoesquelética global en la Universidad de Southampton, en Reino Unido.
A partir de ahí, empezamos a perder densidad a medida que envejecemos. Además, hay alrededor de 500 millones de personas en todo el mundo que padecen osteoporosis, una enfermedad que debilita los huesos, haciendo que se vuelvan más delgados y frágiles.
OSTEOPENIA
Afecciones como la osteopenia y la osteoporosis suelen ser enfermedades silenciosas que no presentan síntomas hasta que se produce una fractura que puede alterar la vida del paciente, explica Julie Thompson, de la Royal Osteoporosis Society de Reino Unido.
Esto ocurre especialmente en el caso de las fracturas de cadera. Se registran más de 10 millones al año en todo el mundo entre las personas mayores de 55 años y las consecuencias pueden ser graves, ya que pueden dar lugar a complicaciones como neumonía o infartos de miocardio.
En total, alrededor del 30% de los pacientes mayores de 60 años fallecen en el plazo de un año tras sufrir una fractura de cadera, aunque también pueden influir otros factores como la edad y las enfermedades preexistentes.
A medida que las mujeres envejecen son especialmente vulnerables a la pérdida de densidad ósea, sobre todo durante la menopausia, y presentan una mayor prevalencia de osteoporosis, aunque los hombres también se ven afectados.
“Históricamente, la osteoporosis se consideraba una enfermedad de mujeres, y eso se debía a que [más] hombres fallecían a los 60 años a causa de enfermedades cardíacas. Ahora viven lo suficiente como para que se manifieste la osteoporosis”, afirma Bess Dawson-Hughes, profesora de medicina en la Universidad de Tufts y especialista en función ósea y muscular.
Fuente: bbc.com




