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    Un campamento de atletismo en el Kilimanjaro ayuda a niñas a seguir en la escuela

    ‘Magnolia’ nació para ofrecerles un entorno seguro donde puedan desarrollarse tanto en el ámbito académico como en el personal

    Redacción

    Antes del amanecer, todas las mañanas, Josephine Sembeyo, de 19 años, se une a decenas de corredoras adolescentes que salen del campamento Magnolia Athletics para entrenar bajo la sombra del monte Kilimanjaro, en Kenia. El silencio de la mañana solo se rompe con el ritmo de las pisadas sobre los caminos de tierra que forjaron a generaciones de fondistas kenianos.

    Pero, para Sembeyo, cada kilómetro representa mucho más que la preparación para el Campeonato Mundial de Atletismo Sub-20 de 2026, donde representará a Kenia en la prueba de 1500 metros. Correr le dio una oportunidad que alguna vez temió no tener: terminar sus estudios, apoyar a su familia y tomar decisiones sobre su propio futuro.

    “La vida no fue fácil para nosotros. Mi padre se casó con una segunda esposa y dejó a mi madre para que nos criara sola. Ver todo lo que ella pasó me motiva todos los días. Quiero tener éxito tanto en el atletismo como en la educación para poder ayudar algún día a mi madre y a mis hermanos y darles una vida mejor”, afirma Sembeyo.

    Sembeyo es una de las 45 jóvenes provenientes de comunidades pastoriles que viven y entrenan en el campamento Magnolia Athletics, en Oloitokitok, cerca de la frontera entre Kenia y Tanzania. El campamento ofrece becas completas que cubren educación, alojamiento, alimentación, entrenamiento atlético y medidas de protección y acompañamiento para las jóvenes.

    Para muchas de ellas, el atletismo no se limita a la competencia. Se convirtió en un camino hacia la educación, la confianza en sí mismas y oportunidades que, de otro modo, probablemente estarían fuera de su alcance.

    La historia de estas jóvenes coincide con la conmemoración, el 25 de julio, del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Afrodescendientes, una fecha que reconoce las contribuciones, la resiliencia y las experiencias de las mujeres y niñas afrodescendientes, al tiempo que pone de relieve la necesidad de combatir la discriminación y la desigualdad.

    TALENTO

    El entrenador Andrew Lesuuda explica que Magnolia nació no solo para descubrir corredoras talentosas, sino también para ofrecerles un entorno seguro donde puedan desarrollarse tanto en el ámbito académico como en el personal.

    “Cuando fundamos Magnolia Athletics Camp, nuestra visión no era únicamente descubrir jóvenes con talento para correr. Queríamos crear un entorno donde las niñas pudieran descubrir su potencial, permanecer en la escuela y creer que pueden lograr mucho más en la vida”, señala Lesuuda. “El atletismo les permite soñar, pero la educación les da las bases para construir un futuro que vaya más allá del deporte”, agrega.

    Lesuuda entrenando con las corredoras

    Muchas de las jóvenes que llegan a Magnolia provienen de comunidades donde las oportunidades para las niñas siguen siendo limitadas y donde algunas continúan expuestas al riesgo de sufrir mutilación genital femenina (MGF) y matrimonio infantil. Kenia prohibió la MGF en 2011 y logró avances gracias a la legislación y a las campañas de sensibilización. Sin embargo, la práctica persiste en algunas comunidades, especialmente entre determinados grupos de población pastoril.

    Antes de llegar a Magnolia, Sembeyo temía tener que abandonar sus estudios y verse obligada a contraer matrimonio a una edad temprana. Hoy está convencida de que el campamento cambió su destino. “Si no hubiera llegado al campamento Magnolia Athletics, creo que mi vida sería muy diferente. Corría el riesgo de sufrir un matrimonio precoz y forzado, pero venir aquí me dieron la oportunidad de seguir estudiando, entrenar y soñar con un futuro mejor. Hoy soy feliz porque sé que mi vida tiene un rumbo”, afirma.

    Su rutina diaria comienza antes del amanecer con el entrenamiento. Luego asiste a la escuela y, por la tarde, realiza una segunda sesión deportiva antes de dedicar la noche a hacer las tareas. “Cada mañana, cuando entreno, me recuerdo por qué lo hago. Sé que cada sesión me acerca un poco más a mi sueño y me da una nueva oportunidad de cambiar la vida de mi familia”, dice.

    Fuente: ipsnoticias.net