El primer paciente que ha recibido un implante de Neuralink, el chip cerebral creado por Elon Musk, sorprende con sus palabras generadas por ordenador
Redacción
La primera persona con ELA que ha recibido un implante de Neuralink ya puede comunicarse de una forma que hasta hace poco sonaba a ciencia ficción. Bradford Smith, que no puede hablar y apenas puede moverse por el avance de la enfermedad, ha mostrado cómo escribe usando solo su mente.
El caso es especialmente importante porque Smith no es solo otro paciente dentro de los ensayos de Neuralink. Es el primero con ELA, el primero no verbal y el tercero en recibir el chip cerebral de la compañía fundada por Elon Musk.
En un vídeo publicado en X, el propio Smith explicó su situación usando una voz generada por IA a partir de grabaciones antiguas. La narración no sale directamente de sus cuerdas vocales, sino de una combinación de tecnologías: el implante interpreta señales de su cerebro, le permite controlar un ordenador y la inteligencia artificial reconstruye una voz parecida a la que tenía antes de perder el habla.
El dispositivo de Neuralink se coloca en el cráneo y se conecta a la corteza motora mediante hilos muy finos capaces de detectar actividad neuronal. Esas señales se envían de manera inalámbrica a un sistema externo, que las traduce en movimientos o comandos digitales. En la práctica, Smith puede escribir, moverse por un ordenador y participar en conversaciones con una autonomía que antes era mucho más limitada.

El avance llega en un momento en el que el dispositivo quiere dejar de ser solo una promesa de laboratorio. La compañía ya habla de acelerar el despliegue de sus dispositivos, una ambición que explica por qué la producción en masa de Neuralink se ha convertido en una de las grandes metas de Elon Musk.
Lo más llamativo de todo esto no es solo que Smith pueda escribir con la mente, sino cómo esa comunicación se vuelve más natural gracias a la inteligencia artificial. Neuralink trabaja con él en un sistema que combine modelos de lenguaje y nuevas formas de interpretar las señales del cerebro para que pueda mantener conversaciones a un ritmo más parecido al habla real.
Eso marca una diferencia enorme para pacientes con enfermedades graves de movilidad. No se trata únicamente de mover un cursor o escribir frases sueltas, sino de recuperar parte de la espontaneidad perdida. Poder responder rápido, participar en una charla o dirigirse a otras personas con una voz reconocible cambia la experiencia diaria.

Cabe recordar que los primeros ensayos con humanos empezaron en 2024, y a día de hoy siguen ampliándose. De hecho, la compañía también prepara nuevas pruebas fuera de Estados Unidos, como el ensayo en Reino Unido para controlar ordenadores con la mente mediante el chip cerebral de Neuralink.
Aun así, es importante mantener los pies en el suelo. Es una tecnología invasiva, en fase temprana y todavía lejos de llegar a cualquier paciente que la necesite. Pero el caso de Bradford Smith deja una imagen difícil de ignorar: una persona que había perdido la voz puede volver a comunicarse, no con sus músculos, sino con su cerebro y la ayuda de la IA.
Fuente: La Razón