Científicos americanos buscan convertir con el proyecto mil toneladas diarias de residuos forestales en 159.000 litros de combustible con una huella de carbono inferior al fósil
Redacción
Aviación, maquinaria pesada o determinados vehículos industriales continúan necesitando combustibles con una elevada densidad energética. En ese contexto, investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State) están analizando una propuesta que pretende transformar residuos forestales en gasolina renovable con una huella de carbono considerablemente inferior a la de los combustibles fósiles.
La iniciativa está siendo desarrollada por la empresa Woodland Biomass Innovations, que proyecta construir una planta en el condado de Tioga, al norte de Pensilvania. Su objetivo es procesar alrededor de 907 toneladas de residuos de madera al día para producir aproximadamente 158.987 litros diarios de gasolina, además de biochar y electricidad renovable.
El proyecto no plantea cortar árboles sanos para fabricar combustible. La materia prima procede principalmente de madera de pequeño diámetro, restos de aprovechamientos forestales y otros materiales que normalmente tienen muy poco valor comercial y que, en muchos casos, permanecen en el monte tras las labores de gestión.
Este aspecto resulta fundamental porque la salud de muchos bosques depende precisamente de la retirada periódica de parte de esa biomasa acumulada. La eliminación selectiva de árboles enfermos, ejemplares demasiado densos o restos de cortas puede reducir el riesgo de incendios y favorecer el crecimiento de árboles de mayor calidad.
No obstante, los investigadores insisten en que cada territorio tiene un límite. Extraer demasiada biomasa podría afectar a la fertilidad del suelo, reducir el hábitat de numerosas especies o alterar el ciclo natural de nutrientes. Por ese motivo, la disponibilidad del recurso está siendo analizada con detalle antes de validar la viabilidad del proyecto.
BIOMASA
Los primeros resultados obtenidos por estudiantes de ingeniería apuntan a que la gasolina producida mediante biomasa presenta una huella climática claramente inferior a la gasolina convencional obtenida del petróleo. Sin embargo, los investigadores todavía están verificando todos los cálculos antes de publicar las conclusiones definitivas.
Ese paso es importante. Los estudios de ciclo de vida se han convertido en una herramienta imprescindible para determinar si una tecnología realmente reduce emisiones o simplemente las desplaza hacia otra fase del proceso.
La distancia de transporte marca la diferencia
PEN STATE
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es la importancia del transporte de la biomasa. Los investigadores concluyen que la planta puede abastecerse de manera sostenible utilizando madera procedente de un radio aproximado de 40 kilómetros. A partir de esa distancia, el incremento del consumo de gasóleo de los camiones y los costes logísticos reduce progresivamente las ventajas ambientales del sistema.
Esta conclusión coincide con numerosos estudios internacionales sobre bioenergía. La biomasa posee una densidad energética relativamente baja en comparación con los combustibles fósiles, lo que hace que mover grandes volúmenes durante largas distancias pueda resultar poco eficiente desde el punto de vista económico y climático.
Por esa razón, las futuras plantas de este tipo suelen plantearse cerca del recurso forestal, evitando largos recorridos por carretera.
Fuente: ecoinventos.com

