El Gobierno británico quiere repartir gratuitamente baterías domésticas enchufables entre los hogares con menos ingresos
Redacción
El Gobierno británico estudia poner en marcha un programa poco habitual: comprar baterías domésticas enchufables al por mayor y repartirlas gratuitamente entre los hogares con menores ingresos
El objetivo es facilitar el acceso a tecnologías de almacenamiento eléctrico que, hasta hace poco, estaban reservadas a instalaciones solares mucho más costosas.
Según la información de EcoInventos, la iniciativa forma parte de varias propuestas elaboradas junto a la organización de innovación Nesta para aliviar el impacto del elevado precio de la energía. La idea cobra fuerza después de meses de volatilidad en los mercados energéticos internacionales, agravada por las tensiones geopolíticas y la incertidumbre sobre el suministro de combustibles fósiles.
Aunque el programa todavía debe recibir el visto bueno del Tesoro británico y de otros organismos públicos, representa un cambio interesante: utilizar el almacenamiento doméstico como una herramienta de política social y energética al mismo tiempo.

A diferencia de las baterías tradicionales asociadas a una instalación fotovoltaica fija, estos equipos están diseñados para conectarse directamente a un enchufe convencional. Su funcionamiento resulta bastante sencillo.
Cuando la electricidad tiene un precio reducido -normalmente durante la noche o en determinadas franjas horarias de las tarifas dinámicas- la batería se carga automáticamente. Más tarde, cuando el coste de la electricidad aumenta, devuelve esa energía a la vivienda, reduciendo el consumo procedente de la red.
Este sistema permite aprovechar mejor las tarifas con discriminación horaria, cada vez más extendidas en numerosos países europeos. Para muchos consumidores, la clave no está únicamente en consumir menos energía, también en consumirla en el momento adecuado.
El precio habitual de estas baterías ronda los 500 libras esterlinas, una cantidad muy inferior al coste de una batería doméstica convencional vinculada a una instalación solar permanente.
Una medida de apoyo social
Aunque todavía no se conocen los criterios definitivos de acceso, las previsiones apuntan a que tendrán prioridad las familias con ingresos inferiores a unos 42.000 euros anuales, las personas que reciben ayudas públicas y las viviendas con una baja calificación energética.
Esta selección responde a una realidad evidente. Son precisamente estos hogares los que suelen destinar un mayor porcentaje de sus ingresos al pago de la energía y disponen de menos capacidad para invertir en tecnologías eficientes.
Convertir el almacenamiento eléctrico en una medida de apoyo social abre un debate interesante. Hasta ahora, muchas ayudas públicas se centraban en subvencionar el aislamiento o las instalaciones solares. Incorporar baterías domésticas supone ampliar el enfoque hacia una gestión más inteligente del consumo.
Fuente: EcoInventos