El acolchado gratuito que conserva la humedad logra frenar las malas hierbas y mejora la tierra
Redacción
Durante los veranos cada vez más cálidos y secos, mantener un huerto productivo se ha convertido en un desafío. El suelo pierde humedad con rapidez, las malas hierbas aprovechan cualquier oportunidad para crecer y cada riego parece durar apenas unas horas. En este contexto, una solución tan sencilla como reutilizar cajas de cartón puede marcar una diferencia sorprendente.
El acolchado con cartón, una práctica habitual dentro de la jardinería ecológica y el cultivo sin labranza, permite proteger la tierra utilizando un material que normalmente acabaría en el contenedor de reciclaje. Su aplicación apenas requiere una hora de trabajo y ofrece beneficios que se perciben desde los primeros días.
La idea consiste en cubrir la superficie del suelo con láminas de cartón limpio, sin plásticos, cintas adhesivas ni etiquetas, dejando únicamente los huecos necesarios para que sobresalgan las plantas.
Al humedecerse, el cartón se adapta al terreno y forma una barrera física que reduce la exposición directa del suelo al sol y al viento. Como consecuencia, la evaporación disminuye, el agua permanece durante más tiempo alrededor de las raíces y la necesidad de regar se reduce de forma considerable.
Además, el cartón termina degradándose lentamente gracias a la acción de microorganismos, hongos y lombrices, integrándose en el suelo sin generar residuos permanentes.
No todo el cartón resulta adecuado para esta técnica. Los mejores resultados se obtienen utilizando cartón marrón sin tratamientos brillantes, preferiblemente de cajas de embalaje corrientes. Antes de colocarlo conviene retirar: Cintas adhesivas. Grapas. Etiquetas plastificadas. Restos de embalajes. Plásticos o espumas protectoras.
Una vez limpio, basta con extender las piezas solapando ligeramente sus bordes para impedir que las malas hierbas encuentren huecos por donde desarrollarse. Después se realiza un riego abundante para que el cartón se empape, se ablande y quede perfectamente adaptado a la superficie.
El cartón resulta muy eficaz bloqueando la luz y evitando que germinen nuevas semillas, aunque conviene retirar previamente las malas hierbas perennes o aquellas ya desarrolladas. Plantas con raíces profundas, como cardos o algunas gramíneas invasoras, pueden atravesar el acolchado si no se eliminan antes.

Cartón 
hongos y lombrices
El cartón resulta muy eficaz bloqueando la luz y evitando que germinen nuevas semillas, aunque conviene retirar previamente las malas hierbas perennes o aquellas ya desarrolladas. Plantas con raíces profundas, como cardos o algunas gramíneas invasoras, pueden atravesar el acolchado si no se eliminan antes.
El cartón se coloca directamente sobre la tierra, rodeando las plantas que ya se encuentran en el bancal. Para ello pueden practicarse cortes desde uno de los bordes hasta el centro de la lámina y abrir un pequeño espacio alrededor de cada tallo.
Cada pieza debe solaparse entre 10 y 15 centímetros con la siguiente. Esta superposición resulta importante porque el cartón se contrae, se desplaza y pierde rigidez al humedecerse. Si solo se colocan los bordes juntos, pueden aparecer aberturas por las que entre la luz.
Después de extender todas las piezas, el cartón necesita un riego profundo y uniforme. No basta con humedecer ligeramente la superficie. El agua debe atravesarlo, alcanzar la tierra y ablandar las fibras para que la cubierta se amolde al relieve del bancal.
Uno de los aspectos que más valoran quienes utilizan esta técnica es el importante ahorro de trabajo. Al disminuir la aparición de malas hierbas y conservar mejor la humedad, se reduce el tiempo dedicado a tareas repetitivas como escardar o regar casi a diario.
Fuente: ecoinventos.com

