Marruecos está cambiando el asfalto tradicional por uno que filtra la lluvia y combate el calor extremo urbano
Redacción
La nueva realidad en España en verano es el calor extremo. En los últimos años atravesamos semanas en las que la temperatura máxima media no baja de los 38 ºC y el horario de más calor del día se prolonga hasta las últimas horas de la tarde.
Los grandes núcleos urbanos son los más afectados por esta casuística del cambio climático; el calor aumenta todavía más en las ciudades debido a las islas de calor urbanas. Por ello, nuestro vecino Marruecos ha decidido cambiar el asfalto negro, uno de los grandes retenedores de calor que es capaz de superar los 60 ºC cuando la temperatura ambiente es de 40 ºC, por uno permeable capaz de filtrar la lluvia.
Este plan urbanístico se está desplegando inicialmente en dos de sus ciudades más importantes: Marrakech, un centro turístico en el que las máximas de 40 ºC son habituales, y Agadir, una urbe costera con temperaturas más moderadas. La técnica consiste en sustituir la superficie impermeable por un pavimento permeable y poroso que funciona como una gran esponja. Este sistema permite que el agua de lluvia se filtre directamente al subsuelo en lugar de derivarla al alcantarillado.
Con ello, están consiguiendo múltiples beneficios. En primer lugar, el agua retenida alimenta un proceso de evaporación constante que consume calor del ambiente y enfría las vías de forma natural. Asimismo, el sistema es tan avanzado que permite el uso de aguas residuales regeneradas para que las capas inferiores del terreno permanezcan húmedas durante periodos secos. Y finalmente, ayuda a disminuir las inundaciones al dosificar la absorción de lluvias torrenciales y favorece la recarga de acuíferos urbanos.
Los resultados preliminares apuntan a una mejora del confort térmico en las calles y una menor dependencia del aire acondicionado en los edificios colindantes. Si el proyecto tiene éxito en estas urbes, el Gobierno marroquí planea expandirlo al resto del país.

España ya utiliza soluciones similares, aunque con un enfoque distinto. Desde hace años, nuestras autopistas emplean mezclas drenantes, pero su finalidad principal ha sido siempre la seguridad vial bajo la lluvia (reducir el aquaplaning) y no combatir el calor urbano. No obstante, ante la crisis climática, diversas ciudades y proyectos de investigación ya están moviendo ficha:
- En Murcia: El proyecto LIFE HEATLAND ha probado un pavimento capaz de reducir hasta 15 ºC el calor irradiado por la superficie y bajar 2 ºC la temperatura ambiente.
- Barcelona: Bajo su Plan Clima, ha testado en Les Corts un aglomerado reflectante que devuelve a la atmósfera una mayor parte de la radiación solar en lugar de absorberla.
- Sevilla: La capital andaluza está sustituyendo pavimentos oscuros por materiales más claros, así como colocando toldos y plantando multitud de árboles para disipar el calor.
A pesar de estos avances, los expertos advierten de que no existe una solución única. En ciudades como Sevilla o Málaga, la clave es la reflectancia solar de los materiales; sin embargo, en otras como Córdoba influye más la densidad de edificación. Por tanto, el pavimento poroso al estilo marroquí funcionaría en España principalmente como un complemento de otras actuaciones urbanísticas.
Fuente: 20 minutos