Andrés Hurtado, el vecino de Murcia que devolvió un cuadro histórico abandonado en las calles de Sevilla, recibió una curiosa recompensa del dueño de la obra, tasada en 150.000 euros
Redacción
La honradez cotiza a la baja, pero en el caso de Andrés Hurtado cotiza exactamente a mil euros. Esa ha sido la compensación económica que ha recibido este vecino de la pedanía murciana de Puebla de Soto tras protagonizar una de las historias más surrealistas del verano: encontrar un cuadro auténtico de Joaquín Sorolla abandonado en una calle de Sevilla, llevárselo a su casa sin conocer su valor y devolverlo intacto tras confirmar que estaba tasado en unos 150.000 euros.
La recompensa, ingresada mediante un pago por Bizum por parte del heredero de la obra, ha tenido un recorrido corto en el bolsillo de su descubridor. El dinero ha volado entre compromisos personales, pequeños gastos acumulados y un respiro en pareja.
El insólito hallazgo ocurrió durante una visita a la capital hispalense. Andrés observó cómo unos jóvenes dejaban caer un lienzo junto a un macetero al doblar una esquina. Atraído únicamente por el marco, decidió recogerlo para llevárselo a Murcia. “No me fijé en la pintura, solo en el marco. Me gustó y dije: ‘Pues me lo llevo, ¿no?'”, ha remorado el propio Andrés durante su intervención en el programa Más Vale Tarde.
Fue ya en su domicilio cuando la firma del lienzo levantó sus sospechas. Tras tomarle una fotografía y consultar con una herramienta de Inteligencia Artificial, el sistema le indicó que se trataba de una pieza de gran valor atribuida al maestro impresionista. Poco después, una casa de subastas ratificó la autenticidad y estimó la cifra del mercado: “Me dijeron que el cuadro estaba tasado en un dineral, que se podía subastar. Y digo: ‘¡Coñé! Pues entonces esto ya es bueno”.
Paralelamente, los cuerpos de seguridad buscaban la pieza por las calles sevillanas, inspeccionando incluso contenedores de basura. Cuando el murciano vio el revuelo en redes sociales, llamó directamente a comisaría para avisar de que la obra estaba a salvo en su salón.
El propietario de la obra, localizado por la policía, terminó poniéndose en contacto con él. Según ha relatado el protagonista en declaraciones a El Español, el dueño le explicó que la pieza pertenecía a su abuelo ya fallecido, que él era un trabajador con tres hijos a su cargo y que estaba realizando un esfuerzo para entregarle esa gratificación.

Lejos de exigir un porcentaje proporcional al valor de la obra o iniciar una negociación, Andrés aceptó la suma sin reproches ni regateos. “Si por darme más a mí priva a sus hijos de vacaciones o de algún capricho, no pasa nada. Yo lo vi bien y punto”, ha explicado en los micrófonos de la televisión, demostrando una comprensión poco habitual ante una cifra tan distante del valor del lienzo.
A sus 56 años, en situación de desempleo y dedicado al cuidado de su madre de 81 años —labor que compagina con la huerta y sus actuaciones artísticas como transformista bajo el nombre de Lola Montiel—, Andrés reconoce que el dinero le venía bien. Sin embargo, los mil euros han durado pocos días en la cuenta corriente.
El propio Andrés detalló en Más Vale Tarde el destino exacto del importe: “Nos fuimos a Asturias, un viaje que me había pagado mi pareja, así que le devolví lo que se gastó en mí. Me compré unas zapatillas —porque las desgasté de tanto andar por Sevilla— y una noche salí a cenar. Ya está, si es que tampoco te da para más”. Además, admitió haber destinado parte del montante a comprar “dos o tres cosas” a su madre.
A pesar de la modesta contraprestación en comparación con el impacto mediático y económico del cuadro, el artista murciano no se arrepiente del gesto. Ante la pregunta de si volvería a entregar la obra tras conocer la cifra final del premio, su respuesta no deja margen a la duda: “Una y mil veces lo devolvería”.
Fuente: Cadena Ser