Una investigación de la Universidad de La Laguna halla dos piscidinas con capacidad para combatir patógenos y cánceres con una toxicidad reducida
Redacción
Una investigación de la Universidad de La Laguna halló una potencial solución en el chicharro y la lubina canarias para la resistencia a los antibióticos y la incidencia del cáncer. La tesis doctoral de Patricia Asensio Calavia se fijó en las piscidinas -péptidos antimicrobianos exclusivos de los peces- que poseen una capacidad extraordinaria para combatir patógenos humanos y líneas tumorales con una toxicidad reducida y una baja probabilidad de generar resistencias.
Uno de los puntos más innovadores fue el análisis del chicharro. Por primera vez se exploró su código genético para identificar moléculas que forman parte de su sistema inmune innato, localizadas en la piel, branquias y mucosas.
La investigación logró identificar dos piscidinas específicas en el genoma del chicharro. Una de estas moléculas mostró una actividad excepcionalmente potente, aunque con un nivel de toxicidad que sugiere su aplicación para uso tópico o mediante encapsulación. Además del chicharro, el estudio abarcó el mero, la corvina, el atún del sur y la lubina, siendo estos dos últimos los que presentaron los perfiles terapéuticos más equilibrados entre eficacia y seguridad.

Se determinó que estas moléculas tienen carga positiva y presentan una estructura bastante común (alfa-hélice). Esta configuración les permite ser atraídas por las membranas de las bacterias y las células cancerígenas, que poseen cargas negativas, facilitando un ataque selectivo que no afecta a las células humanas sanas.
La gran ventaja de las piscidinas frente a los antibióticos tradicionales radica en su rapidez y multiplicidad de ataque. Según los ensayos realizados con ocho péptidos distintos, no solo rompen la membrana externa de los patógenos, sino que penetran en su interior para inhibir la síntesis de proteínas o el ADN y alterar las mitocondrias. “Al tener varios mecanismos de acción a la vez, es mucho más difícil para las bacterias crear resistencia”, apuntó Asensio. Se demostró una eficacia de amplio espectro frente a bacterias y hongos.

En el ámbito oncológico, los resultados fueron igualmente esperanzadores. Los péptidos fueron testados contra cuatro tumores prevalentes: pulmón, páncreas, mama y próstata. Estas moléculas son activas en concentraciones muy bajas. A diferencia de las quimioterapias convencionales, las piscidinas no actúan solo de forma física “inducen la muerte celular programada” al interactuar con las mitocondrias tumorales, lo que derivará en tratamientos menos agresivos.
Fuente: Diario de Avisos