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    Un volcán de La Palma se convierte en el laboratorio clave para explorar Marte

    Los tubos de lava albergan los primeros microorganismos capaces de colonizar un territorio recién nacido y ofrecen pistas sobre cómo podría sobrevivir la vida en el planeta rojo

    Redacción

    Pocos podrían imaginarse que, en un escenario dominado por la roca negra, el calor extremo y la aparente ausencia de vida, ya estén actuando diminutos organismos capaces de transformar el paisaje.

    En el interior de los tubos de lava que dejó la erupción del volcán Tajogaite, en La Palma, la naturaleza ha comenzado un proceso silencioso que marca el inicio de un nuevo ecosistema. Donde solo había lava incandescente, la vida microscópica ha encontrado la manera de abrirse paso, indica la información de National Geographic.

    Volcán Tajogaite, en la isla de La Palma / SHUTTERSTOCK

    Lo que ocurre bajo la superficie de esta isla del Archipiélago canario no solo ayuda a comprender cómo se recupera un territorio devastado por una erupción. También ofrece una oportunidad única para responder una de las grandes preguntas de la ciencia: ¿cómo podría surgir y mantenerse la vida en otros mundos? 

    Los investigadores creen que estos túneles volcánicos pueden convertirse en una de las mejores ventanas terrestres para entender ambientes similares a los que existen bajo la superficie de Marte.

    Un mundo recién nacido bajo la lava

    La cueva volcánica formada tras la erupción de 2021 se ha convertido en un auténtico laboratorio natural para estudiar cómo comienza la colonización volcánica en un entorno completamente nuevo. 

    Un equipo internacional, integrado por investigadores del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS-CSIC), el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), las universidades de Almería y Huelva, así como centros de Portugal y la Federación Canaria de Espeleología, ha identificado las primeras comunidades microbianas que han logrado instalarse en estos tubos de lava.

    El estudio describe qué organismos llegan primero a estos espacios subterráneos, cómo consiguen sobrevivir a condiciones extremas y cuál es su papel en la recuperación del ecosistema. Los científicos tuvieron la oportunidad de observar casi desde el principio el nacimiento de la vida en un entorno que hasta hace poco era completamente estéril.

    Cenizas de la erupción del volcán Tajogaite / SHUTTERSTOCK

    Las condiciones no eran precisamente favorables. Entre uno y dos años después de la erupción, algunas zonas registraban temperaturas del aire cercanas a los 60 grados centígrados, mientras que la superficie de las rocas superaba los 90 grados. A pesar de ello, diversas comunidades microbianas comenzaron a asentarse en el interior de los tubos volcánicos.

    Los análisis revelan que los primeros colonizadores llegan principalmente desde el exterior. Viajan transportados por el aire en forma de aerosoles o esporas, o bien asociados a animales como aves, insectos y pequeños roedores. Estos organismos introducen la primera materia orgánica en un territorio donde todavía no existe suelo ni vegetación, iniciando así la construcción de una red biológica básica capaz de sostener formas de vida cada vez más complejas.

    Para reconstruir este proceso, los investigadores realizaron tres campañas de muestreo y combinaron técnicas de secuenciación de ADN con estudios mineralógicos y ambientales. Factores como la temperatura, la ventilación, la salinidad o la composición de las rocas determinaron qué microorganismos lograban sobrevivir y cuáles desaparecían.

    Pistas sobre los límtes de la vida

    Más allá de su valor para comprender la recuperación de los ecosistemas volcánicos, el hallazgo tiene implicaciones que llegan mucho más lejos. Los tubos de lava de La Palma constituyen uno de los mejores análogos terrestres de ciertos ambientes subterráneos presentes en Marte, un planeta donde las condiciones superficiales son extremadamente hostiles para la vida tal y como la conocemos.

    Tubos de lava del volcán de La Palma / NASA / JPL – CALTECH / MSSS

    Los científicos consideran que las cavidades volcánicas marcianas podrían ofrecer refugio frente a la radiación, las temperaturas extremas y otros factores adversos. Por ello, estudiar cómo se establecen comunidades microbianas en los tubos de lava del Tajogaite ayuda a definir qué condiciones serían necesarias para que formas de vida microscópica pudieran surgir, evolucionar o mantenerse en el subsuelo del planeta rojo.

    Los investigadores continuarán observando la evolución de estas comunidades dentro del proyecto Microlava y otros programas científicos nacionales y europeos. Además de aportar conocimientos sobre la habitabilidad de otros mundos, el estudio explorará la capacidad de estos microorganismos para producir compuestos bioactivos con posibles aplicaciones en campos como la salud y la biotecnología. 

    Mientras Marte sigue guardando sus secretos, una parte de las respuestas podría encontrarse bajo los campos de lava de La Palma, donde la vida ha comenzado de nuevo desde cero.

    Fuente: National Geographic