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    Logran rejuvenecer células humanas por primera vez en laboratorio

    Investigadores biotecnológicos explican que el rejuvenecimiento no será un reinicio de todo el cuerpo, sino un proceso de restauración de funciones celulares, órganos específicos y tejidos

    Redacción

    Cuando nos hablan de rejuvenecer, a todos se nos viene a la cabeza que nuestra apariencia física pase a ser la misma que cuando éramos más jóvenes, pero para científicos como Yuri Deigin, cofundador de la empresa biotecnológica YouthBio Therapeutics, no es posible que una persona de 80 años vuelva a tener 20 de la noche a la mañana. El rejuvenecimiento no será un reinicio de todo nuestro cuerpo, sino un proceso de restauración de las funciones en células, órganos específicos y tejidos. 

    Actualmente, se están llevando a cabo nuevas investigaciones con el fin de reprogramar las células para que recuperen su estado de juventud sin perder su esencia. Se trata de un proceso gradual que podría ver la luz en forma de terapias tempranas durante la próxima década, cambiando la forma en que tratamos las enfermedades. La idea se basa en la premisa de que el envejecimiento no es simplemente daño acumulado, sino un programa en ejecución. El epigenoma, que funciona como un sistema operativo biológico encargado de encender y apagar los genes, pierde precisión a medida que envejecemos. A través de lo que los científicos llaman “reprogramación celular parcial”, se busca reiniciarlo, devolviendo a las células a un estado más funcional sin borrar su identidad original.

    Para lograr este reinicio biológico existen dos vías. La primera sería la reprogramación total, que devuelve a una célula adulta a un estado embrionario. La segunda, que es por la que apuesta Yuri Deigin, es menos radical y se basa en los “factores de Yamanaka”, un conjunto de genes capaces de reiniciar el reloj celular. En lugar de activar estos factores por completo, los investigadores aplican pulsos controlados. En la práctica, esto significa introducir los genes en órganos envejecidos y activarlos en ráfagas periódicas para restaurar su función biológica.

    Este enfoque ya está mostrando algunos avances. YouthBio Therapeutics está enfocando sus esfuerzos en el cerebro, específicamente en la enfermedad de Alzheimer, logrando señales positivas en modelos preclínicos y preparando el terreno para ensayos en humanos con el apoyo de la agencia reguladora estadounidense (FDA). De manera paralela, la empresa Life Biosciences está aplicando un método similar en los ojos, logrando que las células dañadas del nervio óptico retrocedan a un estado más joven en estudios con animales. Actualmente, están realizando ensayos clínicos para restaurar la visión de forma segura.

    Abordar el cerebro plantea dudas mucho más profundas, ya que es el centro de nuestra personalidad, conciencia y memoria. Ante el temor de que rejuvenecer el cerebro borre quiénes somos, Yuri Deigin aclara que el objetivo es hacer que el “hardware” neuronal sea más joven sin borrar el “software” que contiene la información. Los estudios en animales son alentadores y sugieren que la reprogramación parcial puede incluso mejorar la memoria. No obstante, expertos como el científico de células madre Koji Tanabe, mantienen la cautela, recordando que una vez que las neuronas mueren, es casi imposible reemplazarlas. Por ello, la prioridad médica actual sigue siendo mantener sanas las células existentes en lugar de intentar recuperar las muertas.

    El margen de seguridad es la línea más fina que los investigadores deben trazar en este momento. Convertir una neurona en una célula madre mediante una reprogramación total sería un desastre fisiológico. Diversos estudios han advertido que empujar o interruptir este proceso en el momento equivocado puede generar tumores o teratomas en múltiples órganos. Aunque las neuronas, al ser células que rara vez se dividen, ofrecen un margen de seguridad mayor que los tejidos altamente proliferativos como el hígado o el intestino, el reto principal de la ciencia moderna sigue siendo descubrir cómo controlar con precisión este retroceso del reloj biológico.

    Debido a estos riesgos, el camino hacia la aprobación clínica será metódico y progresivo. Se espera que los primeros tratamientos se autoricen para enfermedades concretas, como el Alzheimer, el glaucoma y la insuficiencia cardiaca. Sin embargo, los pioneros de este campo argumentan que la medicina tradicional se equivoca al tratar las afecciones de manera aislada y reactiva. Si el sistema médico adoptara un mantenimiento proactivo de la función biológica, dejaríamos de ver el envejecimiento como un declive inevitable y unidireccional, para empezar a tratarlo como un estado biológico modificable.

    Fuente: La Razón