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    Científicos españoles hallan en Kenia la tumba más antigua de África

    El niño fue enterrado hace 78.000 años en el yacimiento keniano de Panga ya Saidi

    Redacción

    El esqueleto del pequeño de unos 3 años, apodado Mtoto (niño en lengua suajili), ha sido encontrado en la entrada de la cueva de Panga ya Saidi (Kenia) y ha sido datados en 78.000 años. Los resultados confirman que se trata del enterramiento humano más antiguo de África. La investigación, liderada por el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), apunta que no sólo es el más antiguo, sino que además es la confirmación de que las poblaciones de la Edad de Piedra Media comenzaban a tener ritos funerarios.

    Reconstrucción del hallazgo.
    La paleoantropóloga María Martinón muestra los restos de Mtoto al arqueólogo Emmanuel Ndiema, en Nairobi. Foto: PILAR FERNÁNDEZ COLÓN.

    «El niño fue enterrado en una cavidad hecha específicamente para ello. Allí fue depositado en una posición casi fetal, con la cabeza sobre un soporte, como si fuera una almohada», dijo a la agencia EFE la investigadora María Martinón Torres. «Su cuerpo fue envuelto en un tipo de sudario natural hecho con pieles de animales u hojas y, después, fue cubierto con tierra. Mtoto fue enterrado hace 78.000 años en el yacimiento keniano de Panga ya Saidi, que ha resultado ser un enclave fundamental para estudiar el origen de nuestra especie y, sobre todo, de sus primeros comportamientos complejos funerarios», agregó.

    Los primeros fragmentos de hueso del yacimiento keniano se encontraron en 2013 y unos años después se detectó una cavidad circular situada unos tres metros por debajo del nivel del suelo de la cueva. Dada la fragilidad de los huesos que contenía, la tierra se extrajo en bloque para estudiarla con distintas técnicas.

    El bloque se excavó de forma manual y virtual, combinando la microtomografía -una técnica basada en rayos X que permite analizar el interior de un bloque sin manipular el fósil original- con estudios granulométricos y geoquímicos sobre la composición del suelo y los procesos que ha albergado. Esas técnicas permitieron averiguar que la tierra que se utilizó para rellenar la cavidad era distinta a la del resto del nivel en el que se había encontrado la cavidad -lo que significa que la extrajeron del suelo en otro lugar de la cueva-, y que ayudó a conservar el cuerpo articulado tal y como fue encontrado.

    Además, la tierra tenía algunos de los restos químicos que se generan en los procesos de putrefacción mediados por bacterias, «otra muestra de que el cadáver fue depositado inmediatamente después de morir y con sus tejidos blandos», añadió la especialista. En paralelo, investigadores del CENIEH llevaron a cabo la excavación del bloque de sedimento y el análisis microscópico de los huesos y dientes del niño.

    «Este yacimiento contiene la primera asociación directa del uso de esta industria por parte del Homo sapiens, algo que para los arqueólogos supone una evidencia muy importante», concluye la responsable del CENIEH.

    Hasta ahora, la única evidencia de un enterramiento de cronologías similares en África era el de Border Cave, en Sudáfrica, donde se encontraron los restos de otro niño enterrado hace 74.000 años, pero su escasa documentación siempre hizo que el hallazgo fuera controvertido.

    «Faltaban evidencias sólidas y claras de enterramientos en África y por eso el hallazgo de Mtoto es tan interesante», aunque, para la comunidad científica, porqué no se han encontrado más enterramientos en África sigue siendo un misterio. «Podría ser que este tipo de comportamientos se desarrollasen antes fuera de África, o puede que simplemente haya un sesgo y que se haya hecho más trabajo de campo en Eurasia que en África, o puede que los comportamientos funerarios en África fueran diferentes a los de Eurasia y que no dejen rastro arqueológico», explica la paleoantropóloga, María Martinón Torres.

    Fuente: http://www.milenio.com