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    ‘Nunca Solo’, un programa pionero contra la soledad de las personas mayores

    La iniciativa, puesta en marcha por estudiantes de Enfermería de la Universidad de La Laguna (Tenerife), acaba de ser reconocida a nivel nacional en los Premios ABC Solidario

    Mónica Ledesma / NoticiasPositivas.press

    ¿Cómo te imaginas con 80 años?¿Rodeado de tus seres queridos? Por desgracia, las predicciones dicen que muchos acabaremos viviendo en soledad, a pesar de que existan hijos o nietos en nuestro entorno cercano. Actualmente existen dos millones de mayores en España, de los que 71.000 están en Canarias, que viven solos y en muchos casos hablamos de una soledad no deseada. Por este motivo nació el pasado año el proyecto Nunca Solo, enfocado en la lucha contra la soledad y el aislamiento social por motivos de edad. Una idea pionera que acaba de ser reconocida a nivel nacional en los Premios ABC Solidario, en la modalidad de voluntariado universitario, merecidos galardones que se entregaron el pasado 7 de julio en Madrid.

    Esta iniciativa partió de un grupo de estudiantes de la Escuela de Enfermería del Hospital Nuestra Señora de Candelaria de la Universidad de La Laguna (ULL), en Tenerife, que se prestaron voluntarios para dedicar parte de su tiempo a llevar a cabo un acompañamiento terapéutico a mayores en riesgo de soledad, proporcionándoles herramientas y recursos que les permitieran alcanzar unos hábitos de vida saludable y crear, de esta manera, una red de apoyo en su entorno más cercano con personas en su misma situación.

    Los estudiantes de Enfermería de la ULL que lideran el proyecto ‘Nunca Solo’. / Foto: ULL.

    Liderado por Marta Rodríguez, Jénifer Álvarez, Eduardo González y Gara Hernández Sánchez, se trata de un proyecto vinculado al programa Ingenia, iniciativa desarrollada y ejecutada por la Universidad de La Laguna en colaboración con el Cabildo de Tenerife y que, en su fase piloto puesta en marcha a consecuencia de la pandemia, se ha desarrollado en los municipios de Santa Cruz de Tenerife y La Laguna durante el año 2020. Los promotores de la idea consideraron en su día que acompañar a los mayores que se sienten solos es más importante ahora que nunca y, por ello, el principal pilar que siguen manteniendo es creer que en un mundo superpoblado la soledad no deseada no puede tener cabida.

    Voluntariado

    Motivados por esta filosofía, los enfermeros voluntarios decidieron poner su granito de arena a favor de los mayores, favoreciendo con su compañía la integración social, la inclusión en actividades de ocio, el conocimiento específico sobre hábitos saludables y, además, promoviendo un intercambio intergeneracional con el fin de mejorar su calidad de vida. En este sentido, explican que “la soledad y el aislamiento social en los mayores es un problema creciente en la sociedad actual, debido a la mayor esperanza de vida y a los cambios sociales y culturales de las familias”.

    Una voluntaria pasea con un mayor. / Foto: Facebook.

    Un gesto, una voz o una sonrisa que hacen de pequeños gestos la mejor arma contra la soledad. «Todo nació con una idea plasmada en tres páginas, mucha ilusión y un montón de espectativas, aunque para llegar hasta aquí ha sido necesaria la cooperación, la capacidad de resolver los conflictos, de no perder el foco y de hacer frente a los contratiempos.Trabajar en equipo no es fácil. Adaptarse a los tiempos de cada uno, llegar al consenso, cumplir metas y no perder la capacidad de dialogar, es un reto en sí mismo», afirman los promotores del proyecto que ya cuentan con el apoyo de ONGs como Cruz Roja, que ayuda en la búsqueda de mayores que reclaman acompañamiento.

    El acompañamiento a mayores mejora las capacidades cognitivas y de comunicación y previene otro tipo de problemas de salud, entre ellos, la emocional

    Entre los beneficios que encuentran las personas mayores por parte de estos voluntarios destacan la mejora de la salud emocional, el aumento del contacto con el exterior, el mantenimiento de las capacidades cognitivas y de comunicación, la oportunidad de aprender a usar las nuevas tecnologías, la ruptura de estereotipos vinculados a la edad o la prevención de problemas de salud, entre otros. «Por lo tanto en Nunca Solo contribuimos a potenciar el envejecimiento activo de las personas mayores, consiguiendo un impacto positivo en el ámbito de la salud», recalcan.

    Muchas historias entrañables, de esas que llegan al corazón, que van escribiendo día a día las páginas de la vida entre este equipo de voluntarios, un programa cuyas redes sociales se adornan con fotos y vivencias de todas esas personas mayores a las que acompañan en su soledad. Es el caso de Aurora, que tras conocer la iniciativa decidió apuntarse a Nunca Solo y contar con la compañía de estos jóvenes para acudir a consultas médicas, a caminar, ir de paseo o al supermercado.

    También Carmen y Bernardo acudieron a una de las meriendas organizadas para conocer la iniciativa y les encantó la experiencia. Pero además, la vida está llena de casualidades y en ese encuentro reconocieron también a Jacinto, que curiosamente fue el párroco que los casó hace 52 años.

    Otra peculiar historia es la de Antonio y Antonia, un matrimonio de 90 y 88 años que también ha vivido la experiencia. «Ellos no tienen hijos, por lo que los acompañamos a caminar y nos tomamos un cortado juntos. Antonio nos contó que fue un fotógrafo muy conocido en La Laguna y que hoy en día sigue practicándolo como hobby (allí a donde va lleva siempre una pequeña cámara con él). Nos dijo que hay una calle en La Laguna que lleva su nombre y nos enseñó su taller y su trabajo de muchísimos años con gran ilusión. Antonia, por su parte, le gusta coser, hacer punto de cruz, leer… pero por sus problemas en la vista ya no puede hacer aquellas cosas con las que pasaba el tiempo, y ahora… solo le queda pasear», relatan los voluntarios.

    Acompañamiento telefónico

    Por otra parte, otro colectivo vulnerable del programa se ha centrado en aquellas personas que por motivos físicos o de enfermedad no han podido salir de casa o no han podido hacerlo tanto como quisieran. Por ello, en Nunca Solo han utilizado el contacto telefónico como un recurso más, lo que ha permitido acompañar emocionalmente a estos mayores. Es el caso de Ofelia, que al estar impedida no sale de su casa. Ella vive sola y se siente sola, y aunque una llamada puede parecer poca cosa ella se distrae y puede contar lo que le preocupa. En un simple gesto como es descolgar un teléfono se puede ofrecer amistad, tiempo y compañía, ayudando a combatir la soledad no deseada que sufren muchas personas.

    Mayores que empiezan a sonreír, a salir de compras, a pasear, a jugar al parchís o a tomar un café con estudiantes que, además de hacerles compañía, aprenden de tantas vivencias para su futuro como enfermeros. Personas solas que ahora encuentran con quien hablar e incluso tienen la posibilidad de entablar amistad con otros mayores con sus mismos gustos y afinidades en las reuniones que se organizan.

    Un proyecto solidario, emotivo y entrañable que acaba, además, de activar una campaña de Crowdfunding con la que encontrar recursos económicos que permitan a Nunca Solo mantenerse en el tiempo, ampliando el número de usuarios y de voluntarios para realizar nuevas actividades en una segunda fase de acompañamiento a nuestros mayores. Ellos se lo merecen.