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    No todo es hormigón: playas españolas escuchan a la ciencia

    Son cada vez más los municipios costeros que, frente a los últimos temporales y a la erosión, apuestan por darle a la naturaleza el espacio que reclama frente al cemento

    Redacción

    En Matalascañas, núcleo urbano costero del litoral Atlántico, en la provincia de Huelva, ya no saben qué hacer para evitar que el mar se coma playas, chiringuitos y las casas que, durante la expansión del ladrillo, el gran sueño inmobiliario de la España costera, se construyeron muy cerca de las olas. En diciembre, las excavadoras empezaron con otro dragado y la aportación de miles de metros cúbicos de arena para evitar que la erosión avance. Pero las últimas borrascas han vuelto a mostrar el implacable avance del agua. El paseo marítimo está empezando a desaparecer. Tiene los años contados. 

    Mientras muchas ciudades del litoral español improvisan parches para contrarrestar los impactos del nuevo clima y siguen incentivando el hormigón con hoteles y grandes complejos de alojamientos, indica el artículo de Climatica, algunos municipios han empezado a escuchar a la ciencia. De nada sirve restaurar playas con toneladas de arena. Es caro e inútil, coinciden los expertos. Se necesitan soluciones de fondo: demoler y retrasar paseos, quitar pavimento y renaturalizar los espacios antropizados.

    Playa de Calafell, donde se puede ver la actuación del proyecto DUAL

    Según la Evaluación de Riesgos e Impactos derivados del Cambio Climático en España (ERICC-2025), el primer análisis integral que identifica y caracteriza todas las amenazas asociadas al cambio climático, cerca de 8.000 kilómetros de costa están expuestos al aumento del nivel medio del mar, la intensificación de temporales y la erosión costera. 

    En el capítulo sobre costas y medio marino, se revela que el litoral español “ya está sufriendo impactos como la pérdida de superficie emergida, la salinización de acuíferos y suelos agrícolas, y la degradación de hábitats costeros de alto valor ecológico”. Se describe una “vulnerabilidad social y económica” muy elevada –más del 40% de la población reside en zonas costeras– y se alerta de que la “concentración de infraestructura” intensificará los riesgos a futuro.

    “El nivel del mar va a seguir aumentando. Esto va a generar una pérdida permanente de superficie emergida. Necesitamos adaptarnos”, insiste Íñigo Losada, catedrático de Ingeniería Hidráulica y director de Investigación del Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria, uno de los coordinadores de este informe.

    La restauración de dunas de Calafell

    Hace años que Calafell (Tarragona, Catalunya) impulsa acciones basadas en la naturaleza para proteger la costa de los temporales y para que sus playas sean más resilientes a la erosión. La renaturalización, con resultados ya tangibles, ha sido posible por varios proyectos simultáneos gestionados por el ayuntamiento, el gobierno central, la Universidad de Girona y programas de la Unión Europea (IMPETUS y DUAL).

    La demolición del paseo marítimo, la plantación de especies autóctonas que retienen y asientan la arena además de frenar la mordida del oleaje, la remoción de estructuras duras (espigones) y la colocación de captadores con cañas que retienen el sedimento arrastrado por el viento son algunas soluciones implementadas en los últimos tres años.

    Playa de Matalascañas./ JOSÉ LUIS FILPO CABANA

    La eliminación de parte del paseo marítimo ha permitido que las playas, debilitadas por la fuerza del mar y la urbanización del litoral, hayan ganado amplitud y recuperado parte del arenal. “Lo que realmente protege las infraestructuras es la playa, es una defensa mucho más eficiente que no tenerla, es una forma también de proteger las casas y tener un ecosistema en un mejor estado”, explica Aron Marcos Fernández, concejal de Ecología Urbana.

    La última transformación consiste en la creación de una zona de dunas y humedales junto al puerto, en un espacio artificial creado hace años, muy afectado por los temporales marítimos, para volver a tener un espacio con vegetación autóctona. “Un paso más en la recuperación de las playas que hemos hecho en los últimos años. Las medidas que hemos aplicado estaban avaladas por la ciencia, pero también han sido avaladas por los resultados”, celebra el edil.

    La playa de la Pineda, en Vila-seca, a 40 kilómetros de Calafell, es otro municipio de la costa catalana que está deshaciendo parte de su paseo marítimo para que el arenal gane amplitud. El proyecto contempla el retroceso de la franja urbanizada en el litoral de veinte metros.

    Según datos relevados por la Universidad de Girona, en Catalunya el 90% de las playas se han visto afectadas por la degradación del hábitat dunar en las últimas décadas. ¿El motivo? El planeamiento urbanístico que impulsaba la ocupación del suelo en primera línea de mar, “origen de la pérdida del paisaje dunar en toda España”.

    El derribo de un hotel en Elche y la renaturalización en Santa Pola

    En las playas de El Alted, en Elche, nadie extraña el esqueleto de hormigón del antiguo hotel Arenales del Sol, una mole de cuatro plantas y 146 habitaciones, construido en 1963 en medio de las dunas, que permaneció durante décadas en desuso.

    En 2022, la Dirección General de Costas finalizó los trabajos de recuperación y restauración medioambiental de la zona que albergó el edificio. La demolición e intervención de la parcela permitió recuperar 11.000 metros cuadrados de ecosistema. Cuatro años después, el desmontaje completo de la infraestructura ha dado paso a un “espacio dunar” que ahora forma parte de la playa, lo que ha recuperando el perfil natural de la costa. 

    Playa Samil, en Vigo / ADRIAN IRAGO, EUROPA PRESS, VÍA REUTERS

    Santa Pola, ciudad vecina, ha seguido los pasos con un proyecto de restauración ambiental y renaturalización de la línea costera de la Gran Playa. El plan de obra contempla la supresión de partes de la vía pública con “superficies artificiales” por zonas ajardinadas con vegetación autóctona, pasarelas sostenibles y elementos de protección paisajística. 

    Se retirarán del entorno costero elementos obsoletos como bloques de hormigón y se adecuarán los servicios urbanos, como alumbrado, bordillos, señalización a un diseño más integrado y sostenible con el medio, según consta en el proyecto. Además, para revertir la erosión de la playa por los temporales se optimizará el sistema de drenaje urbano en las avenidas colindantes.

    El retranqueo de un paseo en Vigo
    En los próximos días comenzará la segunda fase de la transformación integral de la playa Samil, en Vigo. La reanudación de la renaturalización arrancará con una imagen simbólica: el derribo de San Remo, un histórico restaurante en suelo municipal al que el Ayuntamiento decidió no renovar la concesión.

    En la primera fase del proyecto, se demolió parte del antiguo paseo marítimo. La actuación permitió ampliar el arenal en aproximadamente 25 metros. Los trabajos permitieron el “retranqueo” de la zona, es decir el desplazamiento de la infraestructura peatonal hacia el interior.

    Los trabajos también hicieron posible la recuperación de dunas de hasta dos metros de altura entre el paseo y la Praia da Fonte, una de las más emblemáticas de la ciudad. El objetivo final del proyecto es recuperar completamente toda la duna del interior de Samil, pasando de 28.800 m2 a más de 61.000 m2. La intervención eliminará por completo todas las plazas existentes de aparcamiento.

    Evitar la proliferación de especies invasora en San Javier

    A finales de este año, las playas de San Javier, Murcia, tendrán unos hábitats dunares mejorados y ampliados, una obra que permitirá amortiguar los efectos erosivos de los oleajes durante los temporales. El MITECO ha aprobado y encargado el proyecto de la Fase I de la restauración de dunas en 6 áreas de La Manga del Mar Menor. Los trabajos pretenden “conservar los valores naturales en una zona altamente presionada por el urbanismo”, explican desde el ministerio.

    Uno de los objetivos de la actuación es evitar la proliferación de especies invasoras, uno de los factores principales de amenaza para la biodiversidad en España. Los trabajos incluirán la restauración ambiental de dunas mediante la introducción de especies autóctonas, su protección mediante vallados blandos y la implantación de captadores de arena en distintas zonas de las playas.

    Fuente: Climatica