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    Nathalie Leturcq rescata la belleza de los tintes naturales para vestir el planeta de sostenibilidad

    La artesana investigadora lleva casi una década dedicada al estudio, preparación y teñido de fibras naturales, utilizando los pigmentos de flores, plantas, raíces, vides, tierras o maderas

    Pañuelos de seda con tintes naturales realizados por Nathalie Leturcq.

    Mónica Ledesma / NoticiasPositivas.press

    Una explosión de colores, aromas y texturas viste de sostenibilidad el ya casi extinto oficio de teñir telas, el cual, gracias a la artesana investigadora, Nathalie Leturcq, vuelve a renacer inspirado en el poder de la naturaleza.

    La pasión de esta experta historiadora de la botánica por explorar el infinito mundo cromático del teñido natural comenzó en 2015 en Tenerife, donde actualmente reside, pero su amor por las flores y las plantas se remonta a su infancia en Bélgica, su tierra natal. «Mis abuelas tenían jardines donde los aromas de las rosas, las lilas, los jacintos, los narcisos y los tulipanes competían con los sabores de las cerezas, las ciruelas, las frambuesas, las grosellas y las fresas», explica.

    Olores y sabores que se han quedado impresos en su memoria y que en parte han derivado en su actual profesión, en la que se adentró por curiosidad motivada por esos recuerdos de niñez que la hacían feliz. Se preparó para obtener el carné del Cabildo Insular, que desde hace seis años la acredita como artesana decoradora de telas, pero su inquietud por aprender la fue alejando de la moda para acercarla al mundo al de una investigación en el que flores, plantas, setas, líchenes, vides y desechos orgánicos de la agricultura se transforman en pigmentos únicos.

    Nathalie Leturcq. / Foto: MARTÍN ESQUIVEL.

    «Me dedico a preparar y teñir fibras tan diversas como la rafia, el mimbre, la madera o el piñatex, así como el cuero, la seda, la lana, el algodón y el lino, una actividad que requiere mucho tiempo de estudio, de preparación y de muchos ensayos entre aciertos y errores. El teñido natural no es fácil y, por ello, he tenido que recurrir a libros históricos sobre técnicas de estampación y colores, en especial del siglo XVIII y XIX, en los que he encontrado la mejor receta para garantizar las interacciones entre fibra natural y color natural», subraya Nathalie Leturcq.

    Un paseo entre páginas de antaño que ayudan a perfeccionar y aprender de la historia de este antiguo oficio en el que las telas de siglos pasados se cubrían de color. En este sentido, la investigadora artesana apunta que antaño se teñía exclusivamente la vestimenta de las personas que desempeñaban roles muy importantes en la sociedad, como por ejemplo la Iglesia. La indumentaria, los motivos que la decoraban y los colores revelaban quiénes eran, a qué familia pertenecían o qué poder representaban.

    Tintes fabricados a mano, extraídos de flores y maderas, pero que en 1856 comenzaron a diluirse al realizarse químicamente con la mauveína. Algo que hoy en día, ante la producción y el consumo masivo descontrolado de la ropa prét-à-porter, ha contaminado el planeta hasta llegar a un punto irreversible. «Por ello, regresar al color natural es una solución ecológica para nuestra Tierra», añade.

    Regresar al color natural es una solución ecológica para nuestro planeta, afirma la experta en tintes naturales



    Nathalie Leturcq ha ido atravesando diversas fases productivas a lo largo de sus años dedicada al mundo de los tintes. En 2015 entró a formar parte del programa TenerifeModa, donde bajo su marca homónima, realizaba prendas estampadas con pigmentos naturales, colaborando además con artistas y diseñadores en pro del slow fashion. «Participar a través del colectivo en ferias y desfiles de moda ha sido una gran ventana para dar a conocer mi trabajo, pero no es mi único fin, pues ese mismo año descubrí un nuevo campo de investigación centrado en el mundo del vino», comenta.

    En este sentido, y junto al enólogo Felipe Monje, inició una investigación basada en la sal ácida procedente de la elaboración del vino, la cual sirve para fijar el color de ciertos tintes naturales en las fibras textiles, el llamado bitartrato de potasio. Un producto que se cristaliza durante la fermentación del mosto y, el cual, se puede ver al reposar en las botellas de vino en forma de pozos.

    Fibras y colores

    A raíz de esta idea empezó a tomar forma la posibilidad de teñir piezas de ropa con los mismos pigmentos que dan color al vino y los viñedos, siendo necesario para ello agrupar gran cantidad de estos colores, mantenerlos en unas condiciones óptimas que eviten su degradación por causa de la luz, el agua y los alcalinos, y reasociarlos con la dosis exacta de bitartrato de potasio para que el resultado final sea permanente. Múltiples factores que, tal y como explica Nathalie, contribuyen a degradar el tono final de la fibra, transformándose en una paleta cromática que oscila desde el gris perla hasta el rosa chicle.

    Con la defensa de valores como la sostenibilidad y el respeto al medioambiente, este proyecto dio vida a un maridaje de tendencias que beben del vino tinto para vestirse de color entre hojas de vid, sarmientos de parra y el lecho de las uvas.

    Entre sus proyectos de investigación destaca ‘Vino&Tinte’ en colaboración con Bodegas Monje, en el que usa los desechos orgánicos de las uvas para crear colores naturales

    Bajo el nombre ‘Vino & Tinte’, y en colaboración con Bodegas Monje, empresa vitivinícola radicada en el municipio de El Sauzal, la artesana cuenta con un pequeño taller en este recinto, donde utiliza la materia prima que allí se desecha para transformarla en tintes naturales que luego se plasman en prendas confeccionadas en seda, lana y fibras naturales bajo la técnica del eco-print, en la que los tintes naturales procedentes de la fabricación del vino dan origen a piezas originales y exclusivas que se venden en la tienda de la propia Bodega, así como en el TEA y en otros establecimientos de la Isla.

    «El proceso del teñido natural es muy laborioso, pues por ejemplo con la cúrcuma, que es una raíz amarilla que se emplea para cocinar o teñir, es necesario previamente cultivarla, recolectarla y secarla antes de experimentar. Por ello, siempre comienzo de cero cada proyecto, pues no todas las plantas, pétalos, raíces, tierras o maderas sirven para extraer el color deseado o su resistencia a la luz no es la adecuada», detalla la experta en su web.

    En este sentido, Nathalie pone como ejemplo determinadas flores que por sus colores resultan llamativas para las abejas, pero cuando se le extrae el jugo para elaborar el pigmento resulta que es transparente y no sirve para teñir. «Podemos recolectar vegetales que aparentemente son de color verde y acabar con unas fibras teñidas de amarillo. Por tanto, hay que hacer muchas pruebas previas antes de llevarlo a la tela, como si se hiciera una analítica sanguínea, y para ello hay que tener amplios conocimientos del mundo floral y, en especial estudios de color, que es en lo que me centro ahora mismo», indica.

    Una historiadora de la naturaleza que en 2016 publicó su primer libro, Tiñendo entre viñedos, en el que mostró los resultados de sus primeras investigaciones en Bodegas Monje, y que dos años después le abrió las puertas al mundo de la docencia, impartiendo clase sobre técnicas de teñido a profesionales del sector textil.

    Desde 2018, Nathalie Leturcq imparte talleres sobre técnicas de teñido a profesionales del sector textil y a centros educativos de Canarias

    Ya en 2019, Nathalie Leturcq comenzó a colaborar con la Fundación Orotava de la Ciencia investigando y reproduciendo las recetas de teñidos naturales y hasta la actualidad ha mantenido sus clases en Centros de Formación Profesional, colegios y diversas asociaciones culturales contratadas por el Museo de Artesanía Iberoamericana y ayuntamientos de las Islas.

    Asimismo, la artesana se unió a la firma Big Boston para presentar un novedoso proyecto en base a tintes naturales destinados a la serigrafía y la impresión textil. Una nueva tinta de base ecológica, compuesta de pigmentos naturales de tierras, que bajo el nombre de ‘Simplementetierra’ se plasma en estampaciones en base a plantas frescas y texturas marinas originales que dan vida a prendas ecológicas, en especial camisetas para hombre y mujer.

    Un guiño al mundo de las antiguas tintas de escritura que ahora también forma parte de otro reto que se basa en un trabajo científico en el que se encuentra inmersa y que se centra en recuperar esa tinta de antaño en papel, empleando para ello la esencia de frutas, maderas, tierra y cochinilla. Un proyecto que verá la luz en una exposición que se llevará a cabo a lo largo de este año en la isla de La Palma.

    Colores que la naturaleza nos regala y que gracias a investigadoras como Nathalie Leturcq se convierten en pigmentos para teñir el planeta de sostenibilidad. Grandes marcas de moda como Ralph Lauren, H&M o Vans ya emplean en sus prendas tintes naturales, acercándose al reto de una moda sostenible y consciente con el medio ambiente. Es por ello, que esta artesana del teñido cree que su futuro profesional pasará por convertirse en consultora de marcas gracias a sus conocimientos en el mundo del color eco-friendly.