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    Laurence Baty, la fotógrafa que transforma al caballo en poesía visual

    Laurence Baty, fotógrafa ecuestre

    Redacción

    La fotógrafa ecuestre Laurence Baty ha construido una trayectoria singular dentro del mundo de la fotografía artística, donde el caballo no es solo un sujeto, sino un compañero creativo y un elemento poético central. Su obra se caracteriza por una mirada sensible, narrativa y profundamente conectada con la naturaleza, los espacios históricos y la dimensión emocional del caballo.Una mirada única, que Laurence, comparte por medio de sus lentes y con un talento innato al mundo ecuestre.

    La relación de Laurence Baty con la fotografía comenzó en la infancia, indica el Canal del Caballo en un artículo dedicado a la fotógrafa. “Mi pasión por la fotografía nació al final de la niñez, como un medio de expresión para una niña reservada”, recuerda. El equipo réflex de su padre y una pequeña habitación oscura instalada en el sótano familiar fueron sus primeros espacios de exploración visual, donde empezó a desarrollar una relación íntima con la imagen y la luz.

    Su formación en fotografía en Bruselas consolidó esa vocación inicial. “El estudio de la fotografía reforzó ese deseo de dibujar con la luz y me aportó la técnica necesaria”, explica. Durante quince años, su carrera profesional estuvo ligada a la fotografía arqueológica, una experiencia que marcó su sensibilidad hacia los espacios cargados de historia, el paso del tiempo y la materia.

    Paralelamente a su desarrollo profesional, los caballos han estado presentes en su vida desde muy temprano. “Los caballos me acompañan desde los cinco años”, señala. Su infancia transcurrió en las Ardenas belgas, en la propiedad de su abuelo, rodeada de un pequeño grupo de caballos que le ofrecieron una relación profunda y formativa con el mundo equino.

    ´Les Instants Suspendus´ / LAURENCE BATY

    El momento decisivo que llevó a Laurence Baty a centrar su trabajo en la fotografía ecuestre llegó en su vida adulta, con la llegada de una yegua irish cob. “Con su llegada, como un espejo de mí misma, se impuso el deseo de dedicar mi trabajo a los caballos”, afirma.

    “Con los fanones al viento, esta gitana compartió conmigo el placer de las aventuras, en profunda armonía con la naturaleza, allí donde renace la creatividad”. Aunque la yegua falleció recientemente, Laurence subraya que su influencia permanece intacta: “Ella seguirá siendo para siempre mi inspiración inicial”.

    Caballos, mujeres y espacios históricos

    De esa conexión nacieron proyectos artísticos de gran carga emocional y estética. Uno de los primeros fue Les Instants Suspendus, un trabajo centrado en mujeres unidas por su vínculo con los caballos, que dio lugar a un libro dedicado a un refugio equino.

    Posteriormente, su obra evolucionó hacia Échos de pierre et de crins, un proyecto en el que los caballos acompañan a la fotógrafa en una exploración sensible de lugares históricos al aire libre. “Los caballos me acompañan en una exploración de lugares que resuenan en mí”, explica. “Su presencia se convierte en una poesía visual que me gusta capturar”.

    El caballo es un compañero creativo y un elemento poético / LAURENCE BATY

    Actualmente, Laurence Baty trabaja exclusivamente en proyectos artísticos, desarrollados en colaboración directa con los propietarios de los caballos. Definir su estilo resulta sencillo para ella: “Diría que mi fotografía es poética”. Sus imágenes buscan contar historias y acercarse a la naturaleza profunda del caballo desde una mirada respetuosa y delicada. “Me gusta posar una mirada suave sobre la naturaleza misteriosa del caballo”, afirma.

    Más que retratar acción o técnica deportiva, su trabajo se centra en la esencia del caballo, su libertad y su dimensión simbólica dentro del paisaje.

    Desafíos creativos

    Uno de los mayores retos de su carrera es el proyecto Échos de pierre et de crins. Llevar caballos a lugares inéditos es un gran desafío”, reconoce. Las ruinas y espacios históricos pueden resultar impresionantes para los animales, por lo que la seguridad es una prioridad absoluta. “Soy de naturaleza prudente y este proyecto me obliga a salir de mi zona de confort”.

    La mayor satisfacción, sin embargo, llega al compartir su obra. “Compartir mi trabajo, ya sea con las personas que colaboran en los proyectos o a través de libros y exposiciones, es lo que más me llena”. Laurence Baty no señala una imagen o un momento concreto como el más importante de su carrera. “Pienso que es el conjunto de los proyectos lo que dará sentido a mi trabajo”, explica. “Cada proyecto crea un hilo conductor que se entrelaza con los demás”.

    “Cada fotografía, cada encuentro con un caballo y cada lugar visitado contribuyen a mi desarrollo artístico”, concluye.

    Fuente: Canal del Caballo