La tripulación de Artemis 2 llega al satélite tras más de 50 años del primer viaje humano para contemplar desde el otro lado lunar un espectáculo jamás visto hasta ahora

Redacción
La NASA lanzó el pasado el 1 de abril la misión Artemis II con la que el hombre ha vuelto de nuevo a la Luna tras más de 50 años,cuando en la década de los 60 desarrolló el programa espacial tripulado Apolo que hizo posible la llegada del ser humano al satélite de la Tierra en 1969.
Para la primera misión Artemis tripulada a la Luna, que durará diez días, se seleccionaron cuatro astronautas: el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y la especialista de misión Christina Koch de la NASA, junto con el especialista de misión Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense. No obstante, el objetivo no es alunizar, sino tomar fotografías de la cara oculta lunar, ya que para que el hombre vuelva a pisar el satélite habrá que esperar, al menos, hasta el año 2028.
Con Artemis II ha sido posible que, 57 años después de la primera fotografía de un “amanecer de la Tierra” tomada por un astronauta del Apolo 8, sus sucesores hayan inmortalizado las primeras imágenes de la cara oculta de la Luna, en la que lo más impresionante ha sido ver la Tierra desde otro lado.
La imagen evoca la fotografía legendaria Earthwise del Apolo 8, tomada el 24 de diciembre de 1968 por el estadounidense Bill Anders durante el primer vuelo sobre la Luna, junto a sus compatriotas Frank Borman y Jim Lovell.
El Apolo 8 orbitó la Luna diez veces y, en una de esas órbitas, Bill Anders captó el azul brillante de la Tierra recortándose sobre la inmensa oscuridad del espacio, intensificado por el horizonte desolado y monocromático de la Luna en primer plano: “Recorrimos todo este camino para explorar la Luna, y lo más importante es que descubrimos la Tierra”, declaró Bill Anders a su regreso.
Su publicación tuvo un gran impacto, pues como describió la revista Life en 2003, cuando la incluyó entre las 100 fotografías que cambiaron el mundo, “se tomó al final de uno de los más tumultuosos años que ha vivido EEUU. La fotografía Earthrise inspiró la contemplación de nuestra frágil existencia y de nuestro sitio en el cosmos”. La misión Apolo 8 está siendo muy importante para los tripulantes de Artemis 2, y estas imágenes son una muestra de ello.


Cuando la nave Orion se adentró, la madrugada del pasado 6 de abril, por la cara oculta, el Centro de Control de Houston perdió temporalmente la comunicación con la tripulación. Faltaban 10 minutos para la 1 de la madrugada y el evento que millones de personas seguían en directo, se convirtió en un espectáculo para cuatro privilegiados espectadores: el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y los especialistas de la misión Christina Koch y Jeremy Hansen.
La interrupción duró unos 45 minutos. Pero la guinda fue un espectacular eclipse solar que pudieron observar tras restablecerse las comunicaciones. Fue como un eclipse solar gigantesco. Ningún astronauta del programa Apolo presenció un eclipse completo de este tipo desde la órbita lunar porque las trayectorias y calendarios de aquellas misiones no coincidieron con el fenómeno.

En otra de las instantáneas de muy alta resolución se perciben con detalle características geológicas de la Luna. En una en concreto, una imagen muestra los anillos de la cuenca Orientale durante su sobrevuelo lunar el 6 de abril.
En la posición de las 10 en punto de la cuenca Orientale, son visibles los dos cráteres más pequeños que los tripulantes han propuesto denominar Integrity y Carroll. El primero es el nombre que han puesto a esta nave Orión, y el segundo en homenaje a la mujer del capitán Reid Wiseman, fallecida en 2020 a causa de un cáncer. La Unión Astronómica Internacional tiene que aprobar la propuesta de la tripulación.
El espectacular eclipse solar total que pudieran contemplar en la fase final del periodo de observación ha dejado algunas de las imágenes más impresionantes, como la que se tomó en el momento en el que el Sol comenzaba a asomarse detrás de la Luna mientras el eclipse salía de la totalidad.
Fuente: El Mundo





