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    La lencería se vuelve sostenible

    Redacción

    Cada año se producen nada menos que 6.000 millones de prendas de ropa interior, lencería imprescindible en nuestro día a día que, al menos dura de uno a dos años de media para acabar directamente en plantas de residuos, algo que a la larga causa un gran daño medioambiental a nuestro planeta. Por ello, muchas firmas especializadas están apostando ahora por la sostenibilidad para vestir las partes más ocultas de nuestro cuerpo de sensual ecología.

    Dado que la lencería se confecciona a menudo con poliéster y nailon vírgenes (plásticos derivados de combustibles fósiles que son altamente nocivos para el medioambiente), los sujetadores y bragas permanecen cientos de años rondando por el planeta. Pero, afortunadamente hoy existen marcas cuyo objetivo es proporcionar ropa interior lo más sostenible posible con diseños bonitos y en tendencia.

    Algunas de estas marcas, como Underprotection, produce lencería de encaje a partir de poliéster y nailon reciclados; mientras que Proclaim ofrece básicos atemporales que son perfectos para trabajar desde casa. “La sostenibilidad es el pilar de todo lo que hacemos, desde los tejidos hasta el packaging”, asegura Shobha Philips, fundadora de la enseña, en declaraciones a Vogue.

    Sin embargo, diseñar lencería que no dañe el planeta entraña aún sus dificultades, debido sobre todo a los materiales elásticos que se necesitan para aportar ajuste y sujeción. Esa es la principal razón de que la mayoría de la ropa interior que existe ahora mismo en el mercado contenga cierto porcentaje de elastano, o licra, un material que es muy difícil de reciclar y que por lo general no es biodegradable. 

    En este sentido, Phoebe Hunter-McIlveen, cofundadora de la marca británica Pico, afirma que han descubierto un elastano compostable con el que quieren hacer braguitas que sean 100 por cien ecológicas. 

    Materiales eco-friendly como algodón con certificación orgánica en lugar de algodón convencional (que supone un consumo mucho mayor de agua) y viscosa de fuentes sostenibles como el Tencel o el Lyocell (ya que la viscosa al uso contribuye a la destrucción de los bosques primarios o en peligro de desaparecer) son clave a la hora de comprar lencería sostenible. Aunque firmas como Alexander Clementine han empezado a emplear un tejido a base de algas para confeccionar su ropa interior, ya que necesita una cantidad de agua significativamente menor que el algodón convencional. 

    El reto es reducir la huella ambiental y lograr prendas donde la elegancia, comodidad y durabilidad se transformen en clave a la hora de comprar ropa interior

    El reto es reducir la huella ambiental y lograr prendas donde la elegancia, comodidad y durabilidad se transformen en clave a la hora de comprar ropa interior. Dada la naturaleza íntima de la ropa interior, es importante evitar que lleve productos químicos nocivos, por lo que hay que tener en cuenta que en la etiqueta lleven el certificado Oeko-Tex o que se hayan teñido del modo más natural posible.

    “El teñido de los tejidos y sus vertidos vierte a las vías fluviales están provocando todo tipo de problemas”, alerta Isobel Williams-Ellis, cofundadora de Pico en el artículo de Vogue. «Nuestras prendas teñidas de forma natural ahora las preparamos para poder teñirlas con nueces de lavado en lugar de usar blanqueantes y nuestras prendas de carbón vegetal llevan un tinte con certificación GOTS [Norma Mundial de Textiles Orgánicos]”.  

    Por último, si se quiere evitar que la ropa interior usada vaya directa al vertedero, hay empresas, como Intimissimi, que cuentan con programas de reciclaje. Aunque a día de hoy es difícil convertir los sujetadores y bragas viejos en otros nuevos, los materiales se pueden reutilizar en otros ámbitos como materiales de aislamiento, relleno de colchones o trapos de limpieza. 

    Fuente: Vogue