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    La curiosa historia del Ratoncito Pérez

    Este roedor mágico nació de un cuento para el niño rey Alfonso XIII y, aunque su casa museo está en Madrid, ya cuenta con diversas sedes

    Mónica Ledesma / Noticias Positivas

    Adivinanza: Es un pequeño roedor, sale por la noche y se cuela bajo las almohadas de los más pequeños entre sueños de fantasía e ilusión. ¿Quién es?

    Si tu respuesta es el Ratoncito Pérez entonces tuviste infancia y, además, recibiste la visita nocturna de este legendario personaje que se pasaba la vida recogiendo los dientes que los niños dejaban entre las sábanas a cambio de un regalo o unas monedas.

    Aunque esta historia no es nueva, lo curioso de este personaje es cómo y porqué se convirtió en mito. Una historia que tomó forma entre las salas del Palacio Real y que se utilizó para tranquilizar y entretener a un futuro monarca. Fábula que dio lugar a una leyenda pero que se percibe de forma muy real en Madrid, concretamente en el número 8 de la calle Arenal, donde se encuentra su Casa Museo.

    Según explican en la historia de la web de la Casa Museo del Ratón Pérez, el primer documento en el que aparece el famoso roedor como referente y protagonista data de 1902 y fue escrito por Luis Coloma, un jesuita natural de Jerez de la Frontera que llegó a convertirse en consejero espiritual de la Casa Real, además de ser miembro de la Real Academia de la Lengua. Un cuento, cuyo manuscrito original se conserva hoy en día en la biblioteca del Palacio.

    Casa Museo del Ratón Pérez, en Madrid. / Foto: Museo del Ratón Pérez.

    Un día, los Reyes le encargaron escribir un cuento para el pequeño Alfonso XIII cuando a los 8 años de edad se le cayó un diente de leche. Así Coloma decidió dar vida como protagonista a este pequeño ratón, fundiendo un personaje de la cultura popular con otro que recrea en Buby al rey niño.

    En el relato se contaba que cerca del Palacio, concretamente en los sótanos de la confitería Prast, ubicada en el número 8 de la calle El Arenal de Madrid y muy cerca del Palacio Real, vivía un roedor con su familia dentro de una caja de galletas Huntley, la cual se guardaba en el almacén. Cada noche el Ratoncito Pérez salía de su casita para visitar las habitaciones del futuro rey y de otros niños.

    De este modo nació este personaje que visita a los niños y les deja un regalito por cada diente que pierden, un roedor «español» que comparte sus funciones con el hada Tooth Fairy en los países anglosajones o la Petit Soirus en Francia, entre otras formas menos conocidas pero todas alimentando la ilusión de miles de niños por todo el mundo.

    El museo del Ratón Pérez, que desde el año 2003 se atestigua con una placa que señala que allí vivió este peculiar recolector de dientes, abarca dos pequeños locales en los que niños y mayores pueden conocer de primera mano cómo era la casa en la que vivía, consultar la documentación histórica que existe sobre el personaje, así como observar dientes de leche «certificados» de personalidades como Beatrix Potter, Beethoven, Isaac Newton o Rosalía de Castro.

    Un ratón viajero

    No obstante, aunque la residencia oficial del Ratoncito Pérez es este emplazamiento madrileño, existen otras localidades españolas que se han «apropiado» de esta criatura mágica para ofrecer también sus espacios, indicando que al ser tan viajero también necesita descansar y, por ello, cuenta con más casas repartidas por diferente lugares de España.

    Casa del Ratón Pérez en Cerler. / Foto: Facebook oficial.

    Concretamente en Cerler, en el valle de Benasque (Huesca) y a los pies de una pared de piedra, en el casco antiguo de la localidad, un artista anónimo ha recreado la entrada de la casa del Ratoncito Pérez en la que no puede faltar un buzón de los dientes y, por supuesto, un felpudo que advierte que los gatos no son bienvenidos.

    La escritora oscense Luz Gabás publicó en Facebook una foto de este rincón e invitaba a encontrarlo a todo aquel que pasara por Cerler, según una información que publicaba el periódico El Heraldo.

    Casa del Ratón Pérez en Barcelona. / Foto: Web oficial.

    Pero además, el Ratoncito Pérez no solo reside en Madrid o Cerler, sino también en el número 23 de la calle del Taquígraf Garriga de Barcelona, donde tiene otra casita más moderna. Sus promotores afirman que el roedor, cansado de vivir dentro de un caja de galletas en pleno centro de Madrid, decidió hacer las maletas para mudarse al barrio de Les Corts de Barcelona y allí, a finales de 2017, se instaló cerca de la plaza de Comas.

    Asimismo, también se mudó en 2017, o al menos abrió otra casa en un árbol en Vilalba, en la rúa Pita da Veiga (Lugo, Galicia), cuya artífice del proyecto recibió cientos de cartas de niños por los regalos depositados debajo de sus almohadas. Las misivas podrían formar parte de un libro que tiene previsto escribir la autora del diseño de la casa, una arquitecta a la sombra que es aficionada a las miniaturas, tal y como se explica en un reportaje de La Voz de Galicia.

    El Ratón Pérez. / Foto: Casa Museo de Madrid.

    Y dentro de los proyectos más recientes para alojar al famoso personaje destaca el de Velilla del Río Carrión, en plena montaña Palentina, en el que se ha anunciado la apertura de un nuevo hogar. Según recoge el periódico El Norte de Castilla, el pasado mes de diciembre, ha nacido otra casa rodeada de los almacenes donde el personaje guarda los dientes. Asimismo, la historia se modifica y en este mismo emplazamiento se puede visitar ‘La ruta del Ratoncito Pérez’, la cual consta de seis pedanías cercanas en las que viven los ayudantes del roedor.

    «Vamos a adaptar el cuento a que el Ratoncito Pérez tiene seis hermanos que le ayudan y esos son los seis pueblos de Velilla», explican los promotores del proyecto. En cada pedanía hay un árbol que se transforma en una casa y, desde allí, los ‘ayudantes’ del roedor llevan a las niños monedas, dulces y sorpresas.

    Almacén de Dientes de Valencia. / Foto: Valencia Secreta.

    Por último, y bajo el nombre de Antiguo Almacén de Dientes, el Ratón Pérez cuenta en la calle Borrull de Valencia con un curioso local en el que se combinan espectáculos con entretenimiento. Según informa la empresa en su web, se trata de un grupo de artistas que han creado una experiencia única, en la que desde la tarima de su pequeño teatro, los ratones que viven en el almacén saludan a los visitantes que han disfrutado de una visita a esta fábrica con paredes llenas de tuberías, reguladores de presión, pulidores y otras máquinas que permiten gestionar la recepción de dientes a nivel mundial.