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    Jordi A. Jauset: «El impacto neurológico de la música aporta bienestar físico, mental, emocional y espiritual»

    Esto afirma el divulgador científico, ingeniero y músico español, máster en psicobiología y neurociencia cognitiva, doctor en comunicaciones e ingeniero en telecomunicaciones. «Hay sociedades sin escritura pero ninguna sin música. Las melodías nos unen, nos hacen compartir estados de ánimo, forjan lazos sociales y fomentan la cooperación«, añade durante la entrevista mantenida esta semana con noticiaspositivas.press

    Cristina Fernández / NoticiasPostivas.press

    La música lo ha acompañado desde siempre. Antes de entrar a la universidad, ya había terminado la carrera de piano en el Conservatorio Profesional de Música de Zaragoza. También recibió importantes premios internacionales. Primero como solista y luego junto a la banda familiar ‘Los 6 hermanos Jauset’, impulsado por su abuelo y su padre, ambos músicos, a quienes agradece este legado que le dio una mayor riqueza personal y más recursos para desenvolverse en la vida.

    La música une a las personas y desata emociones en todo el planeta. Dicen algunos neurocientíficos que nada impacta tanto en el cerebro como la música. Afecta a todo, a nuestras emociones, a la memoria, al movimiento. ¿Es tan importante como dicen o no es para tanto?

    Lo que dice la comunidad científica es que analizando toda la actividad cerebral, de todas las artes, la que más demanda y pide movimiento a distintitas  partes del cerebro es la música, es la que involucra más cosas, especialmente por el movimiento, movimiento de manos, dedos, pies, etc., sin olvidar la memoria, recordar, las emociones, toda la parte del aprendizaje… Parece ser que hay una diferencia que resulta más evidente en la música que en el resto de las artes.

    Corte de una entrevista en RTVE

    ¿Qué ocurre en el cerebro de los que ‘hacen música’? Porque en el nuestro sabemos que puede producir emociones diferentes (alegría o tristeza)

    Tenemos que pensar que el cerebro es algo plástico y que se modifica a la largo de nuestra vida según los hábitos. El intérprete que dedica un cierto tiempo a hacer música semanalmente va modificando ciertas partes del cerebro y estas adquieren un mayor volumen, como puede ser en la parte del cerebelo o en la parte auditiva que se van reforzando con la práctica y formando más densidad de materia gris y blanca. Esto es lo que le ocurre al cerebro de un músico, que tiene determinadas partes más desarrolladas. A esto podríamos llamarlo el hardware, y se piensa que el software (mente, pensamientos, etc.) es posible que se permita que circulen mejor los impulsos cerebrales. Una de las partes que mejor se desarrollan en los músicos es la que une a los dos hemisferios cerebrales que es la que transfiere información de un hemisferio a otro. Parece lógico pensar que si tengo más fibras la velocidad de proceso puede ser mayor; y de ahí se puede explicar algunas cualidades relacionadas con el lenguaje o las matemáticas.

    Somos criaturas musicales de forma innata desde lo más profundo de nuestra naturaleza

    Stefan Koelsch

    ¿Por qué cuando estoy triste y me siento solo la música me anima si es del tipo ritmos rápidos y bailables o si por el contrario estoy muy agitada la música llamada melódica o clásica me ayuda a calmarme?

    Ahí entran distintos factores. En primer lugar el género de música que elijas escuchar, el tempo de la música y si esta es armónica o no. Los seres humanos nos sincronizamos bastante con el tempo musical. El ritmo cardiaco aumenta si el tempo es rápido y si mientras tanto vamos andando, al cabo de un momento aceleramos el paso. Y lo mismo al contrario. Me tomo las pulsaciones y empiezo a escuchar música lenta, al cabo de unos minutos mis pulsaciones han bajado. Esto es un sincronismo biológico con el tempo musical. Claro, además de la parte instrumental está la parte lírica, y si prestamos más atención a esta última puede depende de nuestro estado la música tendrá un efecto y otro.

    Corte de una entrevista en RTVE
    Jordi A. Jauset mientras trabaja. FOTO: E. Sanz Pomar

    Usted habla de la música como herramienta estimuladora y ha estudiado la relación entre dislexia y música, hiperactividad y música o déficit de atención y música; ansiedad, estrés postraumático, etc. ¿Cómo mejora la conectividad cerebral para producir resultados positivos en estas y otras enfermedades?

    Se dice que la música es un estímulo multimodal porque afecta a muchas áreas y para procesar la música no hay una vía única nerviosa sino que son muchas áreas. Por una parte está el movimiento; por otra, el tema de la memoria; por otra el tema vocal, etc., y como afecta a muchas lo que hace es que haya impulsos que se propaguen entre distintas neuronas y eso afecta a la plasticidad, o sea, está estimulando de forma positiva que haya conexiones. Cuando hay falta de actividad en determinadas áreas, hay neuronas que se mueren. El cerebro es inteligente y si siente que no hay actividad en algunas áreas pues las dedica a otros recursos.

    Y se han estudiados los casos de los niños autistas que tienen dificultad para comunicación a través del lenguaje pero en cambio la música si les es afín para comunicarse.

    Es cierto que se ha comprobado que comparando el cerebro de un niño autista y otro que no lo es, el del primero funciona igual al del no autista cuando se comunica con él cantando. Al cantar o al entonar se activa más la parte derecha del cerebro que es la de la entonación. Hay muchas teorías pero si hay gran acuerdo en afirmar que faltan conexiones en el lóbulo frontal. Por eso la música lo que hace es estimular la neuroplasticidad y aumentar densidades de materia blanca y en algunos casos puede mejorar esa conectividad. Sin duda, un niño se comunica antes con la música que con las palabras.

    Corte de una entrevista en RTVE
    Jordi A. Jauset

    Y hablando de la población escolar, ¿Cómo es posible que en el curriculum actual se haya excluido la Formación Musical?.

    No solo es España. Tengo compañeros en Sudamérica que me dicen lo mismo. Estamos batallando para que la música ocupe el lugar que se merece y no hay forma. No se si es porque la música no vende votos o porque faltan ministros músicos. Quizás entre nosotros la importancia de la música se da más a un nivel elitista con conciertos y espectáculos que se perciben como reservados para una parte de la población cuando la música es algo popular y no es necesario afinar para cantar sino hacerlo como un medio de unión y de cohesión y de pasarlo bien. En algunas zonas rurales aún persiste ese gusto por cantar y bailar para pasarlo bien. Hay antropólogos que dicen que los neandertales, cuando se reunían por la noche alrededor de una hoguera cantaban y bailaban para cohesionarse y estar unidos frente a los grandes peligros que había en esas épocas.

    “El aprendizaje musical está asociado con habilidades científicas, incluyendo el proceso fonológico, un mayor rendimiento en tareas de escucha (ya sean o no musicales) y de lectura, facilidad para adquirir una segunda lengua, pero hasta el momento no existe un soporte empírico consistente suficiente para asociarlo con habilidades matemáticas o de cálculo”. “Se podría concluir que la música es un excelente y necesario instrumento de educación que contribuye al desarrollo integral de la persona incidiendo positivamente en las áreas cognitiva, emocional  o afectiva, psicomotriz y social». Conclusión del libro ¿La música distrae? (2017) del J.A.J.

    Dice usted que la música es un medio de cohesión social, hacer música  juntos ayuda a eliminar barreras, incluso las peores, como el racismo o la xenofobia.

    Sin duda. A veces medio en broma medio en serio digo que si en el Congreso de los Diputados, antes de empezar la sesión, empezaran cantando algo todos juntos a lo mejor se tomarían decisiones más acordes. Una de los cambios químicos que se producen en el cerebro cantando es la oxitocina. Cuando aumentan los niveles de oxitocina, que es también la neurohormona que se produce cuando la madre amamanta al bebé, se crea una sensación de apego, de altruismo, de generosidad, de compañerismo y esa es la explicación de que te sientas bien con el grupo.

    Si los parlamentarios o los senadores comenzaran las sesiones cantando todos juntos una canción a lo mejor se tomaban decisiones acordes y positivas

    Jordi A. Jauset

    “En definitiva, existen muchas evidencias que permiten afirmar que una educación musical durante la infancia tenderá a ser un predictor de buen rendimiento, y contribuirá a la obtención de mejores resultados escolares así como un desarrollo más equilibrado e integral del niño como ser humano”.

    Cuando se interpreta una pieza musical todo el cerebro se agita, «Se activan multitud de zonas de ambos hemisferios, cerebelo, áreas corticales y subcorticales: hay millones de neuronas conectándose», afirma Jordi A.Jauset. Una orgía sináptica que sucede a espaldas del auditorio mientras la cara del artista permanece impasible.

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