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    Sonia Ruiz: «En unos años podríamos imprimir celdas solares en casa para poder llevarlas en todo tipo de dispositivos»

    En la semana en que más de media España se queja del aumento del precio de la electricidad y rechaza tener que seguir una pauta horaria si los ciudadanos queremos ahorrar, entrevistamos a Sonia Ruiz Raga, ingeniera química española, especializada en Nanociencia y Nanotecnología y, más en concreto, en el desarrollo de tecnología fotovoltaica con materiales híbridos que facilite el uso de energías renovables de manera global

    Cristina Fernández / NoticiasPostivas.press

    Esta joven de sólo 35 años, nacida en un pueblo de la provincia española de Tarragona (Sant Carles de la Ràpita) se licenció en Ingeniería Química en la Universidad Jaume I de Castellón en 2010, y en 2013 logró su Doctorado (PhD), defendiendo una tesis sobre células solares de moléculas colorantes, en esa misma universidad. Posteriormente estuvo cuatro años en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa (Japón) y tres años en la Universidad de Monash (Australia) que le han dejado una huella imborrable y que incluso le ha marcado en otros aspectos además del científico, «una de mis aficiones es trabajar una técnica de pintura en tela con esténcil llamada Bingata, una técnica artesanal tradicional de la era Ryukyu en Okinawa», confiesa. «Cocinar también es una forma de sumergirme en la cultura, y me apasiona replicar recetas asiáticas y alimentos fermentados e intento mejorar mis habilidades», añade.

    Sonia cuenta cómo surgió en ella las ganas de profundizar en temas de investigación sobre energía solar. “Fue a raíz de la charla de un profesor que nos abría la puerta a la investigación de lo que después sería el objeto de mi maestría y doctorado, la fabricación y caracterización de células solares orgánicas y sensibilizadas con moléculas de colorante, especializándome en técnicas de medición electroquímica para ‘ver’ el comportamiento de los electrones en el dispositivo”, precisa esta joven química que hace poco que ha regresado de Australia, donde -nos cuenta- pudo conocer la AGENCIA (Australian Renewable Energy Agency) que acoge el ACAP (Centro de Fotovoltaica Avanzada) que se ocupa de energías renovables y “que principalmente se ocupa de energía solar”, y ver como, además de lo mucho que invierte en investigación, “el gobierno australiano daba muchas ayudas a los ciudadanos para la instalación de placas solares en sus casas” y hay casos como el del Estado de Australia del Sur, en el que «toda su energía proviene de paneles solares convirtiéndolo en la mayor región del mundo cuyo consumo energético es 100% solar», un sueño para países como España.

    A principios de 2020, le concedieron la beca de investigación competitiva Junior Leader Incoming de la Fundació ”la Caixa” que le permitió volver del extranjero para establecerse en España, donde ahora trabaja, y más concretamente en el Institut Català de Nanociència i Nanotecnología (ICN2) donde investiga cómo crear dispositivos de conversión de luz solar a energía limpia de forma efectiva, barata, duradera y sostenible…

    La joven científica Sonia Ruiz Raga

    Nunca como ahora agradeceríamos que tu investigación se hiciera realidad velozmente, y además he leído que has dicho que “en unos años incluso podríamos imprimir celdas solares en casa para poder llevarlas en todo tipo de dispositivos». ¿En qué consiste el descubrimiento en el que trabajas?

    Estoy experimentando tintas de disolución, como las tintas de las impresoras, que nos van a permitir imprimir las celdas solares que podremos usar meses o años como fuente de energía limpia. Lo que hace especialmente atractivo a estos dispositivos es que se pueden desarrollar, con métodos de bajo coste, a partir de disoluciones líquidas nuevos materiales que sean altamente eficientes convirtiendo la luz solar en electrones de bajo coste y estables».

    «Las placas solares hoy en día son de silicio y son buenas pero caras. y lo que yo quiero es mejorar la estabilidad operativa de las células solares basadas en perovskita (PSC) mediante modificaciones interfaciales. De este modo se podría implementar las células solares con una inversión muy baja», afirma, y añade que «el objetivo es que sea estable durante unos años en instalaciones exteriores bajo calor, luz solar y otras condiciones climáticas, como lo es ahora el silicio». Entre las varias causas que limitan la estabilidad de PSC, trabaja para mejorar las interfaces, donde los materiales en capas que forman la célula solar interactúan entre sí. «Mi proyecto tiene como objetivo comprender en detalle los mecanismos de degradación que ocurren en las interfaces y luego modificarlos para superar estos problemas y aumentar la vida útil de las células solares».

    Imagino como cambiarían nuestras vidas y sobre todo la de esa gran parte de la humanidad que no tiene acceso a la energía eléctrica en zonas de África o Asia o India

    Si porque además, a nivel industrial, se requeriría una baja inversión en infraestructura y materias primas para manufacturar estos dispositivos, con lo que sería relativamente fácil establecer industria nacional en cualquier país que generaría numerosos puestos de trabajo».

    «Imaginemos todas las superficies de una ciudad que reciben luz solar, ventanas, fachadas, toldos de terrazas y aparcamientos. Todo eso es energía desaprovechada, con estos dispositivos se pueden aprovechar todas esas superficies para generar electricidad. Desde ventanas tintadas, cerámica recubierta en fachadas o láminas ligeras y flexibles de plástico para toldos de terrazas», un sin fin de buenas ideas enumera Sonia.

    Se trata pues de un proyecto técnico fotovoltaico de 3ª generación que desarrolla un grupo de científicos trabajando sobre materiales Nanoestructurados para Energía Fotovoltaica ICN2 , liderado por la Dra. Mónica Lira-Cantú, del Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2) que trabaja en la estabilidad de las células solares de perovskita.

    Mapa que ilustra la colaboración internacional para desarrollar el consenso sobre el estudio de la estabilidad de dispositivos fotovoltaicos de perovskita. / ICN2

    Diversos centros de investigación científica han desarrollado un material para células solares de perovskita flexible que utiliza los electrones generados por la luz solar de forma más eficaz, obteniendo una nueva eficiencia récord del 25,5,7% cuando la del silicio es del 26%. El material incluye una capa de transporte de electrones plana porosa que mejora la interacción entre sus electrodos y la capa de perovskita, aumentando el rendimiento para acercar el concepto a las aplicaciones del mundo real [www.chemistryworld.com].

    Imaginemos todas las superficies de una ciudad que reciben luz solar, ventanas, fachadas, toldos de terrazas, por ahora desaprovechadas

    Sonia Ruiz Raga ha sido una de las cinco investigadoras premiadas por el programa L’Oréal-UNESCO For Women In Science el pasado febrero. El premio, creado en 1998, reconoce cada año a cinco eminentes científicas de cinco regiones del mundo. La iniciativa lleva presente en España 21 años, desde que se otorgó el primer premio internacional a Margarita Salas. Desde entonces ha reconocido en nuestro país a 72 investigadoras y ha concedido ayudas por un valor total de 1,2 millones de euros. Una iniciativa que este año se antoja más necesaria que nunca, pues la ciencia es una parte importantísima ya no solo para conseguir una normalidad social gracias a la vacuna, sino también para reconstruir el entramado económico de España.

    Para saber más: https://agenciasinc.es

    https://icn2.cat/en