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    Identifican compuestos de la frambuesa que protegen al colon frente al cáncer

    Redacción

    Un equipo del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa) ‘Alameda del Obispo’ de Córdoba, dependiente de la Junta de Andalucía, junto a centros de Reino Unido, Italia y Arabia Saudí, ha determinado qué elementos efectivos y beneficiosos de la frambuesa llegan al colon tras la digestión, y ha demostrado, mediante un proceso de digestión ex vivo, es decir, en una digestión real, que su consumo contribuye a la protección de las células frente al cáncer colorrectal.

    Los estudios, según ha informado la Fundación Descubre, han determinado la presencia en el colon de polifenoles de frambuesa, unos compuestos con acción antioxidante y antiinflamatoria. Además, ponen de manifiesto que desempeñan un papel de protección contra el cáncer colorrectal, por su actividad contra el estrés y muerte celular.

    En un artículo publicado en la revista Redox Biology, los científicos responsables del estudio demuestran que estas sustancias actúan tras la digestión intestinal, evitando el estrés oxidativo de las células y, por tanto, su muerte. De esta manera, aportan una justificación más precisa para incluir este fruto rojo dentro de los alimentos recomendados en la dieta para prevenir el cáncer de colon, el de mayor incidencia en la población.

    A este respecto, la investigadora del Ifapa ‘Alameda del Obispo’ de Córdoba y cooautora del artículo, Gema Pereira-Caro, ha destacado que han logrado determinar «la proporción exacta de los compuestos que llega al colon tras la digestión. Además, hemos comprobado en cultivos celulares que la acción microbiana transforma ciertas moléculas, presentes inicialmente en la frambuesa, en ácidos fenólicos que ejercen la acción beneficiosa en el organismo».

    En el estudio se evaluaron los metabolitos y catabolitos de los polifenoles de la frambuesa, es decir, todos sus derivados, con una mayor precisión y exactitud en un contexto fisiológicamente relevante, ya que se desarrolla en un entorno ex vivo, es decir, con una digestión humana real. Además, la investigación también ha incluido el análisis de la masa digerida que procede del íleon, llamada líquido ileal, extraído de las bolsas de los pacientes sin colon.

    Los procedimientos de digestión simulados no pueden imitar completamente el proceso que se desarrolla en el organismo, debido a la dificultad de replicar la cantidad de enzimas que intervienen y las múltiples reacciones que se producen. Tampoco se pueden estudiar los componentes en el mismo proceso real, ya que sería necesaria una intervención quirúrgica a un paciente sano.

    Después del consumo de frambuesas, los polifenoles que sobreviven a la digestión en el intestino delgado ingresan al colon, donde están sujetos a la acción microbiana. El objetivo de la investigación era conocer la degradación y la acción de estos compuestos en ese momento.

    En algunas ocasiones, los datos que se obtienen mediante simulaciones de laboratorio no ofrecen la necesaria exactitud para comprender en profundidad la acción concreta de este fruto. En este caso, los trabajos se han realizado trabajando con pacientes a los que ya se les había practicado una colostomía. De esta manera, se ha conseguido una mayor precisión en los resultados.

    Los estudios han incluido el análisis de la masa digerida que procede del íleon, llamada líquido ileal, extraído de las bolsas de los pacientes sin colon. En él se incluyen los compuestos antioxidantes de la frambuesa no absorbidos por el intestino delgado.

    En una persona sin esta patología, este digerido alcanzaría el colon, donde las bacterias, también conocidas como microbiota intestinal, la degradarían. Los nutrientes resultantes pasan al torrente sanguíneo pero, al mismo tiempo, actúan de manera beneficiosa protegiendo las células de la pared del intestino.

    Las frambuesas son ricas en antocianinas, compuestos que otorgan el color rojo a las frambuesas y tienen un alto poder antioxidante, antiinflamatorio y anticancerígeno.

    Fuente: La Vanguardia.