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    El traje de baño: la prenda más corta, más polémica y con más historia

    El primer bañador de la historia nació en el siglo XIX, cubriendo piernas, abdomen y brazos, pero habría que esperar hasta 1946 para que el bikini revolucionara la moda femenina y la sociedad

    Ava Gardner en bikini.

    Redacción

    El mundo antiguo conocía el baño, pero no el bañador. Los griegos y romanos se bañaban vestidos o totalmente desnudos, y bañaban también a las estatuas, ya que el baño tenía connotaciones sagradas. No obstante, en la localidad italiana de Piazza Armerina, Sicilia, se conserva la villa romana del Casale, original del siglo IV a.C. donde en uno de sus decorados mosaicos se encuentra el conocido como el mosaico de los bikinis.

    Se cree que estas, junto con otras representaciones griegas, podrían ser las primeras muestras de lo más parecido a lo que hoy conocemos como bikini. Una prenda de vestir compuesta de dos piezas de ropa que dejaba al descubierto los hombros, el abdomen y las piernas y que, en la antigüedad se usaba principalmente para practicar actividades atléticas.

    El mosaico de los bikinis data del siglo IV a.C.

    Sin embargo, con el advenimiento del cristianismo y su moral sobre la libertad y el cuerpo de la mujer, esta prenda cayó en desuso, imponiéndose modelos estilísticos que cubrían prácticamente toda la piel. Una evolución social que permanecería intacta hasta finales del siglo XVIII, cuando se ponen de moda los baños de mar en el centro de Europa por razones de salud.

    Probablemente, la primera persona en llevar un traje de baño propiamente dicho fuera Hortensia de Beauharnais, reina de Holanda, quien en 1812 se bañó en la localidad francesa de Dieppe con un conjunto de punto de color marrón formado por una camisa de manga larga y un pantalón a la turca ceñido a los tobillos.

    Años más tarde, en 1824, la duquesa de Berry siguió el ejemplo de los baños de mar. La dama, hija del rey de Nápoles, se acostumbró a aquel ritual. Se bañaba en el mar con un tocado de flores de tela en la cabeza y una especie de camisón color turquesa que al mojarse se ceñía al cuerpo y resaltaba la figura. Aquella especie de traje de baño primitivo tuvo imitadoras dentro de la llamada “sociedad galante y divertida” de la época. Pero no trascendió al gran público.

    Posteriormente, la reina Victoria, durante la segunda mitad del siglo XVIII, se establecía en la Isla de Wight durante el verano. Allí, en Osborne House, la Familia Real se dedicaba a una saludable novedad: los baños de mar. Aunque parte de la isla esta reservada para la monarca, Victoria tenía la preocupación de dejarse ver con sus vestidos de baño frente a sus súbditos. El príncipe Alberto, su marido, ideó para ella una Bathing Machine, una maquina de baño que consistía en una especie de vagón que descendía hasta el nivel del agua por unos railes. Con un w.c. incluido y una escalera trasera.

    Bathing machine.

    Desde entonces, las clases altas del Reino Unido y –sucesivamente- de otros países, comenzaron a alabar las propiedades de los baños de mar. El gran dilema era cómo disfrutar de ellos sin faltar al pudor exigido por la pacata sociedad de la época. El vestido de baño, que era una mera simplificación del atuendo habitual de calle, se fue simplificando poco a poco con el cambio de siglo y la muerte de la reina Victoria.

    La recomendación médica en el siglo XIX aconsejando baños de mar como remedio contra la meningitis impulsó la necesidad de crear una prenda específica

    Tres hechos fueron decisivos para popularizar el baño: La recomendación médica de mediados del siglo XIX, que aconsejaba tomar baños de mar como remedio contra la meningitis, la depresión y los males de amor. Se publicó un Manual práctico y vademécum del bañista de mar, donde habla del poder terapéutico de esos baños, y da consejos acerca de cómo bañarse. A ello se unió el desarrollo del ferrocarril, que llevó al mar a miles de bañistas y, por tanto las mejoras sociales que permitieron el fenómeno de las vacaciones.

    Para esta actividad terapéutica y lúdica era necesario crear una prenda específica que dejase atrás medias, faldas y zapatos de baño. Entre 1912 y 1915 se evolucionó hacia prendas más ligeras, punto de algodón y pantalones bajo faldas.

    Las prendas de baño aparecen a fines del siglo XIX y consisten en un vestido de mangas cortas, con pantalones debajo y sombreros para evitar broncearse (símbolo de status social), acompañados de medias para no exhibir las piernas. Lo mismo ocurre con los hombres, quienes usaban una camisa larga como prenda superior. Los diseños eran traídos de Europa”, explica Vicky Salías, directora del Museo de la Historia del Traje de Argentina.

    El primer bañador de mujer conocido constaba de un vestido de baño de franela, de corpiño ajustado y cuello alto; las mangas hasta el codo y la faldilla hasta las rodillas, que no se veían, ya que debajo se ponían pantalones bombachos, medias negras e incluso zapatillas de lona. Una prenda incómoda que llevó a la sociedad a clamar por un traje de baño que no resultara un incordio.

    Casetas de baño

    Así fue cómo se creó una prenda más acorde con su finalidad, aunque distante de lo que entendemos por bañador. Hacia 1855 el diario londinense The Times dedicó varias columnas a mediar en el problema surgido en torno al traje de baño.

    Hasta 1870 no comenzó a utilizarse la caseta de baño, llamada máquina de baño, que popularizó la reina Victoria, un artilugio que mediante una rampa se deslizaba mar adentro con la bañista que iba provista del llamado capuchón de modestia. En el interior de aquel cajón rodante se vestía y desvestía la gente.

    Las casetas podían alquilarse y también los cintos de natación de goma elástica para no hundirse el bañista, que podía escoger entre salvavidas de calabazas, de corcho o de vejigas hinchadas.

    Los más ricos podían contratar los servicios del bañero que llevaba a su cliente en brazos hasta el centro del agua, donde sólo cubría medio cuerpo, y allí lo soltaba, siguiendo vigilante a su lado por si lo requería.

    Annette Kellerman.

    En 1905, la australiana Annette Kellerman diseñó un modelo de una pieza ajustado al cuerpo que le permitía mayor movilidad y velocidad. Era muy similar al que podían vestir los hombres, pero así se presentó a un campeonato de natación en Estados Unidos vestida con un maillot ajustado al cuerpo; fue detenida, pero su foto se dio a conocer en el mundo entero y se puso de moda el bañador de una pieza de cuerpo entero que dejaba los brazos al descubierto.

    En los años 20, Coco Chanel revolucionó la prenda de baño, recortando el largo de los pantalones

    Durante los años 20, las flappers como Coco Chanel, mujeres liberadas que fumaban, bebían y salían por la noche, empezaron a crear prendas básicas para sus escapadas a la Costa Azul. Recortaron el largo de los pantaloncitos de punto, creando conjuntos de pantalón corto y camiseta para acudir a la playa.

    Los medidores del bañador.
    Hombres en bañador a principios del siglo XX.

    Por tanto, el bañador moderno comenzaría tímidamente a aparecer en vísperas de la Primera Guerra Mundial. La prenda fue posible gracias a los experimentos textiles del danés Carl Jantzen, apellido que luego se convirtió en sinónimo de bañador elástico. Este bañador dio lugar en 1930 al famoso dos piezas, bañador sin espalda, con tirantes muy delgados.

    Es a partir de esta fecha cuando aparece la primera silueta similar a los trajes de baño actuales, poniéndose de moda a la par el bronceado. Ello llevó a recortar los pantalones hasta casi la ingle y aumentar los escotes. La clave de esta evolución fue la llegada de los primeros y muy rudimentarios tejidos elásticos, que permitían a las prendas ceñirse al cuerpo. Las imágenes de Joan Crawford en la playa en 1933 son un reflejo evidente del nacimiento de la nueva silueta.

    Las estrellas de cine en esa época marcaban tendencias y se atrevían con novedades. En 1946, Rita Hayworth posaba para la prensa con un nuevo invento, un dos piezas con la parte baja de corte faja. Era el comienzo del bikini, si bien el problema de la época era que la rigidez de los materiales supuestamente elásticos obligaba a crear formar complicadas.

    Los padres del bikini

    El diseñador de moda Jacques Heim, en mayo de 1946, fue quien creó un traje de baño de dos piezas, Atomo, publicitado como «el más pequeño del mundo». Poco después, Louis Réard,un ingeniero mecánico francés que regentaba el negocio de lencería femenina de su madre, presentó el primer traje de baño –también compuesto por dos partes- que sí se atrevía a mostrar el ombligo.

    Michelle Bernardini.

    No fue fácil para el diseñador encontrar una mujer que quisiera servirle como modelo, pues todas temían la reacción de la opinión pública, quien lo consideraría como algo vulgar. Sin embargo, el 5 de julio de 1946, sobre el cuerpo de Michelle Bernardini, una bailarina del Casino de París, lució el primer bikini público de la historia.

    Consciente del enfado que iba a generar, aprovechó el nombre del atolón Bikini donde Estados Unidos estaba haciendo pruebas atómicas y lo bautizó en su honor, considerando que su impacto iba a caer como una bomba en la sociedad.

    A pesar del entusiasmo inicial que suscitó la nueva creación, las reticencias morales fueron más fuertes y durante los años 40 su uso no consiguió popularizarse. No fue hasta principios de 1950 cuando esta pieza de baño se empezó a convertir en un imprescindible. La aparición de ciertas actrices con un bikini puesto fue crucial. Brigitte Bardot en Europa en 1953 y Ava Gardner, Rita Hayworth, Marilyn Monroe o Elisabeth Taylor, entre otras en Hollywood, fueron fotografiadas luciendo el traje de baño de dos piezas que dejaba el ombligo al descubierto.

    Elizabeth Taylor en bikini.

    El problema seguía radicando en los materiales de su confección, que seguían siendo rígidos y no se acoplaban a las curvas. Además, era difícil conseguir que se secasen con velocidad. Pero la mayor parte de las mujeres se decantaba aún por trajes de baño de una sola pieza, de corte tipo corset, con sujeción y control, una estructura y un forro interiores para perfilar la silueta.

    El monobikini, de una pieza, aparece en 1964, ideado por el califomiano Rudi Gernreich, aunque empezó siendo una especie de bañador con tirantes que dejaba al descubierto los pechos. Finalmente, en 1974 el genovés Cario Ficcardi inventa el tanga en Brasil.

    Louis Réard, el padre del bikini actual.

    Cronología del traje de baño

    • Año 1812: La reina de Holanda, Hortensia de Beauharnais, hermana de Josefina y esposa de Luis I Bonaparte, hermano de Napoleón, usa un bañador que le cubre todo el cuerpo para bañarse en la playa francesa de Dieppe. Probablemente, el primer traje diseñado especialmente para el baño.
    • Año 1890: El primer bañador consistía en una camisa pantalón y calcetines para ambos sexos.
    • Año 1906: La australiana Annette Kellerman se presenta a un campeonato de natación vestida con un bañador ajustado al cuerpo.
    • Año 1915: Los hombres empiezan a bañarse en pantalones cortos.
    Ursula Andress.
    • Año 1920: La modista Coco Chanel lanza la moda del bronceado, y anima a las mujeres a lucir brazos, piernas y espalda.
    • Año 1930: Los bañadores femeninos son de lana, con un pequeño escote y pantalones hasta las rodillas.
    • Año 1946: Primer desfile de modelos en bañador en París y lanzamiento del bikini, inventado por el modisto francés Louis Réard, aunque no se pondrá de moda hasta los años sesenta.
    • Año 1960: Se inventa la licra, que permite la fabricación de bañadores elásticos.
    • Año 1964: Aparición del monobikini de una sola pieza, ideado por el califomiano Rudi Gernreich, que empezó siendo una especie de bañador con tirantes que dejaba al descubierto los pechos.
    • Año 1974: El genovés Cario Ficcardi inventa el tanga en Brasil.

    Fuentes: National Geographic, Curiosfera y Harper Baazar.