Tres diseños distintos convierten la almohada en un sensor capaz de vigilar, corregir y alertar mientras dormimos
Redacción
Dormir mal se ha convertido en una epidemia global, y es que a día de hoy la OMS calcula que casi la mitad de la población tiene problemas de sueño y que uno de cada diez vive atrapado en un insomnio crónico que erosiona la salud día tras día.
En ese contexto, la ciencia está mirando hacia un objeto tan cotidiano pero que a su vez puede ser la clave para solucionar este problema, y no es otro que la almohada. Y es que este objeto tan presente en nuestro día a día se está transformando en un dispositivo capaz de vigilar, corregir y hasta salvar vidas mientras dormimos.
La primera de estas innovaciones llega desde China, donde un equipo liderado por Haiying Kou ha creado una almohada que registra cada movimiento de la cabeza con una precisión sorprendente.
En su interior esconde una capa triboeléctrica de polímeros flexibles y porosos donde cada roce, cada giro, cada presión genera un pequeño cambio en el campo eléctrico gracias a nanogeneradores triboeléctricos. Es decir, la propia almohada produce la energía que necesita para enviar datos de forma inalámbrica.

Con esa sensibilidad, puede detectar desde patrones de sueño hasta señales de trastornos que afectan al movimiento del cuello, como la espondilosis cervical. Incluso podría avisar si una persona está a punto de caerse de la cama.
Esta tecnología se suma a una nueva generación de dispositivos que integran sensores en máscaras, cinturones o sábanas, todos ellos diseñados para entender mejor cómo dormimos.
Pero hay almohadas que no solo observan, sino que van más allá y también actúan. En la feria CES de Las Vegas apareció un modelo pensado para combatir uno de los problemas nocturnos más comunes y molestos del ser humano: los ronquidos.
El dispositivo analiza la posición de la cabeza mediante sensores de presión y combina esa información con micrófonos que detectan el sonido del ronquido. Cuando el sistema identifica el patrón, activa cuatro pequeños airbags internos que se inflan o desinflan para recolocar suavemente la cabeza y abrir las vías respiratorias y a la mañana siguiente, una app muestra todo lo que ha ocurrido durante la noche.
La tercera innovación llega desde Dubái y responde a una necesidad muy distinta, allí, JayShaud Potter, un estudiante con discapacidad auditiva, decidió crear una almohada capaz de despertar a personas sordas ante una emergencia.

Esto lo logró conectando unas alarmas de incendio, timbres y llamadas de emergencia a una app que envía las señales directamente a la almohada mediante tecnología IoT y esta cuando recibe una alerta, el dispositivo vibra o emite pulsos de luz para avisar a la persona.
Tres almohadas, tres propósitos distintos, pero todas con una misma idea, la de convertir un objeto tan presente en nuestras casas en un aliado para la salud.
Y es que, en un mundo donde dormimos peor que nunca, quizá la próxima gran revolución tecnológica no esté en el móvil, ni en el reloj, ni en la pared… sino justo debajo de nuestra cabeza.
Fuente: La Razón