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    La historia del futbolín

    El español Alejandro Finisterre es el inventor de este popular juego que nació en el año 1936 para niños con discapacidad física tras la Guerra Civil

    Redacción

    Hace más de un siglo que nació el futbolín, un juego que aún pervive en muchos bares y centros de ocio para disfrutar con amigos de un partido con jugadores de madera. Este curioso y divertido artilugio fue idea de un español, aunque la primera patente del futbolín o también llamado Taca-Taca fecha de 1880-1890, también en España, donde se creó un modelo de pequeñas dimensiones con los jugadores con sus piernas unidas.

    No obstante, el modelo que ha perdurado es el de los muñecos con las piernas separadas, una creación que se le debe al gallego Alejandro Finisterre, también conocido con el pseudónimo Alejandro Campos Ramírez, un joven que en el año 1936 se trasladó a Madrid para trabajar y con tan solo 17 años resultó herido durante uno de los bombardeos de la Guerra Civil. Debido al alcance de sus heridas, tuvo que ser trasladado al Hospital de Montserrat, en Lleida.

    Alejandro Finisterre junto a su invento. / Foto: Medio Tiempo.

    Alejandro Finisterre vio en aquel hospital que muchos niños heridos y jóvenes mutilados no podían, por ejemplo, jugar al fútbol y de esta necesidad y solidaridad con los que tenían alguna discapacidad física se le ocurrió la idea del futbolín, basándose en otros juegos de mesa. Según se recoge en la web de la ONG Adecco, así como en la Wikipedia, el joven gallego confió a su amigo carpintero Francisco Javier Altuna para construir el primer futbolín​, aunque la invención se patentó en 1937.

    Tras el triunfo franquista, Finisterre se trasladó a Francia, pero durante su exilio el juego se popularizó por España debido a que los fabricantes valencianos asumieran este juego como nacional. Cuando Alejandro Finisterre regresó a la Península en los años 60, había perdido los papeles de la patente en una tormenta, por lo que no hay forma de saber cómo era este diseño original ni su forma o medidas.

    Tras la guerra, el creador que ha pasado a la historia como el inventor del futbolín marchó a América del Sur, se vio obligado a exiliarse, además de a Francia, a Guatemala, Ecuador y México y, entre sus múltiples facetas, se dedicó a la poesía y a la edición de revistas culturales.

    Según la biografía de Finisterre de la Real Academia de la Historia, durante su estancia en el exilio, estando en París en 1948, encontró un escaparate en el que vendían futbolines idénticos al que había diseñado y, tras ponerse en contacto con el fabricante a través de la asesoría jurídica de la Asociación Internacional de Refugiados, logró que la empresa le pagara los derechos de su patente, lo que le permitió emprender su viaje a América, donde introdujo algunos cambios (como las barras de acero) y divulgó el juego por el continente americano, contribuyendo a su internacionalización.

    A sus 80 años, Finisterre consideraba que el futbolín se había mantenido durante seis décadas porque, según explicaba el propio inventor a la agencia EFE, «potencia las aptitudes mentales y físicas, coordina los reflejos, estimula la coordinación de los ojos con las manos y del jugador con el compañero, lo que favorece las actividades colectivas».

    Curiosamente, el ‘padre’ de uno de los juegos más tradicionales y populares, que falleció en Zamora en 2007,consideraba al futbolín totalmente compatible con los videojuegos, que veía «necesarios y útiles» por estimular en los chicos «la imaginación, la creatividad y el acercamiento a la informática, que es imprescindible».

    Actualmente coexisten dos tipos de futbolines: el modelo español, con el campo curvado descendente hacia el centro y los muñecos metálicos con las piernas abiertas y el modelo internacional, con los muñecos de plástico o madera y con las piernas juntas (también conocido como fútbol de mesa o taca taca). Cada uno tiene su propia competición y sus propias reglas. Todo ello está recogido en la página de la Federación Española de Futbolín.

    Internacionalmente existe un gran número de mesas diferentes. Los usados en las giras mundiales y torneos oficiales de la Federación Internacional (ITSF) son Bonzini de Francia, Fireball de China, Roberto-Sport de Italia, Leonhart de Alemania y Garlando de Italia. Se ha creado un futbolín español llamado Supra de la marca Sam, reconocido por la Federación Española, y que próximamente se presentará como modelo oficial de la Federación Internacional.

    Fuente: Fundación Adecco y Wikipedia.