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    El abrazo de Luna

    La imagen de la voluntaria de Cruz Roja abrazando a un migrante en las playas de Ceuta se hace viral y da pie a la campaña en redes con el hashtag #OrgulloLuna y #GraciasLuna

    Redacción

    La imagen se ha hecho viral y ha recorrido estos días las Redes Sociales removiendo no solo consciencias sino sentimientos. Se llama Luna y trabaja como voluntaria de Cruz Roja, atendiendo a los miles de migrantes que han llegado a nado desde Marruecos a las costas de Ceuta. “Solo le di un abrazo” repite, una y otra vez, Luna Reyes Segura, en una entrevista exclusiva con RTVE. Considera que “dar un abrazo a alguien que pide socorro es lo más normal del mundo”, pero sí cuenta que fue un momento muy complicado y que no ha podido asimilar lo vivido en las últimas horas en Ceuta, donde los trabajadores humanitarios han sido testigos de una crisis migratoria sin precedentes en las costas españolas. 

    El abrazo de esta voluntaria de Cruz Roja con un joven migrante, que logró cruzar uno de los espigones fronterizos hasta la playa del Tarajal de Ceuta, ha acaparado todas las portadas y se ha convertido en una fotografía icónica de esta crisis. Una Luna blanca que abraza la tristeza negra.

    Luna tiene 20 años. Su madre es de Ceuta, pero su familia vive en Móstoles (Madrid). Se encuentra en la ciudad autónoma desde marzo, donde realiza sus prácticas con esta ONG para culminar sus estudios del grado superior de integración social. Vive en un piso compartido con sus compañeras de estudio: Noelia, Marina y Lucía. Las cuatro están impactadas. “No estábamos preparadas para ver algo así”, asegura.

    La fotografía del abrazo de Luna la firma Reduan para la Agencia Efe. 

    Luna se siente culpable por no haber podido evitar que el joven subsahariano fuera devuelto al otro lado de la frontera. No le dio tiempo a saber si estaba en situación de especial vulnerabilidad. No sabe cómo se llama, solo que procedía de Senegal. Lo vio llorar como un niño agarrado de la mano de su amigo, que aparentemente estaba inconsciente.

    “Lloraba, le tendí la mano y me abrazó”, describe el momento. “Se pegó a mí como una lapa. Ese abrazo fue su salvavidas”, dice y vuelve a emocionarse. “Me hablaba en francés y enumeraba con los dedos de la mano. Yo no entendía nada, pero estoy convencida de que estaba enumerando los amigos que ha perdido en el camino”. Vuelve a hacer una pausa. No sabe dónde está y si volverá a cruzar la frontera. Sin embargo, mientras atiende a las personas que han llegado no puede evitar buscar su mirada entre la muchedumbre.

    “Lloraba, se le caía la baba todo el rato, antes de abrazarme se estaba apedreando la cabeza. Se quería matar”, asegura. “Sé que era de Senegal y tengo grabada su mirada perdida. Tenía los ojos muy rojos”. 

    Un guardia civil rescata a un bebé. / Foto: Guardia Civil.

    Luna se encuentra abrumada por las reacciones de su gesto. Ha recibido muchas muestras de agradecimiento, pero también insultos y mensajes cargados de odio. Abre el móvil y nos los enseña. Lo primero que le sale: “Se nota que te gustan las pollas grandes”, “qué harías si te quedas sola con cuatro de ellos, seguro que te violan” o “nos lo venden como un gesto de humanidad, pero él solo quiere papeles”. Va a denunciar en cuanto se calmen las cosas.

    “En las redes han visto que mi novio es negro, no paran de insultarme y me dicen cosas horribles con comentarios racistas”, dice. El pasado martes, después del abrazo, pidió públicamente en sus redes sociales que dejen de mandarle mensajes. Sin embargo, una campaña en redes con el hashtag #OrgulloLuna y #GraciasLuna trata de contrarrestar las manifestaciones xenófobas y machistas y devolverle el abrazo a Luna, aunque sea de forma virtual.