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    Descubren las ‘cinco letras’ del ADN en un asteroide

    El hallazgo de las cinco bases del código genético en muestras del asteroide Ryugu traídas a la Tierra refuerza la idea de que sus ingredientes fundamentales pudieron llegar del espacio

    Redacción

    En algún momento, hace más de 4.000 millones de años, la Tierra primitiva era un mundo inhóspito, golpeado por meteoritos y sin rastro de vida. Sin embargo, en medio de ese caos, comenzaron a ensamblarse las primeras moléculas capaces de almacenar información. Hoy, un hallazgo procedente de una roca espacial sugiere que parte de ese proceso pudo haber llegado literalmente del cielo.

    Un equipo internacional de investigadores ha detectado por primera vez las cinco bases fundamentales del código genético —adenina, guanina, citosina, timina y uracilo— en muestras del asteroide Ryugu, que fueron traídas a la Tierra por la misión japonesa Hayabusa2, indica RexMolón en su amplio artículo. Este descubrimiento no solo completa un rompecabezas químico largamente buscado, sino que refuerza una idea que lleva décadas intrigando a la ciencia: que los ingredientes esenciales para la vida podrían ser comunes en el universo.

    Las cinco bases detectadas son los ladrillos básicos del ADN y el ARN, las moléculas que almacenan y transmiten la información genética en todos los seres vivos. Hasta ahora, algunas de estas piezas se habían encontrado en meteoritos, pero nunca el conjunto completo en una muestra prístina de asteroide, libre de contaminación terrestre. El hallazgo convierte a Ryugu en una especie de cápsula del tiempo químico, una ventana a los procesos que precedieron a la vida.

    Granos oscuros del asteroide Ryugu / JAXA/AFP/FILE

    Qué tiene de especial el asteroide Ryugu

    Ryugu es un asteroide de tipo carbonáceo, rico en compuestos orgánicos, que se formó en las primeras etapas del Sistema Solar. A diferencia de los meteoritos que caen a la Tierra, sus muestras fueron recogidas directamente en el espacio y selladas antes de entrar en contacto con la atmósfera, lo que garantiza su pureza. Esa característica no es un asunto baladí, ya que permite estudiar la química extraterrestre sin interferencias terrestres.

    En estas muestras, los científicos han identificado no solo las cinco bases nucleicas, sino también otras moléculas orgánicas relacionadas, como aminoácidos, urea y derivados de vitaminas. En conjunto, forman un cóctel químico sorprendentemente complejo, que recuerda a los ingredientes necesarios para la vida tal y como la conocemos.

    La presencia de estas moléculas no es anecdótica. Según los autores del estudio, su detección “demuestra su amplia distribución en el Sistema Solar” y refuerza la hipótesis de que los asteroides pudieron aportar a la Tierra primitiva parte del inventario molecular necesario para el surgimiento de la vida.

    Uno de los aspectos más reveladores del estudio es que las proporciones en las que aparecen estas moléculas no siguen las reglas de la biología. Esto demuestra que estas moléculas pueden formarse mediante procesos puramente químicos, sin intervención de la vida. En otras palabras, los ingredientes del código genético pueden surgir de manera espontánea en entornos planetarios o incluso en el espacio interestelar.

    Recreación artística del asteroide Ryugu / IA-DALL-E-REX MOLÓN PRODUCCIONES

    Un origen extraterrestre para la vida

    La idea de que la vida tiene un origen parcialmente extraterrestre no es nueva. Desde hace décadas, los científicos han propuesto que meteoritos y cometas pudieron haber transportado moléculas orgánicas a la Tierra primitiva. Este proceso, conocido como panspermia química, no implica que la vida llegue ya formada, sino que sus ingredientes básicos se distribuyen por el cosmos.

    El nuevo estudio refuerza esta hipótesis al demostrar que incluso las moléculas más fundamentales del código genético pueden formarse fuera de nuestro planeta. Y no solo eso: sugiere que estos procesos podrían ser comunes, afirma Toshiki Koga, autor principal de este estudio e investigador del Centro de Investigación de Biogeoquímica (BGC), en la Agencia Japonesa para la Ciencia y Tecnología Marina y Terrestre (Jamstec).

    Si las bases del ADN y del ARN pueden generarse en asteroides, entonces es plausible que ocurran en muchos otros lugares del universo. Esto amplía enormemente el escenario en el que podría surgir la vida.

    A pesar de la importancia del hallazgo, los científicos subrayan que aún quedan muchas preguntas abiertas. Detectar las bases nucleicas es un paso fundamental, pero la vida requiere también otros componentes, como azúcares y fosfatos, y, sobre todo, la capacidad de organizarse en sistemas autorreplicantes.

    Sin embargo, cada descubrimiento como este acerca un poco más la respuesta a una de las grandes preguntas de la humanidad: cómo comenzó la vida. El análisis de Ryugu muestra que la frontera entre la química y la biología es más difusa de lo que se pensaba. Las moléculas que hoy consideramos exclusivas de los seres vivos pueden tener un origen mucho más antiguo, forjado en el frío y la oscuridad del espacio.

    Un universo fértil

    Quizá la conclusión más sugerente del estudio no sea solo que los ingredientes de la vida existen fuera de la Tierra, sino que parecen ser abundantes. Lejos de ser una rareza, la química que conduce a la vida podría ser una consecuencia natural de la evolución del universo. Si eso es cierto, la pregunta ya no es si estamos solos, sino cuántas veces ha ocurrido algo parecido en otros lugares.

    Porque, como sugiere esta pequeña roca traída desde millones de kilómetros de distancia, las letras del código de la vida no son patrimonio exclusivo de nuestro planeta. Estaban ahí mucho antes de que existiera la Tierra. Y, probablemente, siguen escribiéndose en muchos otros rincones del cosmos.

    Fuente: RexMolón