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    ‘Cultivan’ retinas humanas y abren la puerta a curar la degeneración macular

    Científicos americanos ponen el foco en la ‘foveola’. Pese a su tamaño microscópico, es la responsable de la calidad de la visión humana

    Redacción

    EE UU ha conseguido cultivar retinas humanas en laboratorio y desentrañar el mecanismo biológico que permite desarrollar visión de alta precisión, según un estudio publicado en PNAS. El hallazgo, liderado por la Universidad Johns Hopkins, abre una nueva vía frente a la degeneración macular y otros trastornos que dañan la parte central del ojo.

    La investigación se centra en la foveola, una diminuta depresión situada en el centro de la retina que, pese a su tamaño microscópico, concentra cerca del 50% de la percepción visual humana. Esta región es la responsable de que podamos leer con nitidez, reconocer rostros o distinguir detalles finos a plena luz del día.

    Para analizar su formación, los científicos emplearon organoides retinianos, que son pequeños tejidos tridimensionales cultivados a partir de células humanas que reproducen el desarrollo embrionario del ojo. Estos modelos permiten observar durante meses la organización interna de los fotorreceptores, algo difícil de estudiar en animales como ratones o peces, que no presentan el mismo patrón celular que el ser humano.

    El trabajo revela que la nitidez visual surge de una interacción precisa entre el ácido retinoico, derivado de la vitamina A, y las hormonas tiroideas. Entre las semanas 10 y 14 del desarrollo fetal, el ácido retinoico limita la aparición de conos azules en la zona central de la retina en formación.

    Posteriormente, las hormonas tiroideas inducen la conversión de los conos azules restantes en conos rojos y verdes, esenciales para la visión detallada. “Primero, el ácido retinoico ayuda a establecer el patrón. Luego, la hormona tiroidea desempeña un papel en la conversión de las células restantes”, explicó Robert J. Johnston Jr., profesor de biología en la Universidad Johns Hopkins y responsable del estudio, en un comunicado.

    Este proceso contradice la teoría dominante desde hace tres décadas, que sostenía que los conos azules simplemente migraban fuera de la región central. “No podemos descartarlo por completo, pero nuestros datos respaldan un modelo diferente. Estas células realmente se convierten con el tiempo, lo cual es muy sorprendente”, añadió Johnston.

    Comprender cómo se organiza la foveola humana resulta clave, ya que es la primera estructura que suele deteriorarse en enfermedades como la degeneración macular. El perfeccionamiento de estos organoides podría permitir generar fotorreceptores a medida y desarrollar estrategias de reemplazo celular destinadas a restaurar tejido dañado.

    Fuente: El Confidencial