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    Un cemento diez veces más adherente gracias a las ostras

    Científicos de EE UU se inspiran en los arrecifes de estos moluscos para crear un material con mejor rendimiento

    Redacción

    Durante millones de años, las ostras han construido arrecifes sólidos, capa a capa, resistiendo corrientes, cambios de temperatura y el paso del tiempo. No es casualidad. Detrás hay un material adhesivo natural que funciona sorprendentemente bien incluso en condiciones donde los materiales industriales fallan, como en ambientes húmedos o sumergidos.

    El equipo liderado por Jonathan Wilker ha decidido mirar ahí, justo en ese detalle que suele pasar desapercibido. Entender cómo funciona ese “cemento biológico” permite abrir la puerta a una nueva generación de materiales de construcción. Más eficientes, más duraderos… y, con suerte, menos dañinos para el planeta.

    Qué hace diferente al cemento de las ostras. El hallazgo clave no está en un ingrediente exótico, más bien en la combinación. Las ostras utilizan principalmente carbonato cálcico, un material abundante y barato, similar a la caliza o la tiza. Hasta ahí, nada sorprendente.

    Lo interesante llega con ese pequeño porcentaje, alrededor del 12% de componentes orgánicos, que actúa como pegamento interno. Esa mezcla permite algo poco habitual: un material mayoritariamente inorgánico que consigue comportarse como un adhesivo potente.

    En términos simples: lo rígido y lo flexible trabajando juntos. Esa proporción tan ajustada genera propiedades muy valiosas: 1/ Adhesión fuerte incluso en presencia de agua. 2/ Buena resistencia mecánica. 3/Capacidad de adaptarse sin romperse fácilmente. Y claro, eso cambia las reglas del juego.

    DEL LABORATORIO A LA OBRA

    Para comprobar si esta idea funcionaba fuera de la teoría, los investigadores replicaron el sistema en laboratorio. Usaron materiales comunes, como baldosas de carbonato cálcico, y probaron distintas formulaciones.

    Los resultados fueron llamativos. En muchas pruebas, el material unido con este cemento biomimético no fallaba por el adhesivo, fallaba antes la propia pieza. Dicho de otra forma: el pegamento era más fuerte que lo que estaba pegando.

    Cuando incorporaron este sistema a un hormigón comercial, las mejoras fueron claras: Adhesión hasta 10 veces mayor; Resistencia a compresión duplicada y Fraguado más rápido.

    Inspirarse en la naturaleza para construir mejor

    J. WILKER

    Esto último tiene implicaciones directas en obra. Menos tiempo de espera, menos costes, menos consumo energético en procesos de curado. Y eso, en construcción, pesa mucho. Por qué importa en un mundo que construye sin parar.

    El hormigón es, con diferencia, el material más utilizado del planeta. Solo el agua se consume más. Su producción está asociada a cerca del 8% de las emisiones globales de CO₂. Un dato que no se puede ignorar. Mejorar el cemento, aunque sea en pequeños porcentajes, puede tener un impacto enorme a gran escala.

    A veces, la innovación no está en inventar algo completamente nuevo. Está en mirar mejor lo que ya existe. Incluso en algo tan cotidiano —y tan ignorado— como una ostra pegada a una roca.

    Fuente: ecoinventos.com y purdue.edu