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    Científicos prueban que la Gran Esfinge pudo no haber sido creada por humanos

    Redacción

    En 1981, el científico espacial y geólogo Farouk El-Baz publicó un fascinante artículo en Smithsonian Magazine titulado “Los constructores del desierto reconocían las buenas cosas cuando las veían”. En su texto, El-Baz se basó en la investigación del geólogo planetario Ronald Greeley para concluir que la forma principal de la Gran Esfinge de Giza no fue construida por los egipcios. De hecho, ni siquiera fue esculpida por seres humanos.

    Ahora, un nuevo estudio de un equipo de matemática aplicada de la Universidad de Nueva York ha demostrado que El-Baz estaba en lo cierto, desentrañado el misterioso origen de uno de los monumentos más famosos de todos los tiempos.

    El trabajo de El-Baz y Greeley —que utilizó en su día túneles de viento para comprender cómo la erosión eólica podía esculpir estructuras en los desiertos— se ha confirmado cuatro décadas más tarde en un varios experimentos que demuestran que el viento fue el responsable de la configuración inicial de la Gran Esfinge y que los egipcios sólo terminaron de darle forma, esculpiendo cabeza, patas y otros detalles.

    El equipo de científicos de NYU recreó las condiciones que se dieron hace 4.500 años para formar la conocida estatua, fecha en la que se cree que se construyó esta colosal estatua de piedra caliza con cuerpo de león y posiblemente la cabeza del faraón Kefrén.

    Los matemáticos modelaron formas de arcilla para simular la piedra y utilizaron corrientes de agua para imitar el viento implacable del desierto. Según Leif Ristroph, profesor asociado en el Instituto Courant de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Nueva York y autor principal del estudio, sus experimentos “ofrecen una posible ‘historia de origen’ de cómo las formaciones parecidas a la Esfinge pueden surgir de la erosión”.

    El experimento, que se publicará en la prestigiosa revista científica revisada por pares Physical Review Fluids, revela que formas sorprendentemente similares a la Esfinge podrían, de hecho, surgir de materiales erosionados por flujos rápidos.

    Comprobación práctica

    Los científicos crearon modelos de ‘yardangs’, formaciones de tierra compacta moldeadas por el viento en regiones desérticas, sometiéndolas a un flujo rápido de agua para representar la erosión eólica. Al hacerlo, descubrieron que la arcilla comenzaba a tomar la forma que recordaba a la icónica estatua.

    El equipo afirma que, basándose en la composición real de la Gran Esfinge, usaron inclusiones más duras y no erosionables dentro del montículo de arcilla blanda. Con el flujo del túnel de agua, los investigadores se dieron cuenta que la forma de un león comenzaba a aparecer.

    El hallazgo no solo proporciona una nueva perspectiva sobre la formación de la Esfinge en sí sino que, además, podría ayudarnos a entender otras estructuras arqueológicas en relación con su entorno.

    Pero todavía faltan piezas

    La monumental guardiana de piedra caliza ha vigilado los secretos de su nacimiento durante milenios. Ahora, la teoría de que la naturaleza tuvo un papel en su formación inicial, aunque respaldada por el estudio y experimento demostrativo de la Universidad de Nueva York, no está exenta de escépticos, como apunta la CNN.

    Simulación de la formación de la Gran Esfinge a partir de un bloque. / FOTO: NYU

    Salima Ikram, profesora distinguida de egiptología en la Universidad Americana de El Cairo, afirma que “una vez que la Gran Esfinge fue tallada, la naturaleza jugó un papel en su formación adicional, pero es poco probable que la forma original se basase en un yardang”. Ikram, que no participó en el estudio, apunta a que los yardangs son formaciones de tierra compacta modeladas por el viento que generalmente no son de piedra caliza.

    La explicación tradicional sostiene que la Esfinge fue esculpida directamente de una gran roca por manos humanas, sin la influencia inicial de la erosión natural, que apunta a las marcas de cantería y otros signos de trabajo humano alrededor de la estructura.

    El estudio de NYU, no excluye esta parte humana. El estudio afirma que partes de la Esfinge, como la base de la cabeza, el cuello y las patas, podrían haber sido formadas por la naturaleza y el ser humano, como un pintor que crea una obra de arte realista a partir de una mancha sin sentido, vio la similitud y terminó de darle forma. “No es blanco y negro”, afirma Ristroph en una entrevista con CNN, “la pregunta es cuánto existía naturalmente y luego fue modificado” por seres humanos.

    Fuente: El Confidencial