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    Cáscaras de naranja capaces de generar energía en caso de apagón

    Científicos descubren que la piel de esta fruta puede transformarse en una sustancia clave para mejorar el rendimiento de baterías como las utilizadas en hospitales

    Redacción

    Toda la vida se ha escuchado que las cáscaras de naranja han tenido múltiples usos. Desde la ralladura para dar sabor a postres y platos salados, hasta su utilización en infusiones y tés aromáticos.

    Sin embargo, entre todos esos usos conocidos, hay uno completamente inesperado que hasta ahora había pasado desapercibido y que podría tener implicaciones mucho más allá de la cocina o la limpieza doméstica.

    Un equipo de científicos del CSIR-Instituto Central de Investigación Electroquímica, en India, ha descubierto que las cáscaras de naranja pueden convertirse en un elemento clave para mejorar el rendimiento de baterías de plomo-ácido, fundamentales en sectores críticos.

    Baterías que se usan para:

    • Coches y motos: son las baterías tradicionales que permiten arrancar el motor.
    • Sistemas de emergencia: se usan como respaldo eléctrico en caso de apagón.
    • Hospitales: mantienen en funcionamiento equipos críticos si falla la red.
    • Bancos y centros de datos: aseguran que los sistemas informáticos no se apaguen de golpe.
    • Instalaciones industriales: maquinaria, sistemas de seguridad o control.
    • Energías renovables: almacenan energía en instalaciones solares o eólicas pequeñas

    Mediante un tratamiento específico, este residuo orgánico se transforma en un material en un material lleno de diminutos poros, lo que aumenta mucho su superficie y mejora el funcionamiento de la batería

    Uno de los datos más llamativos del estudio es que solo se necesita añadir un 0,1 % en peso de este material al electrodo negativo para lograr mejoras muy significativas.

    Con esa pequeña cantidad, la aceptación de carga aumenta cerca de un 89 %, además de registrarse una mejora notable en la capacidad de descarga, lo que se traduce en baterías más eficientes y rápidas.

    Cómo se obtiene el material

    El procedimiento se desarrolla en dos fases. Primero, las cáscaras se someten a un proceso de carbonización a altas temperaturas en una atmósfera sin oxígeno. Después, se realiza una activación química con hidróxido de potasio, generando una estructura altamente porosa.

    El resultado es un carbón activado con una enorme superficie interna, ideal para optimizar las reacciones dentro de la batería. Las pruebas revelaron avances importantes. Las baterías que incorporaban este material mostraron hasta un 20 % más de capacidad de descarga frente a las convencionales. Además, se retrasaron los voltajes de gasificación de oxígeno e hidrógeno, lo que indica un funcionamiento más estable y eficiente.

    Este avance cobra especial relevancia en lugares donde el suministro eléctrico es inestable. Más allá del impacto tecnológico, este descubrimiento también tiene un componente sostenible. El aprovechamiento de residuos cítricos permite reducir costes y avanzar hacia un modelo de economía circular, donde los desechos se transforman en recursos útiles.

    Fuente: La Razón