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    Aumenta un 7,7% el gasto en alimentos ecológicos en España

    El consumo de productos ecológicos supuso en 2019 un desembolso de 2.363 millones de euros, lo que significa 50,22 euros por persona

    Sol Rincón Borobia / NoticiasPositivas.press

    El gasto de los consumidores españoles en productos ecológicos fue de 2.363 millones de euros en 2019, una cifra que supone un desembolso de 50,22 euros por persona y un 7,7% más que el año anterior. Esta tendencia hace que cada vez más empresas opten por dedicarse a este tipo de mercado. De hecho, en España ya hay 49.918, un 7,5% más que en 2018, según los datos más recientes publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

    La superficie calificada en 2019 como ecológica fue de 2,01 millones de hectáreas (un 4,15% más que en 2018). Además, el 90% de esa superficie y el 87% de las empresas agrarias ecológicas se concentran en siete comunidades autónomas: Andalucía, Castilla La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Región de Murcia y Comunidad Foral de Navarra, en orden de mayor a menor superficie ecológica. En cuanto a los cultivos de mayor extensión, además de los prados y pastos, son los de cereales, olivares, frutales y viñedos.

    España ocupa la décima posición en el mercado mundial de los productos ecológicos en cuanto a valor total de sus ventas, y la posición décimo primera en relación al consumo per cápita de productos ecológicos.

    Daniel Sauras, propietario de la finca ecológica La Huerta del Alto Aragón, forma parte de la quinta generación de una familia dedicada a la agricultura. Cuando cogió el relevo en el negocio tuvo claro que convertiría los cultivos tradicionales en cultivos ecológicos. “Investigué y vi que los datos apuntaban hacia el aumento del consumo ecológico. La gente está cada vez mejor informada y quiere saber de dónde proceden los alimentos que consume, cómo se cultivan, quién es el productor. Es más crítica sobre lo que come y lee las etiquetas de los productos”, dice.

    Aunque lleva poco tiempo como productor ecológico, no le va nada mal; los productos del huerto se le terminan enseguida y ha tenido que colgar el cartel de ‘todo vendido’. “Estoy muy satisfecho. De momento, mis clientes son solo particulares porque las tiendas me piden exclusividad y no quiero eso”.

    Para Daniel, la producción de alimentos ecológicos requiere mucho tiempo de investigación. «Lo ecológico es observación, inversión personal en la investigación, y también lograr un equilibrio entre la fauna y la flora. Por ejemplo, controlar las plagas mediante técnicas ecológicas que no tienen que ver con matar, por ejemplo, el pulgón, sino controlarlo».

    En La Laguna (Tenerife) se encuentra la tienda ecológica La Acequia. Uno de sus propietarios, Víctor Afonso, dice que, a pesar de que Canarias “sigue a la cola” del consumo ecológico, “nosotros no hemos dado pasos atrás y estamos en un plano de estabilidad”. La tienda lleva 9 años abierta y de ella viven 5 personas. “Es un pequeño negocio familiar y tenemos que dar el callo, pero al menos observamos que a la gente ya no le chirría tanto lo ecológico”. En definitiva, «aquí vamos pasito a pasito, pero aún no participamos en esas cifras de aumento del consumo ecológico que hay a nivel nacional y europeo».

    También en Tenerife se encuentra la finca ecológica La Calabacera, desde donde Dulce Acevedo afirma que: “No hay otro futuro que no sea el ecológico. Ahora hay mucho más conocimiento sobre los beneficios de las producciones ecológicas. Nosotros estamos mejor que hace 15 años y creo que aún estaremos mejor”.

    Ella y su marido comenzaron a cultivar productos ecológicos en 2004. Al principio, la finca tenía 20 000 metros cuadrados y poco a poco fueron comprando más tierra hasta alcanzar una superficie de 150 000 metros cuadrados. Su mayor producción es el plátano, con cosechas de 700 000 kilos. De estos, 70 000 kilos los venden en Canarias y el resto lo exportan a la Península.

    “Aunque es verdad que el consumo de lo ecológico aumenta, hay que tener en cuenta otros problemas, como la competencia que nos hace Sudamérica, ya que allí cuesta menos producir ecológico y, por lo tanto, los precios de venta son más bajos”, advierte.

    Dulce Acevedo y su marido, José Luis García-Estrada García en su finca ‘La Calabacera’. / Foto: SALVADOR AZNAR.

    Desde A Coruña, Jessica Rey, responsable de marketing de la granja ecológica Casa Grande Xanceda, indica que existe una preocupación real en la sociedad sobre cómo se producen los alimentos, cuál es su origen y cómo se trata a los animales. “El hecho de que haya aumentado el consumo eco es para celebrarlo, es muy positivo. Con esto, la gente nos está diciendo que le importa la salud y el medio ambiente”.

    Casa Grande Xanceda es una productora de yogures ecológicos elaborados con la leche de vacas que todos los días salen a pastar en prados libres de pesticidas, herbicidas y fertilizantes químicos. Vende en toda España y también en algunos puntos de Portugal. “Sentimos un afianzamiento en el mercado y crecemos de forma sostenible. Un crecimiento masivo del consumo de productos ecológicos no sería natural y tampoco sería factible porque no hay suficiente oferta. Lo que hay que destacar es que el cambio, esa transición hacia lo ecológico, es una señal de madurez de la sociedad”.

    Para Jessica Rey, apostar por alimentos ecológicos es una manera de vida, de filosofía: “La producción ecológica no es intensiva. Por ejemplo, nuestras vacas producen la mitad de leche que las no ecológicas. También ocurre en la producción agrícola. Es una opción de negocio en la que hay que asumir que se produce menos”.