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    Detectan posibles moléculas de vida en un exoplaneta lejano

    El James Webb halla indicios químicos vinculados directamente con la actividad biológica en un mundo oceánico situado a más de 120 años luz

    Redacción

    El telescopio espacial James Webb sigue revelando cosas absolutamente increíbles. Las nuevas observaciones del observatorio más potente de la historia han dejado sin palabras a los científicos tras analizar la atmósfera de un exoplaneta situado en una zona habitable de su estrella. El protagonista de este avance es K2-18b, un exoplaneta calificado como un mundo hiceano (océanos globales bajo una densa atmósfera rica en hidrógeno).

    Según los datos presentados por investigadores internacionales de la Universidad de Cambridge, se han detectado firmas químicas asociadas al sulfuro de dimetilo (DMS), un compuesto que en la Tierra es producido exclusivamente por organismos vivos como el fitoplancton marino. Al estudiar cómo la luz de su estrella atraviesa la atmósfera del planeta, el telescopio de la NASA, la ESA y la Agencia Espacial Canadiense ha captado señales claras de estos gases.

    Ante la magnitud de datos y el revuelo generado en la comunidad científica, el profesor Nikku Madhusudhan, investigador principal del Instituto de Astronomía de Cambridge, destacó la relevancia de las mediciones obtenidas por el telescopio. “Hemos encontrado el indicio más fuerte hasta la fecha de que la vida puede existir en un planeta fuera de nuestro sistema solar”, señaló el científico.

    Pese al entusiasmo, los investigadores mantienen la postura de profunda cautela científica frente a la euforia generalizada. El propio equipo insiste en que, antes de confirmar de forma definitiva que se trata de un planeta donde hay vida, es fundamental analizar todos los procesos geoquímicos que pudieran replicar estos compuestos de forma inorgánica. 

    Este tipo de análisis detallados abren un capítulo completamente inédito en la exploración espacial. Si las futuras rondas de observación con instrumentos como el espectrógrafo MIRI del James Webb terminan por ratificar los datos, nos encontraremos ante el mayor descubrimiento de la historia de la astronomía, demostrando que la Tierra no es el único rincón del universo capaz de albergar las condiciones cruciales para la vida. 

    Fuente: Mundo Deportivo