Widget Image
QUIENES SOMOS

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit, sed diam nonummy nibh euismod tincidunt ut laoreet dolore magna

Sorry, no posts matched your criteria.

Sign Up To The Newsletter

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit, sed diam nonummy nibh euismod tincidunt ut laoreet

    España obliga a devolver botellas y latas para recuperar el dinero

    El mecanismo es sencillo y ya funciona en países como Alemania, Noruega, Suecia, Dinamarca o los Países Bajos, donde las tasas de reciclaje de envases superan el 90%

    Redacción

    El sistema de depósito en España, devolución y retorno de envases llegará a España en noviembre de 2026 y cambiará la forma en que millones de personas compran y desechan las bebidas. A partir de esa fecha, cada botella de agua, refresco, zumo, cerveza o cualquier bebida envasada de hasta tres litros llevará un sobrecoste de al menos 10 céntimos que el consumidor podrá recuperar devolviendo el envase vacío en la tienda donde lo compró o en máquinas específicas instaladas para ello.

    La medida, recogida en la legislación española, se activa de forma obligatoria porque España no cumplió en 2023 los objetivos europeos de recogida de envases. La normativa es clara: si no se alcanzan las metas, el sistema de depósito debe ponerse en marcha en un plazo de dos años. Ese plazo se cumple este noviembre y, aunque la implantación está siendo más complicada de lo previsto, el cambio ya es irreversible.

    El mecanismo es sencillo y ya funciona en países como Alemania, Noruega, Suecia, Dinamarca o los Países Bajos, donde las tasas de reciclaje de envases superan el 90%. El proceso para el consumidor será el siguiente:

    Al comprar cualquier bebida envasada en una botella de plástico, una lata o un brik de hasta tres litros, el precio incluirá un depósito de al menos 10 céntimos. Ese importe aparecerá reflejado en el ticket de compra. Cuando el consumidor termine la bebida, podrá devolver el envase vacío en el punto de venta o en una máquina de recogida automática (similares a las que ya existen en otros países europeos) y recuperar íntegramente los 10 céntimos. Si no devuelve el envase, pierde el depósito.

    El incentivo económico es la clave del sistema. En los países donde ya funciona, la posibilidad de recuperar el dinero motiva a la inmensa mayoría de los consumidores a devolver los envases, algo que el sistema actual de contenedores de colores no ha logrado.

    El sistema actual de reciclaje en España, basado en la separación por contenedores de colores (amarillo para envases, azul para papel, verde para vidrio), lleva décadas funcionando pero no ha logrado alcanzar las tasas que exige Europa. Los datos son contundentes: la recogida de envases de bebidas en España ronda poco más del 40%, una cifra muy alejada del objetivo europeo del 90%.

    Esto significa que más de la mitad de las botellas de plástico, latas y briks que se consumen en España acaban en vertederos, incineradoras o, en el peor de los casos, en el medio ambiente. La normativa española establece que, al no haberse cumplido los objetivos de recogida en 2023, debía ponerse en marcha un modelo alternativo que garantizara mejores resultados. Ese modelo es el SDDR (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno).

    ¿Qué envases estarán incluidos?

    El sistema afectará en España a todos los envases de bebidas de hasta tres litros. Esto incluye botellas de agua, refrescos, zumos, cervezas, bebidas energéticas, aguas saborizadas, tés embotellados y cualquier otra bebida comercializada en botella de plástico (PET), lata de aluminio o brik. Quedan fuera, al menos en esta primera fase, los envases de vidrio retornable (que ya tienen su propio circuito) y los envases de productos que no son bebidas, como yogures, salsas o productos de limpieza.

    Aunque la fecha de noviembre de 2026 está fijada por ley, la realidad es que la implantación del sistema está encontrando obstáculos importantes. Según la información publicada por La Vanguardia, la burocracia y la complejidad del modelo están ralentizando todo el proceso. A día de hoy, todavía hay aspectos fundamentales sin resolver.

    No se ha definido con claridad quién gestionará el sistema a nivel nacional, es decir, qué organismo o entidad se encargará de coordinar la recogida, el transporte y el reciclaje de los millones de envases que se devolverán cada día. Tampoco está claro cómo se organizará el despliegue a gran escala, que implica adaptar el sistema a cientos de miles de puntos de venta repartidos por toda España y a miles de municipios con características logísticas muy diferentes.

    Desde el propio sector reconocen que llegar a tiempo en noviembre de 2026 será complicado. La falta de desarrollo normativo y técnico ha generado incertidumbre entre comercios, fabricantes y distribuidores, que necesitan tiempo para adaptar sus instalaciones, formar a su personal y, en muchos casos, instalar las máquinas de recogida automática que permitirán a los consumidores devolver los envases.

    ¿Cómo afectará a Canarias?

    El nuevo sistema de depósito tendrá una relevancia especial en Canarias. El archipiélago, por su condición insular, enfrenta retos logísticos adicionales en la gestión de residuos. El transporte de materiales reciclables a plantas de tratamiento en la Península encarece el proceso y reduce la eficiencia del reciclaje. Además, las islas soportan una enorme presión turística que multiplica la generación de envases de bebidas, especialmente de botellas de agua y latas de refrescos.

    La implantación del SDDR en Canarias y España requerirá una adaptación específica que tenga en cuenta las particularidades del territorio: la dispersión de los puntos de venta entre las ocho islas, las limitaciones de espacio en los comercios más pequeños para instalar máquinas de recogida, y la necesidad de crear circuitos de transporte y almacenamiento propios que no dependan exclusivamente del envío a la Península.

    Sin embargo, si el sistema funciona como en otros territorios insulares europeos donde ya se ha implantado, los beneficios medioambientales podrían ser muy significativos para unas islas cuyo principal activo económico es precisamente su entorno natural.

    Para el consumidor, el cambio más visible será el aumento del precio de cualquier bebida envasada en al menos 10 céntimos. Un pack de seis botellas de agua costará al menos 60 céntimos más, que solo se recuperarán si se devuelven las seis botellas vacías. Una lata de refresco suelto subirá 10 céntimos. Una cerveza en lata, otros 10.

    Esto no supone un gasto real si el consumidor devuelve los envases, ya que recupera íntegramente el depósito. Pero sí exige un cambio de hábito: en lugar de tirar la botella vacía al contenedor amarillo (o, peor aún, a la basura general), habrá que guardarla y llevarla de vuelta a la tienda o a una máquina. Para muchos hogares, esto implicará dedicar un pequeño espacio en la cocina a acumular envases vacíos hasta el siguiente viaje al supermercado.

    En los países donde el sistema ya funciona, la adaptación fue rápida. En Alemania, donde el depósito es de 25 céntimos por envase, la tasa de devolución supera el 98%. Los consumidores se acostumbraron en pocos meses a devolver los envases y hoy lo consideran algo tan natural como separar el vidrio o el papel. España se prepara para dar ese mismo paso, aunque el camino hasta noviembre promete ser cualquier cosa menos sencillo.

    Fuente: El Español