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    Ronaldo y su esposa Celina Locks realizan milagros con su fundación Fenômenos

    El famoso jugador de fútbol y su mujer forman “un matrimonio galáctico” según la prensa brasileña, por sus acciones filantrópicas

    Redacción

    La Fundación Fenómenos ha recaudado dos millones de euros en su última gala benéfica y ha conseguido impactar ya en todos los estados de Brasil: «Queremos identificar a esos fenómenos que marcan la diferencia en los barrios y apoyarles.”

    Durante los primeros años, la Fundación Fenômenos (establecida por el exfutbolista en el 2010) fue deficitaria. “Al final del año siempre era yo quien tenía que aportar para equilibrar las cuentas”, recuerda. Ese modelo se agotó. Cuando Celina asumió la presidencia, lo primero que hizo fue analizar la gestión como si se tratara de una empresa. “Estamos en el tercer sector —explica—, pero hay que mirar como empresa y tener a los mejores de cada área”.

    De ahí surgió una reorganización basada en procesos claros, un consejo formado por profesionales séniors que trabajan de forma voluntaria y una lógica simple, pero exigente: generar superávit para poder donar mejor. “Todo lo que recaudamos va íntegro a los proyectos”, insiste. Él asume los costes estructurales (espacios, operaciones, personal) para que la fundación no dependa del gesto puntual, sino de un sistema sostenible. Incluso la relación con las marcas responde a ese pragmatismo. “Si no me puedes dar dinero, me tienes que dar otra cosa”, dice Celina. “Objetos para subastar, prácticas, empleo. Me quedo como una pegatina hasta que me dan algo. Soy insoportable”, añade, riéndose.

    La Fundación ha recaudado dos millones de euros en su última gala benéfica y ha conseguido impactar ya en todos los estados de Brasil: «Queremos identificar a esos fenómenos que marcan la diferencia en los barrios y apoyarles. Que crezcan donde están y que tengan más recursos dentro de sus comunidades. Y los números responden. En las zonas que hemos apoyado proyectos, la violencia, la delincuencia y el tráfico de drogas han bajado muchísimo. Es un poco como la historia de Ronaldo, que es un ave fénix. El renacer de lo difícil», admite Celina Locks, presidenta de la fundación y mujer de Ronaldo, en una reciente entrevista.

    La llegada de Locks a la fundación ha sido, según Ronaldo, «un impulso» para la misma. «Tanto Ronaldo como yo venimos de una realidad que aunque no es la peor, tampoco es la más bonita. Cuando empecé como presidenta me dijo ‘la única pauta que quiero que se trabaje sí o sí y que es muy importante para mí es la del racismo’. Empezamos a trabajar y ahora tenemos empresas importantes que nos apoyan, 800 personas en la gala, y hemos recaudado dos millones», argumenta.

    «En nuestro país, desgraciadamente, hay más gente con una vida dura que con una vida fácil. Y las distancias son muy grandes entre ambas», detalla. Y «Yo tenía claro que cuando me retirara quería ayudar a los jóvenes de mi país. Y eso intentamos. Intentar devolver todas las oportunidades que recibí en mi vida, ofreciendo eso a muchos jóvenes que están haciendo cosas en sus comunidades», explica Ronaldo.

    LA HISTORIA DE GUSTAVO

    Gustavo, el último ganador de la ‘Fenómenos Academy’, impulsa al Instituto Peraltas en Sao Paulo para alejar a los jóvenes de la violencia y acercarles al deporte. Gustavo tiene 23 años, vive en Itaim Paulista, un distrito pobre de la zona este de Sao Paulo, creció con la droga a su alrededor, la esquivó como pudo y ha ganado el último premio de la Fenómenos Academy, la fundación de Ronaldo Nazario. Con el dinero recibido quiere impulsar el proyecto del Instituto Peraltas, un club de baloncesto de barrio que trata de alejar a los adolescentes de las drogas a través del deporte. Su historia.

    En nuestro país, desgraciadamente, hay más gente con una vida dura que con una vida fácil

    CELINA LOCKS

    Gustavo trabaja en una empresa de telemarketing para ayudar en casa mientras trata de sacar adelante al equipo de Peraltas, que acaba de ganar uno de los torneos estatales en categoría juvenil. Uno de los entrenadores del equipo es Jonathan, que trabaja, estudia y entrena, todo a la vez.

    «De adolescente estaba en el medio de toda esa violencia. Los traficantes querían mandar en todo y mi familia siempre estuvo en una situación vulnerable. El baloncesto es lo único que me motivaba, pero una lesión me fastidió la carrera. Estaba en un sitio de droga, pero el baloncesto me salvó y ahora quiero devolverles esa oportunidad», explica.

    Fuente: fenomenos.orgelmundo.es y lavanguardia