Investigadores de California y Alicante desarrollan polímeros que se reparan solos y conducen electricidad
Redacción
Todos hemos vivido esa escena en la que el móvil se resbala de las manos, golpea el suelo y la pantalla queda marcada para siempre con una grieta. Pero ahora esa sensación de impotencia podría tener los días contados gracias a un material inspirado en Lobezno.
Investigadores de la Universidad de California en Riverside han presentado un polímero capaz de autorrepararse y, además, conducir la electricidad. Lo mostraron en el Congreso Nacional de la Sociedad Química Americana y su propuesta abre un camino prometedor para la electrónica del futuro.
El material es transparente, flexible y resistente. Está formado por fluoruro de vinilideno, hexafluoropropileno y una sal iónica que permite conducir iones para generar corriente eléctrica.
Puede estirarse hasta 50 veces su tamaño original y, si se rompe en dos, las partes se vuelven a unir en apenas un día. Con estas características, los científicos ya lo ven como candidato ideal para fabricar robots blandos, baterías más duraderas y, sobre todo, pantallas de móviles que cicatricen solas.
De hecho, ya han creado una batería de litio con este polímero y trabajan en cómo aplicarlo a carcasas y pantallas. La idea es que un arañazo o una grieta no sean el final del dispositivo, sino una herida que se cura sola.
El reto ahora es comprobar cómo se comporta en condiciones adversas como el agua, que puede alterar sus propiedades mecánicas. Aun así, los investigadores creen que en tres o cuatro años podríamos ver este material integrado en nuestros teléfonos, que entonces sí serían “inteligentes” de verdad. Pero esta inspiración no viene solo de California. En España, la Universidad de Alicante también ha desarrollado un polímero autorreparable.

Un hallazgo que se puede decir que fue fue casi accidental ya que mientras investigaban recubrimientos para tuberías de petróleo, observaron que algunos materiales se unían solos al día siguiente y así el equipo logró un polímero capaz de recuperar el 70% de sus propiedades en menos de un minuto y quedar completamente unido en un día.
La gran diferencia es que este material español resistente al agua puede repararse tantas veces como sea necesario.
Pero sus aplicaciones van más allá de la electrónica y es que se habla de que se podrían crear tendones artificiales y prótesis médicas, además de otros usos que podrían cambiar la forma en que entendemos la reparación de nuestro propio cuerpo.
Está claro que estamos entrando en una era de materiales vivos, y es que, al igual que Lobezno cicatriza sus heridas, nuestros móviles, y quizá algún día nuestras prótesis, podrán hacerlo también.
Fuente: La Razón